{"id":3753,"date":"2025-07-17T13:56:29","date_gmt":"2025-07-17T16:56:29","guid":{"rendered":"https:\/\/pensamientopentecostal.cl\/?p=3753"},"modified":"2025-07-17T14:36:58","modified_gmt":"2025-07-17T17:36:58","slug":"raices-firmes-teologia-y-origen-del-pentecostalismo-chileno-por-edwin-montecinos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pensamientopentecostal.cl\/raices-firmes-teologia-y-origen-del-pentecostalismo-chileno-por-edwin-montecinos\/","title":{"rendered":"Ra\u00edces Firmes: Teolog\u00eda y Origen del Pentecostalismo Chileno &#8211; Por Edwin Montecinos"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right\">*Edwin Montecinos Lazo. Pastor presb\u00edtero Iglesia Metodista Pentecostal de Chile<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>&nbsp;Un legado que no puede ser olvidado<\/em><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Hablar del pentecostalismo chileno es mucho m\u00e1s que repasar una cronolog\u00eda de hechos y nombres. Es recuperar una herencia teol\u00f3gica que brota de una experiencia profunda de santidad, avivamiento y reforma. No naci\u00f3 de la nada, ni fue meramente importado. Sus ra\u00edces est\u00e1n ancladas en la tradici\u00f3n wesleyana del metodismo, y su desarrollo local ha sido un testimonio del obrar del Esp\u00edritu en contextos concretos, muchas veces ajenos al protagonismo institucional o acad\u00e9mico.<\/p>\n\n\n\n<p>En los albores del siglo XX, el pentecostalismo en Chile tom\u00f3 forma desde la Iglesia Metodista Episcopal de Valpara\u00edso, bajo la gu\u00eda del pastor Willis C. Hoover. Las vigilias de oraci\u00f3n, la expectativa del bautismo del Esp\u00edritu Santo, y la convicci\u00f3n de una vida regenerada por el poder divino no fueron imposiciones doctrinales externas, sino frutos de una experiencia comunitaria genuina. Como escribi\u00f3 el propio Hoover en su autobiograf\u00eda, tras su separaci\u00f3n de la Iglesia Metodista Episcopal en 1910:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cSoy tan metodista (a\u00fan mejor) ahora como antes en cuanto a las doctrinas de salvaci\u00f3n y santificaci\u00f3n\u201d (Hoover, 2006, p\u00e1g. 70)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Este despertar espiritual no se comprende sin mirar atr\u00e1s, hacia el metodismo ingl\u00e9s que, en palabras de Juan Sep\u00falveda, se alimentaba de un estilo de vida met\u00f3dico, disciplinado, comprometido con la lectura b\u00edblica, la oraci\u00f3n y la acci\u00f3n misionera.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cDel car\u00e1cter met\u00f3dico de este estilo de vida dedicado a la devoci\u00f3n, el estudio diario de la Biblia, la visita a las c\u00e1rceles y la comuni\u00f3n semanal, surgi\u00f3 el apelativo metodista\u201d&nbsp;(Sep\u00falveda, 2023, p\u00e1g. 33).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Wesley, te\u00f3logo del fuego del coraz\u00f3n, no concibi\u00f3 la vida cristiana como una mera conversi\u00f3n puntual, sino como una carrera hacia la santificaci\u00f3n, una \u201csegunda obra de gracia\u201d entendida como perfecci\u00f3n cristiana. Ese fue tambi\u00e9n el horizonte teol\u00f3gico del pentecostalismo que emergi\u00f3 en Chile.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Pentecostalismo sin espect\u00e1culo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Muchos relatos sobre el origen del pentecostalismo hacen \u00e9nfasis en lo espectacular: lenguas, milagros, manifestaciones. Pero la historia chilena ofrece un contrapunto necesario. Seg\u00fan Sep\u00falveda:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cLa doctrina sobre la evidencia inicial del bautismo en el Esp\u00edritu, propia del avivamiento norteamericano, no tuvo una influencia determinante en el avivamiento de Valpara\u00edso\u201d (Sep\u00falveda, 2023, p\u00e1g. 85)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, la experiencia del Esp\u00edritu en Chile no se centr\u00f3 en la glosolalia como prueba obligatoria, sino en la vida transformada. El fruto del Esp\u00edritu (G\u00e1latas. 5:22\u201324) fue considerado una se\u00f1al m\u00e1s confiable de la presencia divina que cualquier manifestaci\u00f3n puntual.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n resulta clave la observaci\u00f3n del soci\u00f3logo Christian Lalive d\u2019Epinay, quien destaca que:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cEl foco chileno, sin ser uno de los principales ni de los m\u00e1s espectaculares, tiene una originalidad que le viene de haber estallado en un pa\u00eds cat\u00f3lico y de que su relaci\u00f3n de dependencia respecto al exterior fue, desde su nacimiento, de las m\u00e1s d\u00e9biles\u201d (Lalive-d&#8217;Epinay, 1968, p\u00e1g. 44).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En tiempos en que ciertas corrientes buscan estandarizar la experiencia pentecostal bajo marcos doctrinales externos, es vital levantar la voz para recordar que nuestra identidad no necesita ser corregida ni adaptada. El pentecostalismo metodista chileno ha adherido desde sus inicios a los credos trinitarios (Nicea, Constantinopla, Calcedonia), a las cinco solas de la Reforma, a los cinco art\u00edculos arminianos y los veinticuatro art\u00edculos metodistas. Asimismo, se reconoce en la estructura teol\u00f3gica de Albert B. Simpson, quien presenta a Cristo como \u201cSalvador, Santificador, Sanador y Rey venidero\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Como se\u00f1al\u00f3 Hoover, la iglesia nacida en 1910 se llam\u00f3 Primera Iglesia Metodista Pentecostal porque:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cEs metodista porque tuvo su origen en la Iglesia Metodista Episcopal&#8230; y es pentecostal porque creen que los acontecimientos del D\u00eda de Pentecost\u00e9s eran la inauguraci\u00f3n&#8230; que deb\u00eda permanecer hasta el regreso de Cristo\u201d&nbsp;(L\u00f3pez, 2017, p\u00e1g. 210).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Volver al fuego, no al ruido<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Volver a nuestras ra\u00edces no es retroceder: es resistir el olvido, es desafiar el conformismo. Es recordar que nuestro pentecostalismo naci\u00f3 de rodillas, en oraci\u00f3n, en comunidades pobres que so\u00f1aban con el cielo y caminaban con los pies en la tierra. Es reencontrarse con la santidad no como una regla, sino como un estilo de vida. Con la salvaci\u00f3n no como discurso, sino como experiencia. Con el Esp\u00edritu no como espect\u00e1culo, sino como poder transformador.<\/p>\n\n\n\n<p>En tiempos donde abundan modelos ajenos y urgencias doctrinales for\u00e1neas, reafirmar nuestra identidad metodista pentecostal no es un gesto de encierro denominacional, sino una expresi\u00f3n de fidelidad teol\u00f3gica y coherencia espiritual.<\/p>\n\n\n\n<p>Es necesario rescatar nuestra tremenda herencia metodista y nuestra enriquecedora teolog\u00eda que nos ayudar\u00e1n a permanecer firmes ante influencias religiosas que no tienen nada que ver con la Iglesia Metodista Pentecostal.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hoover, W. (2006). <em>Historia del avivamiento pentecostal en Chile.<\/em> Edici\u00f3n IEP.<\/p>\n\n\n\n<p>Lalive-d&#8217;Epinay, C. (1968). <em>El refugio de las masas.<\/em> Santiago: Edici\u00f3n CEEP.<\/p>\n\n\n\n<p>L\u00f3pez, M. (2017). <em>Historia de la Iglesia Evang\u00e9lica Chilena.<\/em> Editorial SBCH.<\/p>\n\n\n\n<p>Sep\u00falveda, J. (2023). <em>Pentecostalismo a la Chilena: Particularidades, rasgos teol\u00f3gicos y su impacto en la sociedad.<\/em> Ediciones Universidad Alberto Hurtado.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>*Edwin Montecinos Lazo. Pastor presb\u00edtero Iglesia Metodista Pentecostal de Chile &nbsp;Un legado que no puede ser olvidado&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hablar del pentecostalismo chileno es mucho m\u00e1s que repasar una cronolog\u00eda de hechos y nombres. Es recuperar una herencia teol\u00f3gica que brota de una experiencia profunda de santidad, avivamiento y reforma. 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