{"id":1771,"date":"2017-10-24T10:00:50","date_gmt":"2017-10-24T10:00:50","guid":{"rendered":"https:\/\/pensamientopentecostal.wordpress.com\/?p=1771"},"modified":"2017-10-24T10:00:50","modified_gmt":"2017-10-24T10:00:50","slug":"mirando-al-pentecostalismo-chileno-a-500-anos-de-la-reforma-protestante-por-luis-pino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pensamientopentecostal.cl\/mirando-al-pentecostalismo-chileno-a-500-anos-de-la-reforma-protestante-por-luis-pino\/","title":{"rendered":"Mirando al pentecostalismo chileno a 500 a\u00f1os de la Reforma Protestante &#8211; Por Luis Pino"},"content":{"rendered":"<p>Por Luis Pino Moyano*<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">1517, 1909. Wittemberg, Valpara\u00edso. Lutero, Hoover. Siglos y geograf\u00edas diversas. Mucha historia corriendo con viveza en los actos de hermanos nuestros del ayer. Qu\u00e9 sentido tendr\u00eda, entonces, escribir algo sobre el pentecostalismo chileno en el marco de la conmemoraci\u00f3n que nos convoca este a\u00f1o, a saber los 500 a\u00f1os de la emergencia p\u00fablica de las 95 tesis del te\u00f3logo Mart\u00edn Lutero. Tiene sentido, y mucho. Jacques Le Goff, destacado medievalista franc\u00e9s se\u00f1alaba que \u201clos hechos son s\u00f3lo la espuma de la historia\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>. Esta met\u00e1fora es fascinante, pues puede extenderse con mucha facilidad: los hitos hist\u00f3ricos son s\u00f3lo la espuma de la ola, no la ola ni, mucho menos, el mar. La protesta de Lutero es la espuma de la ola, la Reforma del siglo XVI podr\u00eda ser la ola (o un conjunto de varias de ellas), mientras que el cristianismo, en la larga duraci\u00f3n, viene a ser el mar. El pentecostalismo chileno es otra espuma de la ola, que no puede entenderse fuera del mar.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Debo se\u00f1alar de inmediato la dificultad de hablar de \u201cpentecostalismo chileno\u201d, en singular, puesto que no damos cuenta de una corriente teol\u00f3gica ni de una denominaci\u00f3n eclesial, sino de un movimiento caracterizado por la heterogeneidad y la polifon\u00eda de voces, donde cada iglesia y cada pastor construyen un microespacio singular. Sin embargo, hay elementos transversales, o a lo menos similares, que nos permiten presentar un an\u00e1lisis del pentecostalismo chileno, en singular, y siempre desde su movimientalidad. Hablamos de pentecostalismo chileno para relevar su diferencia, en relaci\u00f3n al pentecostalismo cl\u00e1sico<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> (proveniente de los Estados Unidos, particularmente, de la mano de las Asambleas de Dios) y del neopentecostalismo como fen\u00f3meno de m\u00e1s reciente data. De hecho, es precisamente ese marco de exoticidad que porta el pentecostalismo chileno el que ha generado una amplia preocupaci\u00f3n por el an\u00e1lisis de este hecho religioso<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u00bfC\u00f3mo generar una ligaz\u00f3n anal\u00edtica entre la Reforma Protestante y el pentecostalismo chileno? La idea es que lo hagamos desde la utilizaci\u00f3n de dos conceptos caros para la disciplina historiogr\u00e1fica: continuidad y cambio. Veremos, cu\u00e1les elementos de continuidad con la Reforma prevalecieron y\/o se mantienen en el pentecostalismo chileno, y cu\u00e1les son m\u00e1s bien una ruptura con \u00e9l, concluyendo con una reflexi\u00f3n final a modo de balance y perspectivas.<\/p>\n<ol style=\"text-align:justify;\">\n<li><strong>Elementos de continuidad con la Reforma Protestante. <\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p><em>a. La relaci\u00f3n con la Biblia.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En los pentecostales chilenos, m\u00e1s all\u00e1 de los prejuicios que se tienen acerca de \u00e9l, que llevan a la imposici\u00f3n del mote peyorativo de \u201cignorantes\u201d (construcci\u00f3n m\u00edtica de la que quiero referirme con profusi\u00f3n en un pr\u00f3ximo art\u00edculo), existe un marcado aprecio por la Biblia, la que se lee desde una consideraci\u00f3n literal y devocional, que se memoriza (en porciones a veces extensas) y se aterriza con rapidez a la vida. La lectura b\u00edblica, con regularidad, responde al contexto vital de quien realiza el ejercicio lector. \u201c-\u00bfQu\u00e9 me dice el texto a mi?\u201d, pasa a ser la pregunta hermen\u00e9utica preponderante. La Biblia es la espada, que acompa\u00f1a siempre, siguiendo la met\u00e1fora, al soldado del evangelio.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Existe una fuerte motivaci\u00f3n a la proclamaci\u00f3n y divulgaci\u00f3n de la fe, haciendo uso de la palabra en espacios p\u00fablicos mediante los \u201cpuntos de predicaci\u00f3n\u201d, que ya se daban en otras denominaciones protestantes en el Chile decimon\u00f3nico, pero que los pentecostales radicalizaron producto del avivamiento y de la experiencia vivaz a la que se apela. Tambi\u00e9n se realiza esta divulgaci\u00f3n de la ense\u00f1anza b\u00edblica por medio de la publicaci\u00f3n de revistas y tratados, siendo \u201cChile Pentecostal\u201d y \u201cFuego de Pentecost\u00e9s\u201d ejemplos paradigm\u00e1ticos.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">No es menor decir, que en gran parte del proceso migratorio reciente a iglesias hist\u00f3ricas, sobre todo aquellas de cu\u00f1o reformado, por parte de j\u00f3venes pentecostales, dicho fen\u00f3meno emerja de la lectura b\u00edblica y de producci\u00f3n teol\u00f3gica, o por la escucha de predicaciones. Existe una avidez por conocer, lo que puede constatarse en el gusto por aquella predicaci\u00f3n que presenta con claridad y fervor lo que la Biblia dice.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>b. La relaci\u00f3n positiva con la teolog\u00eda protestante.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Existe un fuerte apego a la doctrina trinitaria (salvo el grupo que deriv\u00f3 en unitarismo), la que se expresa en el culto en himnos y cantos, lo que reporta una ortodoxia muy ligada al cristianismo hist\u00f3rico, aunque con \u00e9nfasis fundamentalista.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Respecto del bautismo, muy interesantemente, y por herencia wesleyano-metodista (que algo recoge de la teolog\u00eda del pacto), los pentecostales chilenos, espec\u00edficamente la Iglesia Metodista Pentecostal y la Iglesia Evang\u00e9lica Pentecostal, junto con las iglesias que surgieron de divisiones de ellas, bautizan por mucho tiempo a ni\u00f1os, haci\u00e9ndolo por aspersi\u00f3n y bajo f\u00f3rmula trinitaria. Tensiones contempor\u00e1neas en el seno de las mismas, responde a la lectura de fuentes anabaptistas, asumi\u00e9ndolas como propias, haciendo caso omiso de la cuesti\u00f3n del origen: el que las Asambleas de Dios<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a> tuviese su origen en iglesias bautistas.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Probablemente, el aspecto de mayor cercan\u00eda con los frutos de la Reforma Protestante en el pentecostalismo, tenga que ver con el bagaje doctrinal que lo sustenta. El pentecostalismo chileno no gener\u00f3 una ruptura con la matriz teol\u00f3gica metodista, lo que se ve expresado en los 25 Art\u00edculos de Fe, uno a\u00f1adido a los 24 de Wesley (sobre los gobernantes), que a su vez fueron tomados y resemantizados de los 39 art\u00edculos de la Iglesia Anglicana, documento base, por ejemplo, para la Confesi\u00f3n de Fe de Westminster. De all\u00ed perviven muchos aspectos relacionados con el cristianismo hist\u00f3rico y el protestantismo. Muy interesantemente, uno de los art\u00edculos se\u00f1ala <em>\u201cOfrecer oraci\u00f3n p\u00fablica en la Iglesia o administrar los sacramentos en una lengua que el pueblo no entiende, es cosa evidentemente repugnante tanto a la Palabra de Dios como al uso de la Iglesia primitiva\u201d<\/em><a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>. Sin \u00e1nimo de polemizar, sino de constatar la realidad polif\u00f3nica y movimiental del pentecostalismo chileno, este art\u00edculo pone en una posici\u00f3n compleja a quienes experimentando una manifestaci\u00f3n espiritual hablan en otras lenguas. No puedo cerrar este punto, sin se\u00f1alar que ha sido la Iglesia Evang\u00e9lica Pentecostal la m\u00e1s fiel en resguardar la tradici\u00f3n doctrinal metodista, aunque en varios microespacios de la misma, estos no se divulgan (salvo su publicaci\u00f3n en el himnario) ni mucho menos son base para un proceso de catecumenado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>c. La concepci\u00f3n de la iglesia.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">A nivel eclesiol\u00f3gico es muy interesante relevar el hecho que las iglesias pentecostales fundaron iglesias nacionales (en el sentido de una divisi\u00f3n leg\u00edtima por separaciones geogr\u00e1ficas e idiosincr\u00e1sicas, sin el prurito nacionalista), con gobierno propio e independencia en la administraci\u00f3n de los recursos econ\u00f3micos.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Otro elemento a relevar ac\u00e1 es la realizaci\u00f3n de un culto que posee canto, oraci\u00f3n y predicaci\u00f3n en lenguaje vern\u00e1culo, contextualizado en la realidad que les toca por la providencia. Esto es muy importante de destacar, pues el pentecostalismo no s\u00f3lo fue un espacio de comunicaci\u00f3n del evangelio, sino de promoci\u00f3n de la educaci\u00f3n, muy similar al perfil redentorista frente a la \u201ccuesti\u00f3n social\u201d del Chile de fines del siglo XIX y principios del XX. Muchos aprendieron a leer con Biblias e Himnarios y enriquecieron su lenguaje con el uso de la Reina Valera (en sus revisiones de 1909 primero, y 1960 despu\u00e9s). Me permito un ejemplo de esto: hace unos a\u00f1os yo participaba del ministerio carcelario en el CDP de Puente Alto. All\u00ed uno de los l\u00edderes de nuestros hermanos internos me cont\u00f3 que un periodista hab\u00eda ido a realizar un reportaje sobre los evang\u00e9licos en la c\u00e1rcel. \u00c9l fue entrevistado. En un momento el periodista detuvo sus preguntas y le pidi\u00f3 hablar en coa, es decir, con c\u00f3digos carcelarios. Este hermano le respondi\u00f3: \u201c-Cuando Cristo me redimi\u00f3, redimi\u00f3 tambi\u00e9n mi lenguaje\u201d.<\/p>\n<ol style=\"text-align:justify;\" start=\"2\">\n<li><strong>Elementos de cambio del pentecostalismo.<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align:justify;\"><em>\u00a0a. La experiencia pentecostal. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Un primer elemento que necesita ser tenido en cuenta es el que constituye lo pentecostal, a saber, la experiencia del bautismo del Esp\u00edritu Santo y luego, el ejercicio de los carismas, poniendo mucho \u00e9nfasis en los dones manifestacionales o extraordinarios. All\u00ed hay debate dentro de los distintos tipos de pentecostalismo, respecto a s\u00ed \u201cla experiencia pentecostal\u201d es una segunda o tercera obra de la gracia (conversi\u00f3n-bautismo \/ conversi\u00f3n-santificaci\u00f3n-bautismo). El pentecostalismo chileno tendi\u00f3 a la primera opci\u00f3n, junto con la consideraci\u00f3n sobre la evidencia inicial definida como toda manifestaci\u00f3n del Esp\u00edritu y de poder, poniendo en muchos microespacios especial \u00e9nfasis a las \u201cdanzas\u201d. El planteamiento de la \u00fanica evidencia del bautismo del Esp\u00edritu en el hablar otras lenguas, no es propio del pentecostalismo chileno, teniendo su origen en el pentecostalismo cl\u00e1sico<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En mi lectura, debo se\u00f1alar que el elemento doctrinal distintivo del pentecostalismo se encuentra en esta experiencia, que genera una lectura continuista de los dones de lenguas, profec\u00edas y milagros, por lo que ante una ausencia de confesionalidad o de promoci\u00f3n de ella, el cariz polif\u00f3nico de un movimiento puede preservarse sin generar incoherencias a la hora de la pr\u00e1ctica. Es decir, y a modo de ejemplo, un pentecostal puede asumir las llamadas \u201cdoctrinas de la gracia\u201d desde el perfil calvinista, sin renunciar ni a la pentecostalidad ni a la membres\u00eda de su iglesia, toda vez que eso no pone en cuesti\u00f3n el elemento preponderante. Lo central en lo pentecostal no es el arminianismo mediado por Wesley, sino la experiencia de poder del Esp\u00edritu.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>b. Lecturas teol\u00f3gicas divergentes de la Reforma.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En su cristolog\u00eda, el \u00e9nfasis del pentecostalismo chileno es de continuidad con los movimientos de santidad, en la idea de sostener que Cristo es salvador, bautizador en el Esp\u00edritu, sanador o santificador, y rey venidero, generando un punto focal distintivo y diferenciador del protestantismo cl\u00e1sico.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Siguiendo al te\u00f3logo Juan Sep\u00falveda los ejes de la teolog\u00eda del pentecostalismo chileno en su etapa inicial (1910-1960), est\u00e1n caracterizados por una visi\u00f3n maniquea del mundo, que tiende a separar radicalmente lo sagrado de lo profano; por el determinismo y pesimismo antropol\u00f3gico; por el reconocimiento de m\u00faltiples manifestaciones espirituales y de la realidad de una relaci\u00f3n cercana con el Esp\u00edritu; por la ausencia de mediaci\u00f3n de los profesionales religiosos en la lectura b\u00edblica de los creyentes laicos; y por la configuraci\u00f3n de una iglesia militante, a la que se ingresa por conversi\u00f3n y en la que se vive un compromiso total<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">No puede dejar de decirse algo sobre el premilenarismo dispensacional dentro del elemento diferenciador, porque su adopci\u00f3n por el pentecostalismo chileno, si bien es cierto, tiene que ver principalmente con la lectura escatol\u00f3gica (sobre todo la de corte m\u00e1s popular), genera complicaciones mayores en otros \u00e1mbitos. Porque el dispensacionalismo es un m\u00e9todo interpretativo de la Escritura en su totalidad y no s\u00f3lo respecto de los acontecimientos del fin. Mi punto ac\u00e1 no tiene que ver en si hay un rapto secreto o no, o si la iglesia pasa o no pasa por la gran tribulaci\u00f3n, sino en que \u00e9ste sistema atenta contra el pentecostalismo en su base doctrinal y pr\u00e1ctica m\u00e1s fundamental, a saber, en la continuidad de las experiencias carism\u00e1ticas. El dispensacionalismo por definici\u00f3n teol\u00f3gica es cesacionista respecto de los dones espirituales<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a>. Cuando se logra reconocer esto, puede entenderse con mayor facilidad la raz\u00f3n de ser de la constante discusi\u00f3n de los pentecostales con \u201cla teolog\u00eda\u201d (a secas), porque \u00e9sta matar\u00eda la espiritualidad, secando corazones y cerrando mentes a los dones de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La heterogeneidad teol\u00f3gica de un sector del protestantismo que tiene definiciones fundamentalistas, que es paidobautista, que porta elementos de continuidad del metodismo y de los movimientos de santidad, aqu\u00ed adquiere una radicalidad polif\u00f3nica que tensiona el discurso por la pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>c. La misiolog\u00eda pentecostal.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El dispensacionalismo, del que nos referimos en el punto anterior, gener\u00f3 en el pentecostalismo chileno una urgencia misional, pues la evangelizaci\u00f3n se potencia por la noci\u00f3n del \u201crescate de los perdidos\u201d. Y si bien es cierto, los esfuerzos misionales del pentecostalismo no son mayores que el de otros movimientos y denominaciones en la historia cristiana, s\u00ed gener\u00f3 un\u00a0 crecimiento explosivo, que ha llamado la atenci\u00f3n de quienes estudian la historia del protestantismo y las misiones en Am\u00e9rica Latina<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La misi\u00f3n, particularmente desarrollada en un arduo proceso de \u201cplantaci\u00f3n de iglesias\u201d, estuvo caracterizada por un profundo asentamiento en los sectores populares, por ser un fen\u00f3meno eminentemente urbano, por su relevancia contextual (por lo menos, en su primera y segunda generaci\u00f3n), junto con un perfil autoeducador y redentorista, por la fundaci\u00f3n de iglesias nacionales con fomento de liderazgo aut\u00f3ctono, y por su alto sentido del deber en la misi\u00f3n<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>d. El poder eclesi\u00e1stico.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El pentecostalismo chileno, a pesar del papel protag\u00f3nico dado a los laicos, a lo largo de su historia manifest\u00f3 particulares problemas con el ejercicio del poder de sus l\u00edderes, tendiendo a la construcci\u00f3n de un autoritarismo cooptador y paternalista, llegando en algunos casos, a dirigir muchos aspectos de la vida de los fieles: negocios, matrimonios y hasta las vacaciones. Esto deriv\u00f3 en \u201cpastorlatr\u00eda\u201d, nepotismo, y muchos procesos divisivos. A muchos l\u00edderes eclesi\u00e1sticos \u201cse les lleg\u00f3 a obedecer a Biblia cerrada y mir\u00e1ndolo[s] hacia arriba\u201d<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\"><sup>[11]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Lo m\u00e1s lamentable del proceso de migraci\u00f3n a otras iglesias, ha tenido que ver con experiencias de abuso espiritual no corregido por adecuados procesos disciplinarios sustentados en el principio protestante del \u201csacerdocio universal de los creyentes\u201d. Desde el aprecio que tengo del mundo pentecostal, debo decirles que a la migraci\u00f3n eclesi\u00e1stica no s\u00f3lo se le pone coto con una afirmaci\u00f3n doctrinal, sino eminentemente desde la pr\u00e1ctica de cuidado de las personas con fuerte sentido pastoral. El abuso espiritual y eclesial debe dejarse de lado por el bien de sus propias iglesias y por el buen testimonio evang\u00e9lico que debemos dar.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <strong>Reflexi\u00f3n final.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Es indudable que el pentecostalismo chileno ha proporcionado un tremendo aporte a este pa\u00eds, llenando cada ciudad con iglesias construidas con mucho esfuerzo, con sus c\u00e1nticos alegres sean con instrumentos o a viva voz, con su proclamaci\u00f3n del evangelio y por supuesto, con vidas redimidas integralmente. Por otro lado, m\u00e1s all\u00e1 de las rupturas y elementos de cambio, se han preservado elementos de continuidad con el protestantismo y con el cristianismo hist\u00f3rico. Y es respecto de esto que me quiero permitir una reflexi\u00f3n final.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La gran dificultad del pentecostalismo en el presente se ha vivido porque ha institucionalizado lo que en la primera y segunda generaci\u00f3n de pentecostales fue su l\u00f3gica de movimiento vivaz, convirti\u00e9ndolo en pesada tradici\u00f3n. El pentecostalismo fue explosivo no por su novedad, sino por su relevancia, porque tuvo algo que decir al hombre y mujer del siglo XX. El pesado tradicionalismo ha anquilosado al pentecostalismo en formas pasadas, dando poca importancia al di\u00e1logo con el presente. S\u00famese a esto, la ausencia de una confesionalidad propia, que reporte una lectura de la fe desde el pentecostalismo chileno y que no genere incoherencias doctrinales, como la se\u00f1alada respecto del dispensacionalismo. Esto no puede ni debiese llevar a una ruptura con la producci\u00f3n teol\u00f3gica que otros cristianos hicieron en el pasado.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Lamentablemente, la lectura de la historia ac\u00e1 nos puede jugar una mala pasada. El perfil restauracionista que se le da la Reforma Protestante, como si \u00e9sta rompiera con el oscuro pasado medieval, es muy similar al dado al pentecostalismo y el hito fundacional de 1909, como si el cristianismo primigenio, despu\u00e9s de un largo intervalo -a lo menos desde el s. III d. C.- hubiese vuelto a existir por la restauraci\u00f3n de su pentecostalidad. Ni el protestantismo es una secta de 500 a\u00f1os<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\"><sup>[12]<\/sup><\/a> ni el pentecostalismo chileno es una secta de 108 a\u00f1os. Somos parte de la larga historia de la iglesia de Jesucristo, plural y diversa en tiempos y espacios, pero marcada por la redenci\u00f3n conquistada en la cruz.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">*Licenciado en Historia con menci\u00f3n en Estudios Culturales de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano. Plantador de la Iglesia Refugio de Gracia, Avanzada de la 5\u00aa Iglesia Presbiteriana de Santiago en Maip\u00fa.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Este art\u00edculo fue publicado originalmente en: Daniel Contreras (editor). <em>El libro de los 500 a\u00f1os<\/em>. Santiago, Sociedad B\u00edblica Chilena, 2017, pp. 80-86. Para esta edici\u00f3n en <em>Pensamiento Pentecostal<\/em>, el art\u00edculo se ha editado reconfigurando su orden y ampliando algunos de sus an\u00e1lisis, sin perder el car\u00e1cter de texto de difusi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\"><strong>\u00a0___<\/strong><\/p>\n<p>Notas<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> \u201c\u2018Seguimos viviendo en la Edad Media\u2019, dice Jacques Le Goff\u201d. En <em>La Naci\u00f3n<\/em>, mi\u00e9rcoles 12 de octubre de 2005. http:\/\/www.lanacion.com.ar\/746748-seguimos-viviendo-en-la-edad-media-dice-jacques-le-goff (revisado en julio de 2017).<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> V\u00e9ase sobre este asunto: v\u00e9ase: Frederick Dale Bruner. <em>Teolog\u00ed<\/em><em>a do Esp<\/em><em>\u00ed<\/em><em>rito Santo. A esperi<\/em><em>\u00ea<\/em><em>ncia pentecostal e o testemunho do Novo Testamento<\/em>. S\u00e3o Paulo, Editora Cultura Crist\u00e3, 2012; y Kittim Silva. <em>La experiencia pentecostal. El despertar que sacudi\u00f3 a la iglesia.<\/em> Miami, Editorial Carisma, 1996.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><sup>[3]<\/sup><\/a> Existe literatura cl\u00e1sica al respecto: Christian Lalive d\u2019Epinay. <em>El refugio de las masas. Estudio sociol\u00f3gico del protestantismo en Chile.<\/em> Santiago, Centro Evang\u00e9lico de Estudios Pentecostales e Instituto de Estudios Avanzados, 2009; e Ignacio Vergara. <em>El protestantismo en Chile<\/em>. Santiago, Editorial del Pac\u00edfico, 1965. Cap\u00edtulo tercero \u201cLa tercera Reforma\u201d, pp. 109-128. De producci\u00f3n m\u00e1s reciente: Miguel A. Mansilla. <em>La cruz y la esperanza. La cultura del pentecostalismo chileno en la primera mitad del siglo XX<\/em>. Santiago, Editorial de la Universidad Bolivariana, 2009; Jos\u00e9 M\u00edguez Bonino. <em>Rostros <\/em><em>del<\/em> <em>protestantismo<\/em> <em>latinoamericano.<\/em> Buenos Aires, Nueva Creaci\u00f3n, 1995, pp. 57-79. Luis Orellana. E<em>l fuego y la nieve. Historia del Movimiento Pentecostal en Chile, 1909-1932<\/em>. Tomo 1. Concepci\u00f3n. Centro Evang\u00e9lico de Estudios Pentecostales, 2006. No puede dejar de se\u00f1alarse ac\u00e1 el relato testimonial de Willis Hoover. <em>Historia del avivamiento pentecostal en Chile<\/em>. Concepci\u00f3n, Centro Evang\u00e9lico de Estudios Pentecostales, 2008.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\"><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><sup>[4]<\/sup><\/a> Refiero a esta denominaci\u00f3n no s\u00f3lo por el hecho de ser el correlato con el pentecostalismo cl\u00e1sico, sino por la influencia doctrinal en el mundo pentecostal, particularmente, en los cuadros pastorales y laicos formados luego de la fundaci\u00f3n del Instituto B\u00edblico Pentecostal por el misionero de dicha denominaci\u00f3n, el Rev. Pablo Hoff. V\u00e9ase una de las principales lecturas en el \u00e1rea de Teolog\u00eda Sistem\u00e1tica propiciadas por dicha instituci\u00f3n: Myer Pearlman. <em>Teolog\u00eda B\u00edblica y Sistem\u00e1tica<\/em>. Miami, Editorial Vida, 1992, pp. 258-261.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\"><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\"><sup>[5]<\/sup><\/a> <em>Art\u00edculos de Fe de la Iglesia Evang\u00e9lica Pentecostal<\/em>. Art\u00edculo XV. En: http:\/\/www.geocities.ws\/cuerpojovenes\/articulos.pdf (revisada en julio de 2017).<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\"><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\"><sup>[6]<\/sup><\/a> V\u00e9ase Pearlman, Op. Cit., pp. 203-250. Corresponde al cap\u00edtulo 10, sobre el Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\"><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\"><sup>[7]<\/sup><\/a> Citado por M\u00edguez, Op. Cit., pp. 66, 67.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\"><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\"><sup>[8]<\/sup><\/a> V\u00e9ase respecto de esto: John MacArthur. <em>Fuego extra\u00f1o: El peligro de ofender al Esp\u00edritu Santo con adoraci\u00f3n falsa<\/em>. Nashville, Grupo Nelson, 2014. Desde una perspectiva continuista el an\u00e1lisis de esta lectura por un exprofesor del Seminario Teol\u00f3gico de Dallas, basti\u00f3n del dispensacionalismo: Jack Deere. <em>Sorprendido por el poder del Esp\u00edritu Santo.<\/em> Miami, Editorial Unilit, 1999.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\"><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\"><sup>[9]<\/sup><\/a> V\u00e9ase: Rodolfo Blank. <em>Teolog\u00ed<\/em><em>a y misi\u00f3<\/em><em>n en Am<\/em><em>\u00e9<\/em><em>rica Latina<\/em>. St. Louis, Concordia Publishing House, 1996, pp.200-223; H. Fernando Bull\u00f3n. <em>Historia de la iglesia y responsabilidad social.<\/em> Buenos Aires, Ediciones Kair\u00f3s, 2008, pp. 194-203; Pablo Deiros. <em>Historia del cristianismo en Am<\/em><em>\u00e9<\/em><em>rica Latina<\/em>. Buenos Aires, Fraternidad Teol\u00f3gica Latinoamericana, 1992, pp. 751-755, 795-800; Samuel Escobar. <em>C<\/em><em>\u00f3mo comprender la misi\u00f3<\/em><em>n<\/em>. Buenos Aires, Certeza Unida, 2007. Cap\u00edtulo 7: \u201cEl Esp\u00edritu Santo y la misi\u00f3n cristiana\u201d, pp. 147-166; Ondina Gonz\u00e1lez y Justo Gonz\u00e1lez. <em>Historia del Cristianismo en Am<\/em><em>\u00e9<\/em><em>rica Latina<\/em>. Buenos Aires, Ediciones Kair\u00f3s, 2012, pp. 373-386; y Ruth Tucker, Ruth. <em>Hasta lo <\/em><em>\u00fa<\/em><em>ltimo de la tierra. Historia biogr<\/em><em>\u00e1<\/em><em>fica de<\/em><em> la obra misionera. <\/em>Miami, Editorial Vida, 1994. Cap\u00edtulo 12, \u201cEl surgimiento del pentecostalismo: \u2018Una expansi\u00f3n espectacular\u2019\u201d, pp. 369-372, 379-383.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\"><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\"><sup>[10]<\/sup><\/a> Esto ha sido trabajado con mayor profusi\u00f3n en: Luis Pino. \u201cPentecostalismo chileno y plantaci\u00f3n de iglesias. Notas reflexivas\u201d. En: <em>Estudios evang\u00e9licos. <\/em>http:\/\/estudiosevangelicos.org\/pentecostalismo-chileno-y-plantacion-de-iglesias-notas-reflexivas\/ (revisado en julio de 2017).<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\"><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\"><sup>[11]<\/sup><\/a> Oscar Pereira. <em>Presencia y arraigo. Protestantismo evang\u00e9lico en Chile 1845-1925<\/em>. Santiago, Ediciones Sociedad B\u00edblica Chilena, 2016, p. 233. V\u00e9ase, tambi\u00e9n, respecto de este asunto: Pablo Deiros. <em>Protestantismo en Am<\/em><em>\u00e9<\/em><em>rica Latina<\/em>. Nashville, Editorial Caribe, 1997, p. 61; Pablo Deiros. <em>Historia del cristianismo en Am<\/em><em>\u00e9<\/em><em>rica Latina<\/em>. Buenos Aires, Facultad Teol\u00f3gica Latinoamericana, 1992, p. 754; Kittim Silva. <em>La experiencia pentecostal<\/em>.<em> El despertar que sacudi\u00f3 a la Iglesia<\/em>. Miami, Editorial Carisma, 1996, p. 76.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\"><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\"><sup>[12]<\/sup><\/a> Debo esta idea a mi amigo el Pbro. Carlos Parada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Luis Pino Moyano* 1517, 1909. Wittemberg, Valpara\u00edso. Lutero, Hoover. Siglos y geograf\u00edas diversas. Mucha historia corriendo con viveza en los actos de hermanos nuestros del ayer. Qu\u00e9 sentido tendr\u00eda, entonces, escribir algo sobre el pentecostalismo chileno en el marco de la conmemoraci\u00f3n que nos convoca este a\u00f1o, a saber los 500 a\u00f1os de la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1795,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[15,236,301,414,446,479,493,496],"class_list":["post-1771","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia","tag-500-anos-de-la-reforma","tag-historia-pentecostal-chilena","tag-luis-pino","tag-pentecostalismo-chileno","tag-pentecostalismo-y-reforma","tag-protestantismo-y-pentecostalismo","tag-reforma-protestante","tag-reformar-el-pentecostalismo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/pensamientopentecostal.cl\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1771","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/pensamientopentecostal.cl\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/pensamientopentecostal.cl\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pensamientopentecostal.cl\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pensamientopentecostal.cl\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1771"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/pensamientopentecostal.cl\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1771\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pensamientopentecostal.cl\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1795"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/pensamientopentecostal.cl\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1771"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/pensamientopentecostal.cl\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1771"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/pensamientopentecostal.cl\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1771"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}