{"id":3625,"date":"2024-09-19T08:07:23","date_gmt":"2024-09-19T11:07:23","guid":{"rendered":"https:\/\/pensamientopentecostal.cl\/?p=3625"},"modified":"2024-09-23T12:03:30","modified_gmt":"2024-09-23T15:03:30","slug":"el-predicador-en-el-altar-por-jorge-rojas-dinamarca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pensamientopentecostal.cl\/el-predicador-en-el-altar-por-jorge-rojas-dinamarca\/","title":{"rendered":"El predicador en el altar &#8211; Por Jorge Rojas Dinamarca"},"content":{"rendered":"\n<p>Nota introductoria<\/p>\n\n\n\n<p>Una de las notas del pentecostalismo chileno, siguiendo al protestantismo, ha sido el \u00e9nfasis en la predicaci\u00f3n en la congregaci\u00f3n. Ella ocupa parte considerable del tiempo dedicado al culto p\u00fablico. Debido a eso es que se procura formar predicadores para que la exhortaci\u00f3n sea elaborada con criterios generales y no con criterios personales. En esta direcci\u00f3n se orienta el texto que compartimos a continuaci\u00f3n y que Pensamiento Pentecostal ha rescatado para su secci\u00f3n archiv\u00edstica. <\/p>\n\n\n\n<p>Este art\u00edculo se titula \u00abEl predicador en el altar\u00bb, y fue escrito por el pastor de la Iglesia Evang\u00e9lica Pentecostal, Jorge Rojas Dinamarca, misionero en el extranjero y luego presb\u00edtero de larga trayectoria en la denominaci\u00f3n. Se public\u00f3 en la revista Fuego de Pentecost\u00e9s, N\u00b0 753, mayo de 1992. A m\u00e1s de treinta a\u00f1os, este texto contiene valiosas reflexiones sobre el oficio de la predicaci\u00f3n que lo hacen pertinente para el presente tambi\u00e9n. Deseamos que sea \u00fatil para los predicadores, as\u00ed como para quienes los escuchan. <\/p>\n\n\n\n<p>PP<\/p>\n\n\n\n<p>__<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>El predicador en el altar<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Grande responsabilidad es la de hablar en el altar. Desde ese lugar podemos dar vida o dar muerte; <em>La muerte y la vida est\u00e1n en el poder de la lengua<\/em>\u2026 (Proverbios 18:21).<\/p>\n\n\n\n<p>Muchos lo desean y piden que se les ocupe, reclaman diciendo: \u201cSoy miembro en Plena Comuni\u00f3n y debo estar all\u00ed\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay predicadores que en el altar dicen con vanidad y revestidos de un poquito de humildad: \u201cAunque no soy digno, pero estoy obedeciendo y en la obediencia est\u00e1 la victoria\u201d, (esta obediencia les gusta y otras que veremos m\u00e1s adelante). Sin duda que muchos que oyen dir\u00e1n: \u201cY si no es digno, \u00bfqu\u00e9 hace en el altar?, con lo que dijo es como si lanzara agua fr\u00eda a los oyentes\u201d; otros dicen: \u201cEn la ciudad de los ciegos el tuerto es rey\u201d, p\u00e9sima manera de pensar, no son ciegos los que escuchan y Dios no acepta defectuosos, corderos sin tacha, s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay predicadores que del himno hacen el primer serm\u00f3n, los himnos son para cantarlos y deben ser apropiados al serm\u00f3n de la Santa Palabra.<\/p>\n\n\n\n<p>La predicaci\u00f3n se prepara con un minucioso estudio de la Palabra de Dios y debe venir acompa\u00f1ada de oraci\u00f3n y ruego al Esp\u00edritu Santo para que sea \u00c9l quien le inspire (2\u00aa Timoteo 4:2).<\/p>\n\n\n\n<p>Predicador, olv\u00eddese de usted mismo y no aparezca su yo, ni se alabe usted mismo; <em>Al\u00e1bete el extra\u00f1o, y no tu propia boca; el ajeno, y no los labios tuyos<\/em> (Proverbios 27:2). No pondere a su familia, no la ponga como ejemplo, tenga presente el texto citado anterior.<\/p>\n\n\n\n<p>No se presente lleno de problemas del trabajo, de ninguna clase.<\/p>\n\n\n\n<p>Predique la Palabra de Dios con humildad.<\/p>\n\n\n\n<p>No de palos a las ovejas, apaci\u00e9ntelas.<\/p>\n\n\n\n<p>No deje translucir sentimientos ni rencores, es una falta suya tenerlos.<\/p>\n\n\n\n<p>No se ponga a criticar a nadie, no siembre descontentos, edifique a la Iglesia, sea como la mujer sabia de Proverbios 14:1.<\/p>\n\n\n\n<p>Predique a Cristo el Se\u00f1or, su obra expiatoria, su muerte, su resurrecci\u00f3n, su exaltaci\u00f3n y su pronto regreso.<\/p>\n\n\n\n<p>Tenga compostura en el altar, levante su cabeza, mire a toda la congregaci\u00f3n, no a cierta parte, el mensaje es para todos.<\/p>\n\n\n\n<p>Sea solemne y respetuoso, no llene el ambiente de palabrer\u00eda vana y liviandad, por causa de la charlataner\u00eda, hasta los himnos ser\u00e1n faltos de inspiraci\u00f3n al cantarlos.<\/p>\n\n\n\n<p>Sea prudente en el tiempo que predica, si habla una hora o m\u00e1s sin detenerse para orar, cantar para que el Esp\u00edritu Santo abra los corazones al mensaje, sentir\u00e1 ruido de bancas, llantos de ni\u00f1os, hermanos que se retiran, comprenda que es usted quien alarga la reuni\u00f3n, cuando el predicador est\u00e1 inspirado por el Esp\u00edritu Santo nade se va, todos est\u00e1n expectantes, hay aleluyas, glorias a Dios, confirmaci\u00f3n en abundancia, nadie se aburre.<\/p>\n\n\n\n<p>No fabrique avivamientos por su cuenta; con muchas \u201cglorias a Dios\u201d, palabras altisonantes o reprensiones, llamando a la congregaci\u00f3n: Incr\u00e9dulos, o duros de coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>No se olvide que en el monte Horeb Jehov\u00e1 el Se\u00f1or no estaba en el fuerte viento, ni en el terremoto, tampoco en el fuego, sino que el silbo suave y delicado.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l es como el dulce y suave roc\u00edo, que no hace ruido, pero moja abundantemente las hojas y flores de las plantas, as\u00ed caer\u00e1 en quien quiera. Las almas rendidas caer\u00e1n envueltas en un mar de l\u00e1grimas y de arrepentimiento, eso lo hace el Esp\u00edritu Santo. Eso es avivamiento.<\/p>\n\n\n\n<p>El predicador debe hacer, para ense\u00f1ar. Debe ser un predicador en las calles, un voluntario, como lo fue el Se\u00f1or Jes\u00fas. <em>Recorr\u00eda todas las ciudades y aldeas, ense\u00f1ando en las sinagogas de ellos y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo <\/em>(San Mateo 9:35).<\/p>\n\n\n\n<p>Debe participar de ayunos, cadenas de oraci\u00f3n y vigilias, ser un miembro activo en la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>Debe dar los diezmos, ofrendas y cooperar con todo lo que demanda la obra del Se\u00f1or, as\u00ed tendr\u00e1 libertad para predicar sobre Malaqu\u00edas 3:8\u201312.<\/p>\n\n\n\n<p>Donde sea que le corresponda el servicio en el altar, h\u00e1galo con agrado, en el templo no se crea grande, si es en iglesia m\u00e1s peque\u00f1a y humilde, no la mire en menos, nuestro Maestro predic\u00f3 a un hombre y a una mujer sola, estos dos sermones han salvado miles de almas.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuidado con la adulaci\u00f3n. A un gran predicador cuando termin\u00f3 el servicio, una dama le dijo: \u00a1Qu\u00e9 hermoso serm\u00f3n ha predicado usted, que bien ha estado!, y \u00e9l contest\u00f3: \u00bfD\u00f3nde habr\u00e9 pecado que el diablo me adula?<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, nada hag\u00e1is por contienda o vanagloria; antes estimando cada uno a los dem\u00e1s como superiores a \u00e9l mismo.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qu\u00e9 avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad <\/em>(2\u00aa Timoteo 2:15).<\/p>\n\n\n\n<p><em>Jes\u00fas les respondi\u00f3 y dijo: mi doctrina no es m\u00eda, sino de aquel que me envi\u00f3\u2026 El que habla por su propia cuenta, su propia gloria busca; pero el que busca la gloria del que le envi\u00f3, \u00e9ste es verdadero, y no hay en \u00e9l injusticia<\/em> (San Juan 7:16 y 18).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nota introductoria Una de las notas del pentecostalismo chileno, siguiendo al protestantismo, ha sido el \u00e9nfasis en la predicaci\u00f3n en la congregaci\u00f3n. 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