{"id":4057,"date":"2026-09-14T01:13:14","date_gmt":"2026-09-14T04:13:14","guid":{"rendered":"https:\/\/pensamientopentecostal.cl\/?p=4057"},"modified":"2026-09-14T01:35:52","modified_gmt":"2026-09-14T04:35:52","slug":"el-otro-jotabechino-que-llevamos-dentro-por-lukas-montecinos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pensamientopentecostal.cl\/el-otro-jotabechino-que-llevamos-dentro-por-lukas-montecinos\/","title":{"rendered":"El otro \u00abJotabechino\u00bb que llevamos dentro &#8211; Por Lukas Montecinos"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando pienso en Jotabeche, la Catedral Evang\u00e9lica de Santiago y en Estaci\u00f3n Central, inevitablemente pienso en mi abuela, Hilda del Carmen Lazo Pereira, miembro activo de dicha Iglesia desde 1970 aproximadamente junto a mi abuelo, Ismael Montecinos. Tan \u201c<em>Jotabechina<\/em>\u201d era mi abuela, la \u201cHillita\u201d como le dec\u00edamos, que muchas veces me permit\u00eda molestarla por situaciones que a mi parecer eran bastante extra\u00f1as. Una de ellas era el hecho de que la Jotabeche ten\u00eda una nave completa dedicada al Cuerpo Uniformado; miembros de la iglesia pertenecientes a las FF.AA. Tambi\u00e9n me llamaba la atenci\u00f3n que desde el p\u00falpito siempre felicitaban a los hermanos universitarios, sobre todo de carreras importantes. Otro elemento que recuerdo muy bien es que, justamente en un Te Deum a\u00f1os atr\u00e1s acompa\u00f1ando a la Hillita en dicha nave, de repente todos los adultos se pararon mientras diviso una fila de hombres de negro que proteg\u00eda, al parecer, a un hombre no tan alto y algo canoso. Todos se levantaron y agitaron pa\u00f1uelos blancos para saludar al \u201c\u00e1ngel de la Iglesia\u201d; un tal Eduardo Dur\u00e1n. <strong>Fue la \u00faltima vez que asist\u00ed al Te Deum en Jotabeche<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay s\u00edmbolos que no necesitan pedir permiso para volver; vuelven porque estaban esperando su hora. Este domingo 13 de septiembre de 2026, el Te Deum Evang\u00e9lico regres\u00f3 a la Catedral Evang\u00e9lica de Chile, en Estaci\u00f3n Central, despu\u00e9s de no realizarse all\u00ed desde 2018. Y aunque uno podr\u00eda reducir el asunto a un cambio de recinto, a una decisi\u00f3n protocolar o a una simple nota previa a Fiestas Patrias, ser\u00eda una lectura demasiado simplista. Jotabeche no es solamente una direcci\u00f3n; Jotabeche es una memoria nacional del pueblo evang\u00e9lico chileno. Es Alameda, es templo, es banca de madera, es coros unidos, es \u201c\u00e1ngel de la iglesia\u201d, es autoridad entrando por la puerta principal; es el viejo sue\u00f1o de una minor\u00eda religiosa que alguna vez fue tratada como ruido de calle y que, con el tiempo, termin\u00f3 orando por la Rep\u00fablica frente a la Rep\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/prensa.presidencia.cl\/lfi-content\/uploads\/2026\/09\/thumbs\/_dsc6708_653x431.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>El Servicio de Acci\u00f3n de Gracias por la Patria naci\u00f3 all\u00ed, en 1975, cuando el mundo evang\u00e9lico logr\u00f3 instalar una ceremonia propia en el calendario c\u00edvico chileno. Desde entonces, con todos sus claroscuros, el Te Deum Evang\u00e9lico se convirti\u00f3 en una de las escenas m\u00e1s reconocibles de septiembre: el Presidente, ministros, parlamentarios, uniformados, pastores y fieles reunidos no para una fiesta denominacional, sino para un acto p\u00fablico de gratitud. Por eso la \u00faltima vez que se realiz\u00f3 en Jotabeche, en 2018, cerr\u00f3 una etapa que parec\u00eda natural e inamovible. Al a\u00f1o siguiente, en 2019, la ceremonia sali\u00f3 de la Catedral por primera vez en 44 a\u00f1os y se traslad\u00f3 al Centro Cristiano Internacional (CCINT), en San Joaqu\u00edn y no por un capricho; la crisis en torno al obispo Eduardo Dur\u00e1n hab\u00eda golpeado la imagen p\u00fablica de la Catedral y de una parte importante del mundo evang\u00e9lico; adem\u00e1s, la propia iglesia viv\u00eda un periodo de transici\u00f3n que hac\u00eda dif\u00edcil sostener el peso representativo de un acto nacional. Se dijo, tambi\u00e9n, que el cambio buscaba mostrar la diversidad evang\u00e9lica: casi veinte mil congregaciones, distintas denominaciones, muchas formas de vivir la fe y el leg\u00edtimo derecho de otros templos a recibir una celebraci\u00f3n de acci\u00f3n de gracias.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo eso tuvo sentido en su momento. El paso por el CCINT, y luego por lugares como Puente Alto y Las Condes permiti\u00f3 que el Te Deum respirara fuera de su casa hist\u00f3rica. Mostr\u00f3 que el mundo evang\u00e9lico no cabe en una sola nave, ni en una sola sigla, ni en una sola tradici\u00f3n. Ayud\u00f3 a recordar que el pentecostalismo chileno convive hoy con comunidades neopentecostales, congregaciones independientes, redes territoriales y nuevas generaciones que ya no miran la institucionalidad religiosa con la misma reverencia de sus abuelos. Sin embargo, una cosa es reconocer la diversidad y otra muy distinta es olvidar el lugar donde esa diversidad aprendi\u00f3 a tener forma p\u00fablica. La IMPCH de Puente Alto pudo acoger bien la ceremonia. El CCINT pudo ofrecer modernidad, c\u00e1maras, pantallas y cuadrimensi\u00f3n. Pero Jotabeche tiene algo que esos espacios nunca van a tener: espesor republicano. No porque sea m\u00e1s santo, ni porque sus paredes no hayan conocido dolor, sino porque all\u00ed se anud\u00f3 durante d\u00e9cadas una relaci\u00f3n entre fe evang\u00e9lica, pueblo pentecostal y Estado chileno.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso me parece una buena noticia que el Te Deum vuelva a Jotabeche y lo digo sin &nbsp;mayores complejos. A veces, en nuestro af\u00e1n por ser cr\u00edticos, terminamos creyendo que todo retorno es retroceso y que toda tradici\u00f3n es sospechosa, pero hay retornos que son restauraciones. Hay casas que no se abandonan para siempre, sino que se dejan un tiempo para ordenar los muebles, limpiar las manchas, abrir las ventanas y volver a entrar con otra disposici\u00f3n. Jotabeche tuvo a\u00f1os dif\u00edciles; ser\u00eda infantil negarlo. Su historia fue ensuciada por episodios que da\u00f1aron la confianza p\u00fablica y dieron argumentos a quienes siempre han mirado al pueblo evang\u00e9lico con condescendencia o burla. Pero precisamente por eso el retorno de hoy no deber\u00eda leerse como una negaci\u00f3n de esas manchas, sino como una se\u00f1al de que la instituci\u00f3n puede sobrevivir a sus crisis, corregirse, dejar atr\u00e1s sus sombras y volver al lugar que le corresponde sin pretender que nada ocurri\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese lugar, en mi opini\u00f3n, no es el de la hegemon\u00eda evang\u00e9lica ni el del privilegio religioso. No se trata de decir que Jotabeche representa a todos, porque no lo hace, ni podr\u00eda hacerlo. Se trata de reconocer que hay espacios que, por historia, arquitectura, memoria y continuidad p\u00fablica, cumplen una funci\u00f3n simb\u00f3lica mayor. As\u00ed como la Catedral Metropolitana tiene un peso evidente en el Te Deum ecum\u00e9nico, la Catedral Evang\u00e9lica de Chile tiene un peso equivalente para la presencia evang\u00e9lica en las Fiestas Patrias. Realizar all\u00ed esta ceremonia permite ordenar el s\u00edmbolo: no se trata de una reuni\u00f3n de amigos del gobierno de turno, ni de una plataforma de liderazgos circunstanciales, ni de una postal evang\u00e9lica acomodada al entusiasmo pol\u00edtico del momento. Se trata de un acto republicano donde las iglesias oran por Chile, y donde las autoridades asisten no para apropiarse del p\u00falpito, sino para someterse, aunque sea por un instante, a una palabra que deber\u00eda estar por sobre todos.<\/p>\n\n\n\n<p>Y aqu\u00ed est\u00e1, creo yo, el punto m\u00e1s importante. Lo republicano no consiste solamente en poner banderas, ubicar autoridades o cantar el himno con solemnidad, porque eso lo puede hacer cualquiera. Lo republicano consiste en entender que hay ritos que pertenecen a la naci\u00f3n antes que a una administraci\u00f3n. Un Presidente puede asistir con mayor o menor cercan\u00eda al mundo evang\u00e9lico; un gobierno puede tener m\u00e1s o menos afinidad con sus sensibilidades morales; una iglesia puede sentirse m\u00e1s o menos c\u00f3moda con quienes ocupan la primera fila. Pero el Te Deum no deber\u00eda quedar reducido a esa coyuntura. Si vuelve a Jotabeche, debe volver como ceremonia de Estado en clave evang\u00e9lica, no como bot\u00edn simb\u00f3lico de nadie. Debe volver como oraci\u00f3n por la patria, no como plataforma para incursionar en la pol\u00edtica (como a\u00f1os atr\u00e1s). Debe volver con alegr\u00eda, pero tambi\u00e9n con la sobriedad de quien sabe que el p\u00falpito no gana altura cuando se le acerca el poder, sino cuando conserva su libertad frente a \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/prensa.presidencia.cl\/lfi-content\/uploads\/2026\/09\/thumbs\/_dsc6845_653x431.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Tal vez por eso el \u201cjotabechino\u201d que llevamos dentro no es solamente nostalgia. Es esa parte de nosotros que todav\u00eda se conmueve al ver al pueblo evang\u00e9lico ocupar un lugar visible en la historia de Chile; esa parte que recuerda a los antiguos \u201ccanutos\u201d, a los coros unidos, a los templos llenos, a los pastores de provincia, a las hermanas que oraban por la patria antes de que la patria supiera pronunciar bien la palabra \u201cevang\u00e9lico\u201d. Pero tambi\u00e9n es esa parte que necesita madurar, porque el reconocimiento p\u00fablico no puede seguir midi\u00e9ndose por la cantidad de autoridades presentes, sino por la calidad del testimonio que somos capaces de ofrecer cuando ellas est\u00e1n all\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Buena noticia es, entonces, que Jotabeche vuelva a recibir el Te Deum Evang\u00e9lico. Hay que celebrar el hecho de que la Catedral parezca haber pasado la p\u00e1gina m\u00e1s amarga de su historia reciente. Celebro que el mundo evang\u00e9lico pueda reencontrarse con uno de sus s\u00edmbolos m\u00e1s potentes sin tener que pedir disculpas por existir en el espacio p\u00fablico. Y celebro, sobre todo, que esta vuelta nos recuerde algo sencillo: las instituciones no se sanan huyendo eternamente de sus heridas, sino enfrent\u00e1ndolas, purific\u00e1ndolas y volviendo a servir con humildad.<\/p>\n\n\n\n<p>Si Jotabeche vuelve a ser casa de oraci\u00f3n por Chile, entonces vuelve bien. Si vuelve no para imponerse, sino para ordenar una tradici\u00f3n republicana que nunca debi\u00f3 perder del todo su centro, entonces vuelve mejor. Y quiz\u00e1 por eso, al final, sonr\u00ede en silencio <strong>el otro jotabechino que llevamos dentro<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe title=\"EN VIVO | TE DEUM EVANG\u00c9LICO 2026\" width=\"500\" height=\"281\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/sqEMOCtbDRE?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando pienso en Jotabeche, la Catedral Evang\u00e9lica de Santiago y en Estaci\u00f3n Central, inevitablemente pienso en mi abuela, Hilda del Carmen Lazo Pereira, miembro activo de dicha Iglesia desde 1970 aproximadamente junto a mi abuelo, Ismael Montecinos. 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