{"id":916,"date":"2018-06-06T04:05:34","date_gmt":"2018-06-06T04:05:34","guid":{"rendered":"https:\/\/pensamientopentecostal.wordpress.com\/?p=916"},"modified":"2018-06-06T04:05:34","modified_gmt":"2018-06-06T04:05:34","slug":"vivificados-mediante-la-muerte-el-pentecostes-en-kierkegaard-por-luis-aranguiz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pensamientopentecostal.cl\/vivificados-mediante-la-muerte-el-pentecostes-en-kierkegaard-por-luis-aranguiz\/","title":{"rendered":"Vivificados mediante la muerte. El Pentecost\u00e9s en Kierkegaard &#8211; Por Luis Ar\u00e1nguiz"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align:justify;\">Luis Ar\u00e1nguiz Kahn*<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La distancia hist\u00f3rica y teol\u00f3gica que separa a S\u00f8ren Kierkegaard de los pentecostales podr\u00eda justificar la pregunta sobre qu\u00e9 es lo que tienen que ver el uno y lo otro. El dan\u00e9s vivi\u00f3 entre 1813 y 1855. En aquellos tiempos ya empezaba a respirarse la fragancia de los Movimientos de Santidad en Inglaterra y Estados Unidos. Conviv\u00edan en el escenario europeo metodistas, puritanos y pietistas. Tres grupos cuyas influencias sobre el pentecostalismo son considerables. Sin embargo, aun cuando Kierkegaard tuvo una formaci\u00f3n cercana al pietismo debido a las creencias de su padre, no parece que todo este torbellino de movimientos haya despertado sus ansias intelectuales. Al contrario, una lectura de <em>Ejercitaci\u00f3n del Cristianismo<\/em> (en adelante \u201cEj.\u201d), escrito en 1848, nos revela algo por muchos sabido: la fijaci\u00f3n del dan\u00e9s por apuntar sus cr\u00edticas hacia un objetivo enteramente diferente: la Iglesia Luterana oficial en Dinamarca, la \u201ccristiandad\u201d, para \u00e9l en las ant\u00edpodas del \u201ccristianismo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El pentecostalismo moderno estaba cerca de Kierkegaard, pero no lo suficiente. No podr\u00edamos encontrar en sus textos una problematizaci\u00f3n de la glosolalia, por ejemplo, ni mucho menos sobre el fen\u00f3meno pentecostal del siglo XX. No obstante, \u00e9l era un lector de la Biblia y un denodado escritor predicador. De modo que en un breve pero consistente libro \u2013quiz\u00e1 el m\u00e1s popular de sus escritos edificantes- al que llam\u00f3 <em>Para un examen de s\u00ed mismo recomendado a este tiempo<\/em> (en adelante \u201cEx.\u201d), recogi\u00f3 tres sermones preparados para 1851, de entre los cuales el \u00faltimo fue dedicado para el d\u00eda de pentecost\u00e9s seg\u00fan calendario lit\u00fargico, cuya celebraci\u00f3n se realiza siete semanas despu\u00e9s del Domingo de Pascua. El texto seleccionado para su exposici\u00f3n es, por supuesto, el m\u00e1s reverenciado por los pentecostales: Hechos 2:1-12.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El pentecostal piensa el pentecost\u00e9s como el evento fundante de una iglesia poderosa para predicar. La lectura y predicaci\u00f3n del pasaje siempre est\u00e1 provista de una nostalgia por un pasado glorioso en el cual Dios obraba, pero tambi\u00e9n de una invitaci\u00f3n a recobrar ese poder. De esta invitaci\u00f3n surge tambi\u00e9n el coraje para buscar \u201cavivamiento\u201d, es decir, vida espiritual. Estos dos elementos marcan la comprensi\u00f3n pentecostal de lo acontecido en el Aposento Alto. Sin embargo, en Kierkegaard nos encontramos algo muy distinto. Y es precisamente por ello que nos conviene leerlo. En ocasiones, el discurso sobre pentecost\u00e9s es naturalizado de tal manera que hasta parece impensable avizorar incluso la posibilidad de leerlo desde otro punto de vista. Aqu\u00ed es donde este te\u00f3logo, fil\u00f3sofo y maestro tiene algo que decirnos.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Si bien la pregunta respecto a la naturaleza de pentecost\u00e9s podr\u00eda orientar nuestra lectura de este texto de Kierkegaard, me parece que una respuesta para ello solo podemos alcanzarla con otra cuesti\u00f3n menos evidente: \u00bfen qu\u00e9 consiste la tarea del Esp\u00edritu Santo en pentecost\u00e9s? Pues, aunque pentecost\u00e9s significa por s\u00ed mismo una efusi\u00f3n pneum\u00e1tica \u2013la m\u00e1s importante de la historia cristiana- y est\u00e1 signado por la experiencia de hablar en otras lenguas y realizar milagros de diversa \u00edndole, estas no dejan de ser expresiones exteriores que solo dan cuenta de una dimensi\u00f3n de la espiritualidad. De ah\u00ed que no extra\u00f1en las duras reprensiones paulinas a una vigorosa iglesia en lo que a carisma se refiere, pero al mismo tiempo d\u00e9bil en lo que a piedad concierne, como fue la comunidad de Corinto. Una iglesia que hablaba lenguas y profetizaba, pero que no amaba.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">As\u00ed pues Kierkegaard, siguiendo el lenguaje paulino, sostiene que lo que el Esp\u00edritu trae consigo a los ap\u00f3stoles luego de la ascensi\u00f3n de Jes\u00fas son la fe, la esperanza y el amor paulinas (1\u00aa Cor 13:13), tambi\u00e9n conocidas en teolog\u00eda como las <em>virtudes teologales<\/em>. No obstante, ellas solo se hacen presentes luego de un proceso previo al cual Kierkegaard le presta la mayor importancia en su texto. Este proceso previo est\u00e1 marcado por una preocupaci\u00f3n fundamental mencionada de entrada en serm\u00f3n: \u201cOyente m\u00edo, con respecto al cristianismo, no hay nada a lo cual todo hombre est\u00e9 por naturaleza m\u00e1s inclinado que a tomarlo en vano\u201d por ello, luego explica: \u201cno hay nada contra lo cual el cristianismo se haya asegurado con mayor cuidado y celo que contra el ser tomado en vano\u201d (Ex. 96).<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El \u201ctomar en vano\u201d del que habla Kierkegaard puede entenderse mejor considerando la aguda cr\u00edtica lanzada en <em>Ejercitaci\u00f3n<\/em>, seg\u00fan la cual la cristiandad establecida (i.e. la iglesia danesa) ha evitado convenientemente toda <em>posibilidad de esc\u00e1ndalo<\/em> y de <em>libre voluntariedad <\/em>(Ej. 123) a la que incluso llega a llamar \u201cjusticia burguesa\u201d. En otras palabras, se evita la posibilidad de que un cristiano busque por s\u00ed mismo, y no por el curso de la vida, la posibilidad de sufrir por su fe; y se evita la posibilidad de que un cristiano manifieste una pasi\u00f3n infinita, escandalosa, por el evangelio. De modo que \u201cvivimos todos en una indolente y nada menos que pasional seguridad de que todos seremos un d\u00eda felices\u201d (Ej. 126). Esto explica por qu\u00e9 en el serm\u00f3n del que tomamos nota, Kierkegaard anuncia implacablemente: \u201cSe dice \u201cel cristianismo es el dulce consuelo\u201d \u2013s\u00ed, no se puede negar, siempre y cuando quieras morir, morir a\u201d (Ex. 96).\u00a0 Es este <em>morir a,<\/em> precisamente, el que tendr\u00e1 la entera atenci\u00f3n del autor.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El Esp\u00edritu vivifica, pero para que pueda vivificar no solo es necesario que haya una muerte espiritual previa que requiera de vida, del modo que entender\u00edamos por ejemplo el cl\u00e1sico pasaje de los \u201chuesos secos\u201d de Ezequiel 37 -y que ha servido tantas veces como met\u00e1fora del avivamiento espiritual. Hay otro tipo de muerte. Kierkegaard observa: \u201cEl Esp\u00edritu es el que vivifica. Si, vivifica \u2013por medio de la muerte\u201d (Ex. 97).<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">\u00bfDe qu\u00e9 muerte nos habla, qu\u00e9 es el <em>morir a<\/em>? La ascensi\u00f3n de Cristo, si bien fue un evento extraordinario, signific\u00f3 tambi\u00e9n la p\u00e9rdida de toda esperanza humana. Los ap\u00f3stoles ya no ten\u00edan ninguna posibilidad racional a la cual aferrarse. Solo quedaba confiar ciegamente en la promesa del Se\u00f1or. Esta observaci\u00f3n lleva a Kierkegaard a pensar que los ap\u00f3stoles estaban muertos a toda esperanza terrenal. De modo que se debe morir \u201ca toda esperanza puramente humana\u201d como tambi\u00e9n \u201cmorir a tu ego\u00edsmo o al mundo; pues es solo por tu ego\u00edsmo como el mundo tiene poder sobre ti\u201d (Ex. 98). Esta muerte a s\u00ed mismo es parte fundamental de la obra del Esp\u00edritu. Pues solo muriendo a las propias esperanzas, al amor propio y a la fe propia, es posible que el Esp\u00edritu dote de esas virtudes al creyente. Y, a la vez, es esto tambi\u00e9n lo que asegura que el cristianismo no sea tomado en vano. Como lo indica un estudioso de nuestro autor: \u201cel Esp\u00edritu Santo viene cuando la persona ha muerto al mundo\u201d (Thomte, 172).<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El <em>morir a<\/em>, en su dimensi\u00f3n m\u00e1s \u00edntima es: \u201ctener que aniquilar uno mismo su deseo cumplido, tener uno mismo que privarse del objeto de anhelo del que se ha tomado posesi\u00f3n, eso es herir al ego\u00edsmo en su ra\u00edz, como le sucedi\u00f3 a Abraham cuando Dios exigi\u00f3 que Abraham mismo, \u00e9l mismo -\u00a1terrible!- con su propia mano -\u00a1oh, espanto de locura!- sacrificara a Isaac, Isaac, el don tan larga y ardientemente esperado\u201d (Ex. 100). Este pasaje nos recuerda expl\u00edcitamente a la obra magna del autor, <em>Temor y Temblor <\/em>(En adelante \u201cTem.\u201d) de 1943, dedicada a analizar la contradicci\u00f3n \u00e9tica de Abraham ante el sacrificio de Isaac. \u00bfC\u00f3mo es posible que Dios pida sacrificar lo que m\u00e1s se ama? \u00bfY c\u00f3mo conciliar eso con el hecho de que el sacrificio es, desde un punto de vista humano, totalmente reprochable? Kierkegaard exige este mismo desaf\u00edo existencial a la cristiandad de su tiempo. O a todo aquel que quiera declararse realmente cristiano. Estas conductas irracionales a las que invita lo han colocado, y no sin razones, entre los te\u00f3logos del irracionalismo. Cosa que quiz\u00e1 \u00e9l no rechazar\u00eda del todo, considerando sus denodados ataques tanto a la teolog\u00eda especulativa como a la filosof\u00eda idealista. La b\u00fasqueda de Kierkegaard es la de una fe personal, interior, profunda, que salte al vac\u00edo, que sea cr\u00edtica en tanto crisis humana. Que sufra algo, si no la muerte de los ap\u00f3stoles, al menos una muerte que sea digna de ser llamada tal. Por ello, los sufrimientos no voluntarios, como por ejemplo perderlo todo, no le parecen objeto de sufrimiento propiamente cristiano. M\u00e1s bien, el sufrimiento espec\u00edficamente cristiano, en su entendimiento, es aquel que se escoge por amor, libremente y de cara al esc\u00e1ndalo, como el de los ap\u00f3stoles (Ej. 124). Y es por ello, tambi\u00e9n, que rechaza duramente el hacer ver dichos sufrimientos involuntarios como sufrimientos cristianos.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Solo entendiendo la fe cristiana de este modo, es posible entender el pentecost\u00e9s, pues este no es sino parte de ella. Las virtudes teologales que trae el Esp\u00edritu en su derramamiento tienen, tambi\u00e9n, un reverso. Por ello \u201cla fe est\u00e1 contra el entendimiento (\u2026) la fe es la muerte\u201d (Ex. 102). Si la fe estuviese con el entendimiento, la posibilidad del esc\u00e1ndalo ser\u00eda inconcebible. Cosa similar ocurre con la esperanza: hay que morir a toda esperanza humana para entender la esperanza en estricto sentido cristiano que es \u201cesperanza contra toda esperanza\u201d (Ex. 103). Finalmente, el amor. \u00bfQu\u00e9 reverso podr\u00edamos encontrar, sino haber aprendido a \u201codiarse a s\u00ed mismo\u201d (Ex. 104) en el acto de morir al propio ego? As\u00ed, cada virtud es tambi\u00e9n una muerte. Porque, quien tiene esperanzas humanas no ejercita la fe, quien no niega su entendimiento no puede creer ni vivir el esc\u00e1ndalo y, quien a\u00fan se ama mucho a s\u00ed mismo no puede elegir libremente sufrir por amor a otro o como Cristo, \u201camar, sufrir, soportarlo todo, sacrificarse\u00a0 para salvar al mundo sin amor. Y esto es amor\u201d (Ex. 106).\u00a0 Estos son los dones que a Kierkegaard le interesan.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El rechazo a la cristiandad de su tiempo depende, en mayor medida, de la propia imagen de Cristo como un hombrecillo adorable, como el mejor amigo. Kierkegaard atac\u00f3 ese dulzor sin previa muerte. Por ello mismo, tambi\u00e9n resalt\u00f3 un principio tan protestante como lo es la conciencia propia de pecado. Quien cree, espera y ama, por la obra vivificadora del Esp\u00edritu, al mismo tiempo continuamente muere. Esta operaci\u00f3n parad\u00f3jica es la que vio en el propio Jes\u00fas, en los ap\u00f3stoles luego de la obra del Esp\u00edritu, y es la que debiese haber en los cristianos. Es por ello que, como dice respecto a la fe de Abraham \u201caquel que ama a Dios no necesita de las l\u00e1grimas ni de la admiraci\u00f3n; por amor olvida sus sufrimientos, s\u00ed, y los olvida tan absolutamente que no quedar\u00eda tras \u00e9l ninguna huella de su dolor\u201d (Tem. 102).<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El pentecost\u00e9s de Kierkegaard, entonces, es sin\u00f3nimo no solo de vida, como podr\u00eda ser usualmente para los pentecostales, sino tambi\u00e9n de muerte. La cuesti\u00f3n para nosotros es si acaso una conducci\u00f3n inadecuada de la comprensi\u00f3n pentecostal del pentecost\u00e9s puede llevar a tomar en vano el cristianismo. Por una parte, cuando mediante el \u00e9nfasis en la b\u00fasqueda de bendiciones materiales\/econ\u00f3micas afirmada en una noci\u00f3n del poder de Dios como prosperidad, o la emocionalidad antropoc\u00e9ntrica, se evade la experiencia irracional de la fe en cuanto voluntariedad y posibilidad de esc\u00e1ndalo, suprimiendo as\u00ed la exigencia del morir a. No sea que el pentecostalismo, a su modo, caiga a la misma condici\u00f3n de la cuestionada cristiandad danesa al tomar solo los aspectos positivos del cristianismo, dej\u00e1ndolo como una religi\u00f3n dulce, de un \u201chombrecillo adorable\u201d como habr\u00eda dicho nuestro autor.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Por otra parte, es pertinente cuestionarse si acaso una conducci\u00f3n inadecuada de la comprensi\u00f3n pentecostal del pentecost\u00e9s puede llevar a tomar en vano el cristianismo cuando por un exceso de \u00e9nfasis en los carismas, se olvida que el Esp\u00edritu tambi\u00e9n trae consigo virtudes que, a diferencia de los primeros, preparan a los disc\u00edpulos para honrar al maestro con la muerte. Porque los disc\u00edpulos finalmente no estaban dispuestos a entregarse a morir por las lenguas, las profec\u00edas y las sanidades, sino por la fe, la esperanza y el amor en su Maestro. No sea que el pentecostalismo, a su modo, caiga en la misma condici\u00f3n de los cuestionados hermanos de Corinto. Es precisamente para evidenciar y afrontar estos y otros riesgos, que los pentecostales har\u00edamos bien en leer y reflexionar junto a un hermano luterano como Kierkegaard.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">*Editor responsable de PP.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">___<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Referencias<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Kierkegaard, S. (1987). <em>Temor y temblor.<\/em> Madrid: Tecnos.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">__________. (2009). <em>Ejercitaci\u00f3n del cristianismo.<\/em> Madrid: Trotta.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">__________. (2011). <em>Para un examen de s\u00ed mismo recomendado a este tiempo. <\/em>Madrid: Trotta.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Thompte, R. (1948). <em>Kierkegaard\u2019s philosophy of religion<\/em>. New Jersey: Princeton University Press.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Luis Ar\u00e1nguiz Kahn* La distancia hist\u00f3rica y teol\u00f3gica que separa a S\u00f8ren Kierkegaard de los pentecostales podr\u00eda justificar la pregunta sobre qu\u00e9 es lo que tienen que ver el uno y lo otro. El dan\u00e9s vivi\u00f3 entre 1813 y 1855. 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