{"id":3599,"date":"2024-08-27T14:01:35","date_gmt":"2024-08-27T17:01:35","guid":{"rendered":"https:\/\/pensamientopentecostal.cl\/?p=3599"},"modified":"2024-08-28T11:13:34","modified_gmt":"2024-08-28T14:13:34","slug":"credo-de-los-apostoles-por-luis-aravena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pensamientopentecostal.cl\/credo-de-los-apostoles-por-luis-aravena\/","title":{"rendered":"Credo de los Ap\u00f3stoles &#8211; Por Luis Aravena San Juan"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Nota introductoria<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El Credo de los ap\u00f3stoles es una antigua declaraci\u00f3n de fe del cristianismo occidental que hunde sus ra\u00edces en los primeros siglos de la Iglesia de Roma. En los d\u00edas de la Reforma protestante del siglo XVI fue conservado por los reformadores. Luego, Juan Wesley lo conserv\u00f3 para el metodismo en el siglo XVIII, y a principios del siglo XX Willis Hoover tambi\u00e9n lo mantuvo para el pentecostalismo chileno. Aun as\u00ed, no siempre ha tenido buena recepci\u00f3n en ambientes pentecostales debido a que se lo identifica con la Iglesia Cat\u00f3lica Romana. Debido a la importancia y controversia sobre este credo, as\u00ed como a la discusi\u00f3n sobre las fuentes confesionales del pentecostalismo, PP ha querido rescatar un art\u00edculo dedicado a esta materia y que debiese guardarse como patrimonio de la tradici\u00f3n pentecostal chilena. <\/p>\n\n\n\n<p>El art\u00edculo se titula \u00ab<strong>Credo de los Ap\u00f3stoles<\/strong>\u00bb y su autor es Luis Aravena San Juan, pastor presb\u00edtero de la Iglesia Evang\u00e9lica de Dios Pentecostal. Fue publicado en la revista oficial de dicha iglesia, Alborada Pentecostal, en su edici\u00f3n julio-octubre de 2001, a\u00f1o XXVI, pags. 5-9. El texto, adem\u00e1s de referirse en extenso al tema de su t\u00edtulo, tambi\u00e9n a\u00f1ade consideraciones sobre la controversia arriana y el Credo Niceno. Todas estas son materias de inter\u00e9s para el arraigo hist\u00f3rico y teol\u00f3gico del pentecostalismo chileno.<\/p>\n\n\n\n<p>Esperamos que la lectura de este art\u00edculo enriquezca el conocimiento de los pentecostales chilenos sobre su tradici\u00f3n propia.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Pensamiento Pentecostal.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong>Credo de los Ap\u00f3stoles<\/strong><sup data-fn=\"13c24c76-2254-4418-801b-fe6a6618debf\" class=\"fn\"><a href=\"#13c24c76-2254-4418-801b-fe6a6618debf\" id=\"13c24c76-2254-4418-801b-fe6a6618debf-link\">1<\/a><\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Muchos de los que hoy somos parte de la Iglesia Evang\u00e9lica, por tradici\u00f3n familiar fuimos iniciados en la ense\u00f1anza religiosa que imparte la Iglesia Cat\u00f3lica Romana, y all\u00ed aprendimos junto a otros rezos el credo de los Ap\u00f3stoles. El hecho de que hoy lo veamos incorporado en nuestros Art\u00edculos de Fe provoca en muchos duda y confusi\u00f3n; mayormente cuando en la ceremonia de bautismo de p\u00e1rvulos una de las obligaciones que adquieren los padres es ense\u00f1arle a sus hijos, junto con el Padre Nuestro y los Diez Mandamientos, esta declaraci\u00f3n de fe conocida como el Credo de los Ap\u00f3stoles. En las siguientes l\u00edneas har\u00e9 un breve resumen hist\u00f3rico de la Iglesia -en sus inicios -, para dejar sentado los or\u00edgenes del Credo, causales que lo provocaron y su prop\u00f3sito.<\/p>\n\n\n\n<p>Para un mejor entender la historia de la iglesia es necesario fijarnos algunos periodos generales, los cuales est\u00e1n marcados por grandes acontecimientos en el desarrollo del cristianismo; \u00e9stos servir\u00e1n como puntos divisorios y se\u00f1alar\u00e1n -cada uno de ellos- la terminaci\u00f3n de una \u00e9poca y el principio de otra. Clasificado de esta manera tenemos seis grandes periodos en la historia de la Iglesia:<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>La Iglesia Apost\u00f3lica. Desde la ascensi\u00f3n de Cristo (30 d.C.) hasta la muerte de San Juan (100 d.C.).<\/li>\n\n\n\n<li>La Iglesia Perseguida. Desde la muerte de San Juan (100 d.C.) hasta el Edicto de Constantino (313 d.C.).<\/li>\n\n\n\n<li>La Iglesia Imperial. Desde el Edicto de Constantino (313 d.C.) hasta la ca\u00edda de Roma (476 d.C.).<\/li>\n\n\n\n<li>La Iglesia Medieval. Desde la ca\u00edda de Roma (476 d.C.) hasta la ca\u00edda de Constantinopla (1453 d.C.).<\/li>\n\n\n\n<li>La Iglesia Reformada. Desde la ca\u00edda de Constantinopla (1453 d.C.) hasta el fin de la Guerra de los 30 A\u00f1os (1648 d.C.).<\/li>\n\n\n\n<li>La Iglesia Moderna. Desde el fin de la Guerra de los 30 A\u00f1os (1648 d.C.) hasta el siglo XX (1901 d.C.).<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>Lo que interesa para nuestro prop\u00f3sito son los dos primeros per\u00edodos. La cumbre que marca el punto de partida de la Iglesia de Cristo es el Monte de los Olivos, no muy lejos del muro oriental de Jerusal\u00e9n. Aqu\u00ed, cerca del a\u00f1o 30, Jesucristo, recientemente levantado de su tumba en el huerto, dio sus postreros mandamientos y luego ascendi\u00f3 a su trono celestial. Qued\u00f3 un peque\u00f1o grupo de jud\u00edos creyentes en el Se\u00f1or ascendido como Mes\u00edas-Rey de Israel, los cuales deteni\u00e9ndose por alg\u00fan tiempo en Jerusal\u00e9n, sin pensar para nada al principio en una iglesia fuera de los l\u00edmites del juda\u00edsmo; sin embargo ensancharon gradualmente sus conceptos y ministerio hasta que su visi\u00f3n abarc\u00f3 el llevar a todo el mundo a los pies de Cristo. Bajo la direcci\u00f3n de los ap\u00f3stoles y sus sucesores inmediatos, la iglesia fue establecida dentro del espacio de tiempo de dos generaciones en casi todos los pa\u00edses desde el \u00c9ufrates hasta el T\u00edber, y desde el Mar Negro hasta el Nilo. El primer per\u00edodo termina con la muerte del Ap\u00f3stol Juan, el \u00faltimo de los ap\u00f3stoles sobre la tierra. Durante el per\u00edodo que sigui\u00f3 a la Edad Apost\u00f3lica, que abarc\u00f3 m\u00e1s de doscientos a\u00f1os, la iglesia estuvo bajo la espada de la persecuci\u00f3n. Fue as\u00ed, que durante todo el siglo segundo, tercero y parte del cuarto, el m\u00e1s poderoso imperio de la tierra ejerci\u00f3 todo su poder para destruir aquello que llamaban \u201cla superstici\u00f3n cristiana\u201d. Durante siete generaciones, un noble ej\u00e9rcito de m\u00e1rtires, por centenares de millares, alcanz\u00f3 su corona bajo los rigores del hacha, las fieras en la arena, y la ardiente hoguera. Pero, a\u00fan, en medio de la m\u00e1s implacable persecuci\u00f3n, los seguidores de Cristo crecieron en n\u00famero.<\/p>\n\n\n\n<p>Al comienzo del siglo segundo ya se hab\u00edan establecido en todos los pa\u00edses y en casi toda la ciudad. Sus miembros ascend\u00edan a muchos millones. Una carta de Plinio al emperador Trajano, escrita aproximadamente en el a\u00f1o 112, declara que en las provincias de Asia Menor, al margen del Mar Negro, los templos de los dioses estaban casi abandonados y los cristianos eran en todas partes una multitud. Los miembros eran de todas las clases sociales, desde las categor\u00edas m\u00e1s nobles hasta los esclavos; los seguidores de Cristo crecieron en n\u00famero, hasta que comprend\u00edan en p\u00fablico o en privado, casi la mitad de la poblaci\u00f3n del Imperio Romano.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras vivieron los ap\u00f3stoles primitivos, la reverencia general para ellos como los compa\u00f1eros escogidos de Cristo, los fundadores de la Iglesia, y hombres dotados de inspiraci\u00f3n divina, les hac\u00edan los indiscutibles dirigentes de la iglesia; pero, al morir cada uno y todos ellos hubo una p\u00e9rdida de la autoridad apost\u00f3lica, lo que hizo que fuese necesaria una elecci\u00f3n de nuevos dirigentes, quienes adoptaron la forma episcopal de gobierno la cual lleg\u00f3 a ser dominante y universal.<\/p>\n\n\n\n<p>El crecimiento y la extensi\u00f3n de la iglesia facilitaron el nacimiento de sectas y herej\u00edas en ella, lo que hizo que fuesen absolutamente necesarios algunos art\u00edculos de fe y alguna autoridad para ponerlos en vigor. Algunas de las divisiones doctrinales que amenazaron la existencia misma de la iglesia, como las controversias sobre las mismas, despertaron la imperativa demanda de disciplina para tratar con los herejes, y la ratificaci\u00f3n de la base doctrinal para asegurar la unidad de la fe.<\/p>\n\n\n\n<p>Una caracter\u00edstica distintiva de este per\u00edodo fue el desarrollo de la doctrina. En la \u00e9poca apost\u00f3lica la fe era del coraz\u00f3n, una rendici\u00f3n personal de la voluntad a Cristo como Se\u00f1or y Rey, una vida de acuerdo con su ejemplo, y como resultado del hecho de que el Esp\u00edritu moraba interiormente. Pero, en el per\u00edodo que se est\u00e1 analizando, la fe gradualmente hab\u00eda llegado a ser mental, una fe del intelecto; una fe que cre\u00eda en un sistema de doctrina riguroso e inflexible. Se daba mayor \u00e9nfasis a la creencia correcta que a la vida espiritual interna, las normas del car\u00e1cter cristiano eran a\u00fan elevadas y la Iglesia ten\u00eda muchos santos enriquecidos por el Esp\u00edritu Santo; pero la doctrina estaba convirti\u00e9ndose m\u00e1s y m\u00e1s en la prueba del cristianismo. A la par con el desarrollo de la doctrina teol\u00f3gica, estaba el nacimiento de las sectas, o como eran llamadas, las herej\u00edas en la iglesia cristiana. Mientras que la Iglesia era jud\u00eda por sus miembros, y a\u00fan despu\u00e9s mientras estaba regida por hombres del tipo jud\u00edo, tales como San Pedro y San Pablo, hab\u00eda solamente una leve tendencia hacia el pensamiento abstracto y especulativo; pero cuando la iglesia estuvo compuesta en su mayor\u00eda por griegos, y especialmente los griegos m\u00edsticos y desequilibrados del Asia Menor, surgieron toda clase de opiniones y teor\u00edas, y \u00e9stas se desarrollaron con fuerza en la Iglesia. Los cristianos del siglo segundo y tercero luchaban no s\u00f3lo en contra de un mundo pagano y adverso, sino tambi\u00e9n en contra de herej\u00edas y doctrinas corruptas dentro de su propio redil. De all\u00ed que los dirigentes de esta iglesia post-apost\u00f3lica vieron la urgente necesidad de frenar esta desviaci\u00f3n doctrinal y para ello decidieron escribir un Resumen de la Fe, basados en las ense\u00f1anzas directas de los ap\u00f3stoles.<\/p>\n\n\n\n<p>Es evidente que no hay en el Nuevo testamento un credo completo y ordenado en el sentido o forma como nosotros le conocemos, y de ello se toman algunos creyentes para rechazarlo, pero, diversos pasajes b\u00edblicos nos dan claras indicaciones de que los que aparecen como fragmentos de credos, incluidos en el contexto de la predicaci\u00f3n misionera de la Iglesia, el culto de adoraci\u00f3n y la defensa contra el paganismo, ya se pueden detectar en el Nuevo Testamento. Algunas referencias: Hch. 2:42; Ef. 4:5; Hch. 8:37; 1\u00aa&nbsp;Co. 12:3. Tambi\u00e9n tenemos otros pasajes como Mt. 16:16 y 1\u00aa Tim. 3:16, los cuales nos dan fundamento b\u00edblico para el credo cristiano. Los \u201ccredos\u201d del Nuevo Testamento var\u00edan desde la simple confesi\u00f3n \u201cJes\u00fas es el Se\u00f1or\u201d, hasta las formulaciones trinitarias impl\u00edcitas, como en la bendici\u00f3n apost\u00f3lica de 2\u00aa Co. 13:14 y referencias tales como la expresada en Mt. 28:19.<\/p>\n\n\n\n<p>Al examinar esta Declaraci\u00f3n de Fe a la luz de la Palabra de Dios, encontramos que en ella todas las afirmaciones tienen un respaldo de las sagradas Escrituras, y por lo tanto ninguna se contrapone a lo que la Biblia ense\u00f1a a los creyentes:<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table><tbody><tr><td>Creo en Dios padre todopoderoso<\/td><td>Ap. 1:8<\/td><\/tr><tr><td>Creador del cielo y de la tierra<\/td><td>Gn. 14:19<\/td><\/tr><tr><td>Y en Jesucristo, su \u00fanico hijo, se\u00f1or nuestro<\/td><td>Ro.1:3<\/td><\/tr><tr><td>Que fue concebido, por el Esp\u00edritu Santo;<\/td><td>Lc.1:35<\/td><\/tr><tr><td>Naci\u00f3 de la Virgen Mar\u00eda,<\/td><td>Mt. 1:18<\/td><\/tr><tr><td>Padeci\u00f3 bajo el poder de Poncio Pilato;<\/td><td>Mr. 15:1<\/td><\/tr><tr><td>Fue crucificado, muerto y sepultado;<\/td><td>1\u00aa Co. 15:3-4<\/td><\/tr><tr><td>Al tercer d\u00eda resucit\u00f3 de entre los muertos,<\/td><td>1\u00aa Co. 15:4<\/td><\/tr><tr><td>Subi\u00f3 a los cielos y<\/td><td>Jn. 3:13<\/td><\/tr><tr><td>Est\u00e1 sentado a la diestra de Dios padre todopoderoso<\/td><td>1\u00aa Pe. 3:22<\/td><\/tr><tr><td>Y desde all\u00ed vendr\u00e1 a juzgar a los vivos y a los muertos.<\/td><td>1\u00aa Pe. 4:5<\/td><\/tr><tr><td>Creo en el Esp\u00edritu santo,\u00a0<\/td><td>1\u00aa jn.4:5<\/td><\/tr><tr><td>La Santa iglesia universal,<\/td><td>Ap. 1:4<\/td><\/tr><tr><td>La Comuni\u00f3n de los Santos,<\/td><td>Hch.2:44<\/td><\/tr><tr><td>El perd\u00f3n de los pecados;<\/td><td>Hch. 26:18<\/td><\/tr><tr><td>La resurrecci\u00f3n de la carne\u00a0\u00a0<\/td><td> 1\u00aa Co. 15:52<\/td><\/tr><tr><td>Y la vida eterna.\u00a0<\/td><td>Ro. 6:23<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p>Antes de finalizar, es necesario hacer presente que el Credo de los Ap\u00f3stoles no es el \u00fanico \u201ccredo\u201d que tiene la Iglesia Cristiana- hay otros dos, los cuales son conocidos y tenidos como base doctrinal tanto en Europa, \u00c1frica, Asia y diversas iglesias de Occidente: El Credo Niceno y el Credo de Atanasio.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay que recordar que desde sus mismos inicios la iglesia hab\u00eda estado envuelta en controversias teol\u00f3gicas; ya en tiempos del ap\u00f3stol Pablo tenemos un ejemplo con la discrepancia sobe la relaci\u00f3n entre jud\u00edos y gentiles. Ahora, a principios del siglo IV, debido a disputas por controversias teol\u00f3gicas se origin\u00f3 un conflicto que dividi\u00f3 a la Iglesia en dos corrientes. Unos apoyaban a Arrio, Presb\u00edtero de la Iglesia de Alejandr\u00eda, qui\u00e9n sosten\u00eda que: \u201cel hijo tiene principio, pero que Dios es sin principio\u201d, o que, \u201chubo cuando el Verbo no exist\u00eda\u201d. \u00c9ste afirmaba que \u201cel Verbo, a\u00fan antes de toda la creaci\u00f3n, hab\u00eda sido creado por Dios\u201d. El otro grupo, o corriente, era encabezado por Alejandro, Obispo de Alejandr\u00eda, quien sosten\u00eda que: \u201cEl Verbo hab\u00eda existido siempre junto al Padre\u201d, y que \u201cel Hijo es el unig\u00e9nito engendrado, no creado\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Resumiendo, vemos que el punto fundamental en discusi\u00f3n era de si el Verbo era coeterno con el Padre o no; por lo tanto, lo que estaba en juego era la divinidad del Verbo. Arrio dec\u00eda que el Verbo no era Dios, sino que era la primera de todas las criaturas, en cambio Alejandro sosten\u00eda que el Verbo, por ser divino, no era una criatura, sino que hab\u00eda existido siempre con Dios. El conflicto adquiri\u00f3 tal magnitud, que amenazaba volverse un cisma general que podr\u00eda llegar a dividir a toda la iglesia oriental. Por este motivo el Emperador Constantino decidi\u00f3 tomar cartas en el asunto. Envi\u00f3 al Obispo Osio, de C\u00f3rdova, a ver si lograba un entendimiento directo, pero como \u00e9ste fracasara en el intento, decidi\u00f3 convocar a una gran asamblea o concilio de todos los obispos cristianos para poner en orden la vida de la iglesia, y para decidir acerca de la controversia arriana. Esta gran asamblea se conoce como el Concilio de Nicea, el cual se realiz\u00f3 en la ciudad del mismo nombre, en el a\u00f1o 325 (siglo IV). All\u00ed se reunieron los m\u00e1s distinguidos ministros de Dios -cerca de trescientos-, venidos de Europa, \u00c1frica y Asia. Despu\u00e9s de extensos y acalorados debates la asamblea decidi\u00f3 componer un credo que expresara la fe de la iglesia en lo referente a las cuestiones que se debat\u00edan. Se lleg\u00f3 a la siguiente formula, que se conoce como el Credo de Nicea: \u201cCreemos en un Dios Padre Todopoderoso, hacedor de todas las cosas visibles e invisibles. Y en un Se\u00f1or Jesucristo, el Hijo de Dios; engendrado como el Unig\u00e9nito del Padre, es decir, de la substancia del Padre, Dios de Dios; luz de luz; Dios verdadero de Dios verdadero; engendrado, no hecho; consubstancial al Padre-, mediante el cual todas las cosas fueron hechas, tanto las que est\u00e1n en los cielos como las que est\u00e1n en la tierra; quien para nosotros los humanos y para nuestra salvaci\u00f3n descendi\u00f3 y se hizo carne, se hizo humano, y sufri\u00f3, y resucit\u00f3 al tercer d\u00eda, y vendr\u00e1 a juzgar a los vivos y los muertos. Y en el Esp\u00edritu Santo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Para hacer inequ\u00edvoca la posici\u00f3n del Concilio para con Arrio, se declar\u00f3 que la Iglesia anatematiz\u00f3, es decir, maldijo a los que dicen que \u201chubo tiempo cuando el Hijo de Dios no era\u201d, o que \u201cno existi\u00f3 antes de ser engendrado\u201d. Esta f\u00f3rmula, a la que despu\u00e9s se le a\u00f1adieron varias cl\u00e1usulas, y se le restaron los anatemas del \u00faltimo p\u00e1rrafo, es la base de lo que hoy se llama \u201cCredo Niceno\u201d, que es el credo cristiano m\u00e1s universalmente aceptado. El llamado \u201cCredo de los Ap\u00f3stoles\u201d, por haberse originado en Roma (siglo III) y nunca haber sido conocido en el Oriente, es utilizado s\u00f3lo por las iglesias de origen occidental, es decir, la romana y las protestantes. Pero el Credo Niceno, al mismo tiempo que es utilizado por la mayor\u00eda de las iglesias occidentales, es el credo m\u00e1s com\u00fan entre las iglesias ortodoxas orientales \u2013 griega, rusa, etc.<\/p>\n\n\n\n<p>En el a\u00f1o 328 muri\u00f3 el Obispo Alejandro, de Alejandr\u00eda, y le sucedi\u00f3 Atanasio, el Di\u00e1cono que le hab\u00eda acompa\u00f1ado al concilio en Nicea, y que desde ese momento ser\u00eda el gran campe\u00f3n de la causa nicena. Fue el defensor m\u00e1s destacado, en ese Concilio, de la posici\u00f3n antag\u00f3nica a Arrio, para \u00e9l, lo m\u00e1s importante era la salvaci\u00f3n de los hombres. Desde su punto de vista, la salvaci\u00f3n es el rescate de toda criatura de la mortalidad que el pecado ha tra\u00eddo sobre ellos, llev\u00e1ndolos a la participaci\u00f3n en la naturaleza divina. Esto, sosten\u00eda \u00e9l, puede efectuarse s\u00f3lo en la medida que el \u201cverdadero Dios\u201d es unido con el \u201cverdadero hombre\u201d. Declar\u00f3 que \u201cCristo fue hecho hombre para que nosotros pudi\u00e9semos llegar a Dios\u201d. Muri\u00f3 en Alejandr\u00eda el a\u00f1o 373. Sus ideas, aunque mucho despu\u00e9s de su muerte, llegaron finalmente a ser supremas para la Iglesia, tanto en el Oriente como en el Occidente. Fueron establecidas definitivamente en el \u201cCredo de Atanasio\u201d, que en una \u00e9poca se crey\u00f3 que hab\u00eda sido escrito por \u00e9l mismo; con posterioridad se constat\u00f3 lo contrario.<\/p>\n\n\n\n<p>Para concluir, quiero recordar que al inicio de este art\u00edculo se mencionaba las dudas y confusi\u00f3n que el Credo de los Ap\u00f3stoles provocaba en muchos cristianos evang\u00e9licos, quienes piensan que dicha confesi\u00f3n de fe es propia de la Iglesia Cat\u00f3lica Romana; pero, hemos visto que \u00e9ste naci\u00f3 en los albores de la Iglesia, en el per\u00edodo post-apost\u00f3lico, cuando la iglesia, pese a las controversias doctrinales que hab\u00eda entre sus miembros, era una sola; un solo cuerpo, y que a\u00fan estaba muy lejos de aquel Cisma que dividi\u00f3 a los cristianos en el siglo XVI, donde a los \u201cdisidentes\u201d se les llam\u00f3 por primera vez \u201cprotestantes\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Rvdo. Luis Aravena San Juan<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Pastor Presb\u00edtero<\/strong> &#8211; <strong>Iglesia Evang\u00e9lica de Dios Pentecostal<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n<ol class=\"wp-block-footnotes\"><li id=\"13c24c76-2254-4418-801b-fe6a6618debf\">[El autor agrega: Se agradece la colaboraci\u00f3n de la hermana Francis Mercado Hevia, de la Iglesia de San Antonio, quien enviar\u00e1 una nota relacionada al mismo tema, el cual ha sido tratado m\u00e1s ampliamente por el editor]. <a href=\"#13c24c76-2254-4418-801b-fe6a6618debf-link\" aria-label=\"Saltar a la referencia de la nota 1\">\u21a9\ufe0e<\/a><\/li><\/ol>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nota introductoria El Credo de los ap\u00f3stoles es una antigua declaraci\u00f3n de fe del cristianismo occidental que hunde sus ra\u00edces en los primeros siglos de la Iglesia de Roma. En los d\u00edas de la Reforma protestante del siglo XVI fue conservado por los reformadores. 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