{"id":4034,"date":"2026-09-07T10:42:39","date_gmt":"2026-09-07T13:42:39","guid":{"rendered":"https:\/\/pensamientopentecostal.cl\/?p=4034"},"modified":"2026-09-08T08:01:06","modified_gmt":"2026-09-08T11:01:06","slug":"la-canutizacion-de-la-moneda-por-lukas-montecinos-tello","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pensamientopentecostal.cl\/la-canutizacion-de-la-moneda-por-lukas-montecinos-tello\/","title":{"rendered":"La \u00abcanutizaci\u00f3n\u00bb de La Moneda &#8211; Por Lukas Montecinos"},"content":{"rendered":"\n<h1 class=\"wp-block-heading\"><\/h1>\n\n\n\n<p>Llamar \u201ccanutizaci\u00f3n\u201d a lo que ocurre en La Moneda es, desde luego, inc\u00f3modo. La palabra pertenece a una historia chilena en la que el apelativo sirvi\u00f3 muchas veces para rebajar a los evang\u00e9licos y, por lo mismo, no debiera convertirse en el lenguaje con que el Estado se refiere a ciudadanos y comunidades de fe. Sin embargo, si se la despeja de su carga insultante, permite nombrar una inquietud que va m\u00e1s all\u00e1 de una sala, una cruz o un calendario de cultos: la posibilidad de que una forma particular de ser evang\u00e9lico ocupe progresivamente los s\u00edmbolos, los espacios y las interlocuciones del poder hasta presentarse, sin haber recibido ese mandato, como la voz natural de un mundo mucho m\u00e1s diverso de lo que habitualmente se admite.<\/p>\n\n\n\n<p>La noticia de una capilla evang\u00e9lica permanente en el Palacio de La Moneda no debiera examinarse como si la alternativa fuese tan simple como estar a favor o en contra de la libertad religiosa. El culto para funcionarios y la capellan\u00eda ad honorem informados por la Oficina Nacional de Asuntos Religiosos durante abril de 2026 pod\u00edan comprenderse, en principio, como una forma razonable de acompa\u00f1amiento voluntario para quienes lo solicitaran; el asunto cambi\u00f3 de escala cuando se habilit\u00f3 un recinto estable y exclusivo, medida que el Gobierno defendi\u00f3 apelando a la equidad respecto de la capilla cat\u00f3lica ya existente. Es precisamente en ese paso, m\u00e1s que en la oraci\u00f3n misma, donde aparece el problema p\u00fablico y eclesial que vale la pena pensar, pues el reconocimiento de una comunidad religiosa puede dejar de ser garant\u00eda de libertad cuando comienza a operar como se\u00f1al de representatividad para un mundo que nadie ha mandatado a hablar en su nombre.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese examen no debiera confundirse con <a href=\"https:\/\/www.biobiochile.cl\/noticias\/opinion\/columnas-bbcl\/2026\/01\/21\/canutofobia-en-el-debate-politico-chileno-como-si-la-fe-fuera-una-inhabilidad-civil.shtml\">la \u201ccanutofobia\u201d que Javier Castro Arcos identifica<\/a> en el debate pol\u00edtico chileno. La fe no constituye una inhabilidad civil, ni autoriza a descalificar a una autoridad antes de examinar su gesti\u00f3n, su cumplimiento de la ley y los resultados de su administraci\u00f3n; los evang\u00e9licos pueden participar de los gobiernos y de la vida p\u00fablica como cualquier otro ciudadano. La cuesti\u00f3n, por tanto, no es su presencia en el Estado, sino la forma en que esa presencia se organiza y se representa cuando el acceso de algunos comienza a confundirse con el reconocimiento de todos.<\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">La paradoja: m\u00e1s s\u00edmbolos, menos reglas<\/h1>\n\n\n\n<p>El caso revela una paradoja que conviene poner en el centro. Por una parte, hay una creciente institucionalizaci\u00f3n simb\u00f3lica de lo evang\u00e9lico: m\u00e1s ceremonias, m\u00e1s fotograf\u00edas oficiales, m\u00e1s espacios exclusivos y m\u00e1s gestos que buscan hacer visible una identidad religiosa determinada; por otra, persiste un d\u00e9ficit de institucionalizaci\u00f3n propiamente tal, pues no se conocen reglas generales sobre qui\u00e9nes pueden prestar asistencia espiritual, c\u00f3mo se accede a ella, en qu\u00e9 condiciones se usan los espacios p\u00fablicos, qu\u00e9 ocurre con otras confesiones y c\u00f3mo se resguarda a quienes no profesan fe alguna. Se multiplica la forma externa del reconocimiento mientras escasea la arquitectura administrativa que permitir\u00eda sostenerlo de manera justa.<\/p>\n\n\n\n<p>La diferencia no es un capricho burocr\u00e1tico. La Ley N\u00b019.638 protege la libertad de conciencia y el libre ejercicio de las actividades religiosas, de manera que el Estado no puede tratar con desd\u00e9n a quienes requieren una pr\u00e1ctica o un acompa\u00f1amiento espiritual; pero garantizar ese derecho no obliga a construir una suma de recintos identitarios ni a escoger, por afinidad o visibilidad, qui\u00e9nes ser\u00e1n sus administradores. La igualdad, cuando se reduce a imitar el privilegio hist\u00f3rico de otro, puede dejar intacta la l\u00f3gica que se pretend\u00eda superar: antes hab\u00eda una confesi\u00f3n naturalmente alojada en el Estado; ahora podr\u00edan ser dos, mientras el resto sigue esperando a que alguien le abra una puerta.<\/p>\n\n\n\n<p>Un Estado laico no es un Estado hostil a las religiones. Es un Estado que protege a las personas en su libertad de creer o no creer, sin adoptar una identidad religiosa ni delegar la representaci\u00f3n de un campo diverso en l\u00edderes que no han recibido ese mandato. La pregunta relevante, entonces, no es por qu\u00e9 los evang\u00e9licos no podr\u00edan contar con una capilla, sino qu\u00e9 necesidad concreta se busca atender y con qu\u00e9 reglas puede hacerlo el Estado sin convertir la cercan\u00eda pol\u00edtica de algunos en el derecho de todos.<\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">No existe \u201cel evang\u00e9lico\u201d en singular<\/h1>\n\n\n\n<p>A esta discusi\u00f3n le pesa una simplificaci\u00f3n que el propio mundo evang\u00e9lico suele aceptar con demasiada facilidad. Bajo una misma etiqueta conviven iglesias pentecostales hist\u00f3ricas, metodistas, bautistas, presbiterianas, luteranas, congregaciones migrantes, comunidades ind\u00edgenas, iglesias independientes y redes neopentecostales, con doctrinas, pr\u00e1cticas, trayectorias sociales y formas de autoridad que muchas veces no dialogan entre s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/encartes.mx\/fediakova-evangelicos_chilenos_ciudadania_cultural\/\">La investigaci\u00f3n de Fediakova<\/a> ha mostrado que el crecimiento evang\u00e9lico chileno no produjo una voz homog\u00e9nea, sino nuevas formas de ciudadan\u00eda cultural y demandas de reconocimiento. Corregir el viejo catolicocentrismo, por tanto, no consiste en negar la presencia p\u00fablica evang\u00e9lica, sino en evitar que una asimetr\u00eda hist\u00f3rica sea reemplazada por otra, esta vez administrada por los grupos m\u00e1s conectados con el poder. Cuando la visibilidad se transforma en criterio de representaci\u00f3n, los actores peque\u00f1os, territoriales, colegiados o menos medi\u00e1ticos quedan desplazados, aunque encarnen con la misma legitimidad la vida religiosa de sus comunidades. En este punto, la cr\u00edtica al v\u00ednculo preferente con expresiones neopentecostales (o con sectores pentecostales que han adoptado parte de su lenguaje y de sus pr\u00e1cticas p\u00fablicas) debe ser precisa y no caricaturesca. No se trata de impugnar el derecho de sus miembros a participar en la vida p\u00fablica, sino de advertir que ciertas formas de liderazgo concentrado, de comunicaci\u00f3n masiva y de lectura del \u00e9xito como confirmaci\u00f3n espiritual encuentran una afinidad particularmente c\u00f3moda con el lenguaje pol\u00edtico de la influencia. La fotograf\u00eda puede terminar sustituyendo a la deliberaci\u00f3n, el acceso directo al procedimiento y la cercan\u00eda con una autoridad a la representaci\u00f3n efectiva; el Estado, sin embargo, no puede permitirse esa comodidad, porque su deber es distinguir entre quien tiene capacidad de convocatoria y quien puede ser parte de una interlocuci\u00f3n plural bajo reglas conocidas.<\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">La unidad bajo patrocinio pol\u00edtico<\/h1>\n\n\n\n<p>El debate sobre la presencia evang\u00e9lica en La Moneda no ocurre en el vac\u00edo. La experiencia de ninguneo, caricaturizaci\u00f3n y desprecio hacia los evang\u00e9licos ha sido suficientemente persistente como para que no pueda descartarse como una exageraci\u00f3n identitaria. Es por ello que <a href=\"https:\/\/civitatedei.cl\/2026\/08\/27\/el-ninguneo-antievangelico-chileno-2a-parte-una-advertencia-para-el-chile-de-kast\/\">la advertencia de Jonathan Mu\u00f1oz sobre \u201cel Chile de Kast\u201d <\/a>debe leerse precisamente en esa clave, pues si existe un riesgo de que una parte del debate p\u00fablico vuelva a tratar a los evang\u00e9licos como ciudadanos de segunda categor\u00eda, reduci\u00e9ndolos a una caricatura religiosa o suponiendo que su fe los inhabilita para participar en la vida p\u00fablica, entonces es razonable que las iglesias procuren defender su dignidad y su derecho a estar presentes.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la respuesta a ese ninguneo no puede consistir en convertir la cercan\u00eda con el poder pol\u00edtico en garant\u00eda de reconocimiento. Una comunidad religiosa no supera su hist\u00f3rica marginalidad porque obtiene una fotograf\u00eda con el Presidente, una capilla en la sede de Gobierno o una invitaci\u00f3n preferente a las ceremonias de la autoridad; la supera cuando puede ejercer sus derechos y aportar al bien com\u00fan sin necesitar que el Estado certifique su importancia. De otro modo, el deseo leg\u00edtimo de dejar atr\u00e1s el desprecio termina convirti\u00e9ndose en una b\u00fasqueda permanente de validaci\u00f3n p\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<p>La inauguraci\u00f3n de la capilla no fue s\u00f3lo la habilitaci\u00f3n de un espacio de culto. Tambi\u00e9n se convirti\u00f3 en el escenario desde el cual se celebr\u00f3 la unificaci\u00f3n del Consejo de Capellan\u00edas. Que distintas organizaciones religiosas puedan encontrarse y cooperar es una buena noticia, particularmente en un mundo evang\u00e9lico acostumbrado a la fragmentaci\u00f3n, pero el lugar y la forma en que esa unidad se solemniza abren una pregunta que no debiera pasarse por alto: \u00bfqu\u00e9 dice de esas instituciones que necesiten una sede pol\u00edtica para sellar una convergencia que no hab\u00edan conseguido consolidar por s\u00ed mismas?<\/p>\n\n\n\n<p>Las iglesias y sus organizaciones son cuerpos intermedios de la sociedad civil. Su valor p\u00fablico no consiste en acercarse al Estado para adquirir existencia, sino en poseer capacidad propia de cooperaci\u00f3n, deliberaci\u00f3n y servicio, de modo que puedan relacionarse con la autoridad sin depender de ella para ordenar sus diferencias internas. Cuando la unidad se vuelve posible o visible s\u00f3lo bajo patrocinio pol\u00edtico, la frontera entre colaboraci\u00f3n leg\u00edtima y dependencia simb\u00f3lica comienza a volverse menos n\u00edtida. El Estado no debiera ser el lugar que produce la unidad de las iglesias, sino el espacio ante el cual comunidades ya capaces de cooperar comparecen con autonom\u00eda y reglas propias.<\/p>\n\n\n\n<p>Algo semejante debiera decirse del Servicio de Acci\u00f3n de Gracias y Oraci\u00f3n por el Gobierno realizado con la presencia del Presidente de la Rep\u00fablica en marzo del presente a\u00f1o en el Centro Cristiano Internacional (CCINT). Orar por quienes gobiernan forma parte de la vocaci\u00f3n cristiana y no debiera ser motivo de sospecha; las autoridades necesitan oraci\u00f3n, consejo y, cuando corresponde, correcci\u00f3n moral. Sin embargo, la elecci\u00f3n de un espacio como CCINT tampoco es indiferente, pues remite a un tipo de presencia evang\u00e9lica que ha articulado con especial eficacia congregaci\u00f3n, liderazgo, medios de comunicaci\u00f3n y proyecci\u00f3n p\u00fablica, trayectoria en la que Billy Bunster ocupa un lugar relevante. Nada de ello es ileg\u00edtimo por s\u00ed mismo, pero ayuda a comprender por qu\u00e9 ciertas redes se vuelven interlocutores particularmente reconocibles para el poder pol\u00edtico y por qu\u00e9 una ceremonia devocional puede adquirir, al mismo tiempo, una densidad institucional y simb\u00f3lica que excede la oraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">\u00bfQu\u00e9 busca la Iglesia cuando busca reconocimiento?<\/h1>\n\n\n\n<p>La pregunta m\u00e1s inc\u00f3moda, con todo, no se dirige s\u00f3lo al Estado, sino que tambi\u00e9n alcanza a las iglesias, y de manera particular al pentecostalismo hist\u00f3rico. \u00bfQu\u00e9 estamos buscando cuando celebramos que un pastor es recibido en La Moneda, que una oficina se convierte en capilla o que una autoridad asiste a nuestro culto? Puede haber gratitud leg\u00edtima por el fin de una exclusi\u00f3n y por el ejercicio de derechos que antes se negaban, pero la gratitud se vuelve peligrosa cuando se transforma en hambre de validaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El pentecostalismo chileno no naci\u00f3 en los salones de prestigio ni construy\u00f3 su presencia social gracias a un lugar reservado en las instituciones. Su historia est\u00e1 hecha de los barrios, escuelas dominicales, visitas y redes de cuidado que, con todas sus luces y sombras, se desarrollaron frecuentemente lejos del reconocimiento de las \u00e9lites. Esa historia no obliga a romantizar la marginalidad, pero s\u00ed debiera protegernos de la idea de que una iglesia se vuelve m\u00e1s relevante porque dispone de una sala en un palacio.<\/p>\n\n\n\n<p>Una Iglesia cumple su vocaci\u00f3n cuando anuncia con fidelidad el Evangelio, sirve al pr\u00f3jimo, forma comunidades responsables y conserva libertad para decirle la verdad al poder, tambi\u00e9n cuando el poder la invita a pasar. Puede pedir reglas justas sin reclamar privilegios, defender la libertad religiosa sin hablar por quienes no la han mandatado y orar por las autoridades sin convertir la oraci\u00f3n en ceremonia de legitimaci\u00f3n. Su aporte no consiste en conquistar espacios de poder, sino en conservar la autonom\u00eda necesaria para servir, acompa\u00f1ar e interpelar a toda autoridad, incluso a aquella con la que comparte afinidades moment\u00e1neas.<\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">Una presencia p\u00fablica m\u00e1s libre<\/h1>\n\n\n\n<p>El camino no pasa por prohibir los cultos ni por expulsar la fe del espacio p\u00fablico, sino por sustituir la l\u00f3gica de la concesi\u00f3n por una pol\u00edtica de derechos. Presidencia podr\u00eda establecer un reglamento p\u00fablico de asistencia religiosa y de conciencia para funcionarios, con espacios de uso compartido cuando ello sea suficiente, mecanismos claros para acreditar asistentes espirituales, prohibici\u00f3n de toda presi\u00f3n proselitista y una instancia consultiva plural que no permita a nadie hablar en nombre de todos los evang\u00e9licos. Si una demanda estable justificara infraestructura adicional, esa decisi\u00f3n debiera fundarse en criterios conocidos y aplicables a cualquier grupo comparable, no en la visibilidad de sus dirigentes.<\/p>\n\n\n\n<p>La \u201c<em>canutizaci\u00f3n<\/em>\u201d de La Moneda no consiste, por tanto, en que haya evang\u00e9licos orando en ella. Consistir\u00eda en que una forma particular de presencia evang\u00e9lica llegue a confundirse con la totalidad de un campo religioso diverso y en que el Estado, al relacionarse preferentemente con sus expresiones m\u00e1s visibles o pr\u00f3ximas al poder, termine reforzando esa confusi\u00f3n. El desaf\u00edo para las iglesias no es conquistar una cuota de privilegio, sino contribuir a que la libertad religiosa se exprese dentro de un marco institucional que no dependa de afinidades, fotograf\u00edas ni accesos personales.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde esa perspectiva, la pregunta no es cu\u00e1ntas puertas se abren para los evang\u00e9licos, sino qu\u00e9 clase de relaci\u00f3n entre instituciones p\u00fablicas, comunidades religiosas y ciudadan\u00eda estamos dispuestos a construir cuando esas puertas se abren. Una presencia p\u00fablica madura no reclama hablar por quienes no la han mandatado, ni convierte el reconocimiento estatal en medida de su fidelidad, ni necesita que el poder pol\u00edtico re\u00fana, ordene o certifique aquello que las iglesias debieran ser capaces de cultivar por s\u00ed mismas. Su contribuci\u00f3n al bien com\u00fan comienza, precisamente, all\u00ed donde conserva la libertad de pedir reglas justas para todos, de acompa\u00f1ar a quienes gobiernan sin quedar subordinada a ellos y de recordar que la autonom\u00eda de la Iglesia no se demuestra por el lugar que obtiene en el Palacio, sino por la libertad con que puede hablar y servir aun cuando el Palacio no le abra sus puertas.<br><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">Referencias:<\/h1>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Biblioteca del Congreso Nacional de Chile. (1999). Ley N\u00b0 19.638: Establece normas sobre la constituci\u00f3n jur\u00eddica de las iglesias y organizaciones religiosas. <a href=\"https:\/\/www.bcn.cl\/leychile\/navegar?idNorma=145268\">https:\/\/www.bcn.cl\/leychile\/navegar?idNorma=145268<\/a>.<\/li>\n\n\n\n<li>Bohle, C. (2020, 15 de enero). Billy Bunster, el gestor tras el despegue de los medios evang\u00e9licos. Diario Financiero. <a href=\"https:\/\/www.df.cl\/empresas\/industria\/billy-bunster-el-gestor-tras-el-despegue-de-los-medios-evangelicos\">https:\/\/www.df.cl\/empresas\/industria\/billy-bunster-el-gestor-tras-el-despegue-de-los-medios-evangelicos<\/a>.<\/li>\n\n\n\n<li>Castro Arcos, J. (2026, 21 de enero). Canutofobia en el debate pol\u00edtico chileno: Como si la fe fuera una inhabilidad civil. BioBioChile. <a href=\"https:\/\/www.biobiochile.cl\/noticias\/opinion\/columnas-bbcl\/2026\/01\/21\/canutofobia-en-el-debate-politico-chileno-como-si-la-fe-fuera-una-inhabilidad-civil.shtml\">https:\/\/www.biobiochile.cl\/noticias\/opinion\/columnas-bbcl\/2026\/01\/21\/canutofobia-en-el-debate-politico-chileno-como-si-la-fe-fuera-una-inhabilidad-civil.shtml<\/a>.<\/li>\n\n\n\n<li>Consejo de Capellan\u00edas. (s. f.). Publicaci\u00f3n sobre la unificaci\u00f3n de capellan\u00edas en La Moneda [Publicaci\u00f3n de Facebook]. Facebook. <a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/consejodecapellanias.cl\/posts\/pfbid02xvAV7JCduw7R1HVLM9hDrM6Jg6RHbWrzAroHWHTAgYnASuVoUSNWb21uTbhvJe4rl\">https:\/\/www.facebook.com\/consejodecapellanias.cl\/posts\/pfbid02xvAV7JCduw7R1HVLM9hDrM6Jg6RHbWrzAroHWHTAgYnASuVoUSNWb21uTbhvJe4rl<\/a>.<\/li>\n\n\n\n<li>Cooperativa. (2026, 10 de agosto). Gobierno instal\u00f3 una capilla evang\u00e9lica permanente en La Moneda. <a href=\"https:\/\/www.cooperativa.cl\/noticias\/pais\/gobierno\/gobierno-instalo-una-capilla-evangelica-permanente-en-la-moneda\/2026-08-10\/160212.html\">https:\/\/www.cooperativa.cl\/noticias\/pais\/gobierno\/gobierno-instalo-una-capilla-evangelica-permanente-en-la-moneda\/2026-08-10\/160212.html<\/a>.<\/li>\n\n\n\n<li>Ex-Ante. (2026, 11 de agosto). La defensa del gobierno de su decisi\u00f3n de instalar capilla evang\u00e9lica en La Moneda. <a href=\"https:\/\/www.ex-ante.cl\/politica\/gobierno-capilla-evangelica-la-moneda\/\">https:\/\/www.ex-ante.cl\/politica\/gobierno-capilla-evangelica-la-moneda\/<\/a>.<\/li>\n\n\n\n<li>Fediakova, E. (2020). Evang\u00e9licos chilenos como ciudadan\u00eda cultural. Encartes, 3(5), 135\u2013163. <a href=\"https:\/\/encartes.mx\/fediakova-evangelicos_chilenos_ciudadania_cultural\/\">https:\/\/encartes.mx\/fediakova-evangelicos_chilenos_ciudadania_cultural\/<\/a>.<\/li>\n\n\n\n<li>Mu\u00f1oz V\u00e1squez, J. (2026, 27 de agosto). El ninguneo antievang\u00e9lico chileno 2\u00aa parte: Una advertencia para el Chile de Kast. Civitate Dei. <a href=\"https:\/\/civitatedei.cl\/2026\/08\/27\/el-ninguneo-antievangelico-chileno-2a-parte-una-advertencia-para-el-chile-de-kast\/\">https:\/\/civitatedei.cl\/2026\/08\/27\/el-ninguneo-antievangelico-chileno-2a-parte-una-advertencia-para-el-chile-de-kast\/<\/a>.<\/li>\n\n\n\n<li>Oficina Nacional de Asuntos Religiosos. (2026, 24 de abril). Con la presencia del Presidente de la Rep\u00fablica se realiza primer culto evang\u00e9lico para funcionarios de La Moneda. <a href=\"https:\/\/www.onar.gob.cl\/con-la-presencia-del-presidente-de-la-republica-se-realiza-primer-culto-evangelico-para-funcionarios-de-la-moneda\/\">https:\/\/www.onar.gob.cl\/con-la-presencia-del-presidente-de-la-republica-se-realiza-primer-culto-evangelico-para-funcionarios-de-la-moneda\/<\/a>.<\/li>\n\n\n\n<li>Presidencia de la Rep\u00fablica de Chile. (2026, 15 de marzo). S. E. el Presidente de la Rep\u00fablica, Jos\u00e9 Antonio Kast Rist, asiste al Servicio de Acci\u00f3n de Gracias y Oraci\u00f3n por el Gobierno. <a href=\"https:\/\/prensa.presidencia.cl\/fotonoticia.aspx?id=322535\">https:\/\/prensa.presidencia.cl\/fotonoticia.aspx?id=322535<\/a>.<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Llamar \u201ccanutizaci\u00f3n\u201d a lo que ocurre en La Moneda es, desde luego, inc\u00f3modo. La palabra pertenece a una historia chilena en la que el apelativo sirvi\u00f3 muchas veces para rebajar a los evang\u00e9licos y, por lo mismo, no debiera convertirse en el lenguaje con que el Estado se refiere a ciudadanos y comunidades de fe. 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