{"id":2526,"date":"2019-09-12T00:00:41","date_gmt":"2019-09-12T03:00:41","guid":{"rendered":"https:\/\/pensamientopentecostal.cl\/?p=2526"},"modified":"2019-09-11T23:57:32","modified_gmt":"2019-09-12T02:57:32","slug":"y-usted-le-predicaria-al-caballo-la-duda-la-sorpresa-y-lo-extraordinario-por-luis-aranguiz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pensamientopentecostal.cl\/y-usted-le-predicaria-al-caballo-la-duda-la-sorpresa-y-lo-extraordinario-por-luis-aranguiz\/","title":{"rendered":"Y usted, \u00bfle predicar\u00eda al caballo? La, duda, la sorpresa y lo extraordinario &#8211; Por Luis Ar\u00e1nguiz"},"content":{"rendered":"\n<p>Por Luis Ar\u00e1nguiz Kahn*<\/p>\n\n\n\n<p>110 a\u00f1os de Pentecostalismo en Chile<\/p>\n\n\n\n<p>Peter Berger, el connotado soci\u00f3logo de la religi\u00f3n, dijo alguna vez que cuando hablaba de teolog\u00eda, lo hac\u00eda como un \u201cte\u00f3logo desautorizado\u201d<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>. As\u00ed que, en esta ocasi\u00f3n, dado que no soy un te\u00f3logo autorizado, seguir\u00e9 sus pasos y lo har\u00e9 como uno desautorizado. Y quiero hacerlo con una reflexi\u00f3n personal, s\u00ed, pero que apunta a desafiar esa crisis de sentido \u2013como le gustaba decir a Berger- en la que nos envuelve la sociedad moderna y, por supuesto a la crisis propia que podr\u00eda diagnosticarse hoy para ese complejo conjunto de diferentes e incluso en ocasiones dispares, expresiones del movimiento pentecostal en Chile. <\/p>\n\n\n\n<p>Quiero\niniciar esta participaci\u00f3n con una historia, un testimonio. Cuenta un viejo\nrelato que, a\u00f1os atr\u00e1s, hab\u00eda un predicador. El hermano, por orden del\nsupervisor del punto de pr\u00e9dica, estaba parado frente a un campo en el que no\nse divisaba ni una sola casa, ni lugar en el que pudiese haber alguien quien\npudiese escuchar una predicaci\u00f3n a viva voz. El hermano, consternado, pens\u00f3 en\navanzar para encontrar un lugar donde hubiese audiencia. Sin embargo, la orden\nera clara: \u201cpredique aqu\u00ed\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p>Naturalmente,\ncualquiera en esa situaci\u00f3n tiene el derecho a preguntarse por qu\u00e9 deber\u00eda\nobedecer una orden as\u00ed. La verdad es que el \u00fanico espectador en el radio era un\ncaballo. La primera tensi\u00f3n respecto a la obediencia al hombre podr\u00eda haberse\nterminado. Sin embargo, como reza el dicho del pesimista, \u201clas cosas siempre\npueden empeorar\u201d. El hermano recibe una instrucci\u00f3n divina en su coraz\u00f3n. Y\ndicha instrucci\u00f3n era tanto m\u00e1s inexplicable que la primera: de acuerdo al\ntestimonio, el Se\u00f1or le dijo: \u201cpred\u00edcale al caballo\u201d. En este punto,\nponi\u00e9ndonos en su lugar, podr\u00edamos ya acusar sin mayor problema: \u201clocura\u201d. Y,\nsin embargo, pese a los conflictos interiores leg\u00edtimos, el hermano comenz\u00f3 a\npredicarle al caballo: \u201ca ti caballo que escuchas, Cristo te ama\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p>Podr\u00edamos\ncerrar el relato aqu\u00ed. Pero a\u00fan hay algo m\u00e1s. La historia culmina explicando\nque detr\u00e1s de un \u00e1rbol, hab\u00eda escondido un sujeto, un presidiario que estaba\nhuyendo de una c\u00e1rcel. A ese sujeto le dec\u00edan \u201cel caballo\u201d y, mientras el\npredicador le hablaba al caballo de verdad, Dios estaba tratando con el caballo\npresidiario. Finalmente, ocurri\u00f3 que ese hombre se convirti\u00f3. A mi juicio, este\nrelato encarna el coraz\u00f3n teol\u00f3gico del pentecostalismo. <\/p>\n\n\n\n<p>Tres razones para contar esta\nhistoria<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPor\nqu\u00e9 este relato en un contexto teol\u00f3gico? En t\u00e9rminos estructurales es un\nrelato simple, muy entendible. Sin embargo, no solo aporta una cantidad no\nmenor de material para reflexionar, sino que es un testimonio que se ha\ntransmitido de manera oral por ya d\u00e9cadas en la iglesia. Dicho esto, podr\u00edamos\nlimitarnos a sugerir que es una suerte versi\u00f3n moderna pentecostalizada de la\nliteratura <em>exemplum<\/em> (cuento, f\u00e1bula)\ndel medievo, que invita a reflexionar sobre la vida humana en relaci\u00f3n con lo\ndivino. Y, sin duda, es posible que cumpla con algunos de esos criterios. Pero\nno solo es parte de un patrimonio cultural oral religioso, ni es una f\u00e1bula\nsimplemente. Es validado por la comunidad de creyentes como un testimonio: es\nun relato <em>kerigm\u00e1tico<\/em>. <\/p>\n\n\n\n<p>1.\nDios y el hombre<\/p>\n\n\n\n<p>El\ntestimonio revela un rasgo antropol\u00f3gico fundamental del pentecostalismo.\nImaginemos el cuadro: un campo, un caballo, un predicador. \u00bfQu\u00e9 sentido puede\ntener semejante escena? Si para el hermano era dif\u00edcil hallarlo, cuanto m\u00e1s\naqu\u00ed, en un sal\u00f3n de facultad teol\u00f3gica en la que se estila someter a\nescrutinio todo lo referido a lo divino. Solo al final del relato, el sentido\nse nos revela en su totalidad y, sin embargo, dicho sentido solo es explicable\nen la medida en que hubo un Dios que intervino y que hubo un hijo suyo que supo\n<em>escuchar<\/em>. <\/p>\n\n\n\n<p>El\npentecostal <em>escucha a Dios.<\/em> Esta\nexpresi\u00f3n, desde un punto de vista l\u00f3gico, carece de sentido, al igual que la\nescena. Pero en este punto, el pentecostalismo ha recuperado uno de los\nproblemas existenciales m\u00e1s importantes, al menos, para la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica.\nFue el escuchar a Dios lo que coloc\u00f3 a Abraham en una situaci\u00f3n \u00e9tica l\u00edmite.\n\u00bfHe de quitarle la vida a mi hijo porque un ser divino me lo pide?\nEvidentemente, en nuestro caso la cuesti\u00f3n es bastante m\u00e1s sencilla y, aun as\u00ed,\npodr\u00edamos decir que Dios se vali\u00f3 de esa misma estrategia para cumplir un\nobjetivo superior, incomprensible para el predicador: salvar al presidiario. Cierto:\nuno no pod\u00eda luchar con mucho m\u00e1s que el temor al rid\u00edculo, el otro luchaba con\nla vida misma. Pero ambos son expuestos a la contradicci\u00f3n: o los hombres, o\nDios.&nbsp; M\u00e1s a\u00fan: m\u00e1s all\u00e1 de las\nparticularidades del caso, ambos escuchan a un Dios que habla, y ambos lidian\ncon una instrucci\u00f3n contradictoria. <\/p>\n\n\n\n<p>El\nelemento paradojal es fundamental en la fe pentecostal, porque la vida de los\npentecostales est\u00e1 repleta de los \u201cDios me dijo\u201d. Evidentemente, cabe el\ncuidadoso examen de esp\u00edritus recomendado por Pablo. Aunque una mente que\nmediatiza sus reflexiones con una mirada secularizada podr\u00eda decir \u201ceso ya no\nocurre\u201d y, en fin, simplemente negarlo, entre los pentecostales parece ser un\nhecho. Y en ocasiones, tiene resultados no solo inesperados, sino tambi\u00e9n\npositivos y testimoniales. Aqu\u00ed, cabe recordar a ese viejo maestro que es\nKierkegaard: \u201cla fe comienza precisamente all\u00ed donde la raz\u00f3n termina\u201d<a href=\"#_ftn2\">[2]<\/a>.&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p>2.\nLa metr\u00f3polis y la misi\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p>Este\nrelato puede tener alg\u00fan sentido en el campo. Pero, \u00bfqu\u00e9 sentido tiene contarlo\nen la ciudad, en la metr\u00f3polis? La cuesti\u00f3n sobre la predicaci\u00f3n pentecostal\nsalta a la vista desde un punto de vista puramente metodol\u00f3gico. Alguien podr\u00eda\npreguntarse, \u00bfpor qu\u00e9 preservar una forma de predicaci\u00f3n como esa en las\nciudades? En alguna ocasi\u00f3n, un amigo dijo que los hermanos no hacen mucho m\u00e1s\nque predicarle a los autos. <\/p>\n\n\n\n<p>Si,\nuna lectura sesentera dir\u00eda que este tipo de experiencias de \u201cmisi\u00f3n campestre\u201d\n-para que suene bien- tienen sentido en su contexto y que lleg\u00f3 a la ciudad\nsimplemente para recordarnos la importancia de confiar en que Dios. Si,\nefectivamente, el pentecostalismo chileno debiese preguntarse sobre el m\u00e9todo.\nPero la importancia de esta historia no reside en eso. <\/p>\n\n\n\n<p>El\npentecostalismo es, por naturaleza, <em>misi\u00f3n<\/em>.\nEl afamado punto de pr\u00e9dica fue el modo de domesticar un impulso carism\u00e1tico\ncasi incontrolable. En d\u00edas del avivamiento, los conversos gritaban por las\ncalles del puerto de Valpara\u00edso que Cristo ama. Esta energ\u00eda de la experiencia\nvital de la conversi\u00f3n, es algo que de todos modos no le es propio. De aqu\u00ed\nque, si bien las discusiones sobre m\u00e9todo vendr\u00edan bien dadas las nuevas\ndisposiciones del contexto urbano, lo que urge es m\u00e1s bien la preservaci\u00f3n de\nesta vitalidad de la experiencia con Cristo, que se expresa en la misi\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p>Ahora\nbien, el pentecostal lleva a cabo una misi\u00f3n que no es simplemente la entrega\ndel mensaje evang\u00e9lico. \u00c9l conf\u00eda en que ese mensaje, investido de la potencia\ndivina, puede transformar a una persona: \u201ccambiar el coraz\u00f3n\u201d. Por lo cual, no\nes simplemente ense\u00f1ar la doctrina cristiana, ni tampoco \u00fanicamente promover\nuna experiencia sensible. Es, ante todo, una transformaci\u00f3n vital. Este cambio\nest\u00e1 en las ant\u00edpodas de la f\u00e1bula. Es real. No existe tal disociaci\u00f3n entre\nconocimiento y pr\u00e1ctica de la fe. Como bien ense\u00f1ara Philip Spener, \u201cel\ncristianismo de ninguna manera alcanza con el saber, sino que, antes bien, el\nmismo consiste en la pr\u00e1ctica\u201d<a href=\"#_ftn3\">[3]<\/a>. Dios es amor, y el amor\nes, tambi\u00e9n, transformaci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p>3.\nEl milagro<\/p>\n\n\n\n<p>Un \u00faltimo aspecto que quisiera tocar respecto a esta historia, concierne a la cuesti\u00f3n del milagro. No puede desconocerse que el pentecostalismo surgi\u00f3 como una reacci\u00f3n a la teolog\u00eda \u201cmoderna\u201d, \u201cliberal\u201d. De aqu\u00ed que toda su teolog\u00eda sea, en alguna medida, reacci\u00f3n. Pero tambi\u00e9n es propuesta. El pentecostalismo no niega la dogm\u00e1tica, la ortodoxia, al contrario, es justamente ampar\u00e1ndose en ella que reafirma la intervenci\u00f3n divina ininterrumpida en los asuntos humanos. As\u00ed, el pentecostalismo es una reacci\u00f3n directa al desencantamiento, es un reencantamiento. Y, en tal sentido, el milagro adquiere una significaci\u00f3n central. Resulta evidente que en sociedades en proceso de secularizaci\u00f3n, el milagro se vuelve una dificultad teol\u00f3gica para los cristianos. Pero, en esta l\u00f3gica, si Jes\u00fas resucit\u00f3 de la muerte, no hay nada menor a eso que deba sorprendernos. <\/p>\n\n\n\n<p>No obstante lo anterior, sigue siendo evidente que puede pasar que ciertos pentecostales hayan reducido la noci\u00f3n de milagro a la taumaturgia. Lo que cabe no es negarla, sino m\u00e1s bien situarla en el contexto del milagro mayor que el cristianismo siempre ha predicado: a saber, la vida de Cristo. Un milagro que no conduce a Cristo, no es obra de Dios. Es m\u00e1s, en el decir de Bonhoeffer, \u201clo cristiano depende de lo extraordinario\u201d, siendo lo extraordinario no otra cosa que \u201cel amor del mismo Cristo\u201d<a href=\"#_ftn4\">[4]<\/a> marchando hacia la cruz. Y todav\u00eda m\u00e1s, \u00bfc\u00f3mo se expresa lo extraordinario? En la mirada del m\u00e1rtir, es una acci\u00f3n de los disc\u00edpulos: ser la comunidad de los que se aman. Y en tiempos en los que un individualismo desenfrenado arrasa con la vida de la ciudad, quiz\u00e1 el milagro m\u00e1s necesario sea precisamente este: hacer comunidad de disc\u00edpulos. No una reuni\u00f3n de individualistas, sino la Iglesia del resucitado. <\/p>\n\n\n\n<p>4.\nLa, duda, la sorpresa y lo extraordinario<\/p>\n\n\n\n<p>Quisiera\ncerrar con lo siguiente. Este a\u00f1o particularmente ha tra\u00eddo un intenso debate\nencaminado a sugerir todo aquello que los pentecostales deben cambiar. La\nconsciencia de estos asuntos nos ha impuesto un sentido de urgencia que, desde\nluego, no debi\u00e9semos descuidar. Pero tambi\u00e9n, es necesario cuidarnos de que\nesta consciencia acabe por someternos a la servidumbre de una negatividad que,\nlejos de edificar, destruye. No debe perderse de vista que el desaf\u00edo es mas\namplio; no se trata solo de lo que debe cambiar, sino tambi\u00e9n de aquello que\ncorresponde conservar. <\/p>\n\n\n\n<p>La\nIglesia se hizo un lugar en la historia no solo por lo que era capaz de negar,\nsino sobre todo por una afirmaci\u00f3n radical sobre la verdad que es una persona.\nPor eso, he querido atenerme a lo que creo que es fundamental conservar en la\npentecostalidad chilena: no el irracionalismo que niega la capacidad del\npensamiento, sino el que nos hace conscientes de nuestra finitud respecto a un\nDios que, al mismo tiempo que se revela en la Cruz, tambi\u00e9n se nos oculta. No la\nformalidad anquilosada que limita la evangelizaci\u00f3n, sino la fe inquebrantable\nen que el Dios de los cristianos del primer siglo no cambia seg\u00fan las\nvicisitudes de la historia y, por tanto, tampoco cambia su capacidad para obrar\ntransformativamente. Y, por \u00faltimo, conservar la fe en los milagros, y sobre\ntodo en el hecho extraordinario de que una de las expresiones supremas del amor\ndivino es la comunidad de los fieles, en la cual \u00c9l se manifiesta. Que esa\ncomunidad alternativa en torno al Hijo de Dios es depositaria de una\nresponsabilidad \u00fanica para con su Se\u00f1or como para con la sociedad. <\/p>\n\n\n\n<p>Entretejidas\nen la experiencia pentecostal est\u00e1n la duda, la sorpresa y lo extraordinario.\nEl Dios que habla, el siervo que escucha. La potencia de la transformaci\u00f3n vital.\nEl milagro de la comunidad cristiana. Cu\u00e1nto m\u00e1s podr\u00eda extraerse de un\ntestimonio como este. A prop\u00f3sito de esta experiencia, bien podr\u00eda recordarse\nel sabio consejo que dio Lutero cuando discurr\u00eda sobre el <em>Deus absconditus<\/em>:\n\u201cOc\u00fapese el hombre M\u00e1s bien en el Dios hecho carne o, como dice Pablo, en Jes\u00fas\nel crucificado, en quien est\u00e1n todos los tesoros de la sabidur\u00eda y del\nconocimiento, pero escondidos; porque por medio de Jes\u00fas, el hombre tiene en\nabundancia lo que debe saber y lo que no debe saber\u201d<a href=\"#_ftn5\">[5]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Y\nusted, \u00bfse atrever\u00eda a predicarle al caballo? Desde hoy, esta no es solo una\npregunta ret\u00f3rica, sino tambi\u00e9n teol\u00f3gica. Pero, como gustan decir a veces los\npredicadores pentecostales, \u201cno me responda a m\u00ed, resp\u00f3ndale al Se\u00f1or\u201d. Muchas\ngracias. <br><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p>Texto originalmente presentado en el panel \u00abA 110 a\u00f1os del pentecostalismo chileno\u00bb,  el d\u00eda 02 de septiembre de 2019 en el  Centro de Estudios Teol\u00f3gicos (CET), Santiago de Chile. Evento organizado por la Fraternidad Teol\u00f3gica Latinoamericana (FTL) y la Red Teol\u00f3gica de Estudiantes (RTE). La ocasi\u00f3n tambi\u00e9n cont\u00f3 con presentaciones de la Dra. Elizabeth Salazar y del profesor Claudio Colombo. <a href=\"https:\/\/rtechile.cl\/2019\/09\/04\/y-usted-le-predicaria-al-caballo-la-duda-la-sorpresa-y-lo-extraordinario-a-110-anos-de-pentecostalismo-en-chile\/\">Rescatado de la RTE<\/a>. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"960\" height=\"540\" src=\"https:\/\/pensamientopentecostal.cl\/\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/panel-110-a\u00f1os.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2542\" srcset=\"https:\/\/pensamientopentecostal.cl\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/panel-110-a\u00f1os.jpg 960w, https:\/\/pensamientopentecostal.cl\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/panel-110-a\u00f1os-300x169.jpg 300w, https:\/\/pensamientopentecostal.cl\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/panel-110-a\u00f1os-768x432.jpg 768w, https:\/\/pensamientopentecostal.cl\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/panel-110-a\u00f1os-696x392.jpg 696w, https:\/\/pensamientopentecostal.cl\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/panel-110-a\u00f1os-747x420.jpg 747w\" sizes=\"(max-width: 960px) 100vw, 960px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Notas<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> Berger, Peter (2016). \u201cUn disenso amigable con el pentecostalismo\u201d. En <em>Estudios Evang\u00e9licos. <\/em>Recuperado de: <a href=\"http:\/\/estudiosevangelicos.org\/un-disenso-amigable-con-el-pentecostalismo\/\">http:\/\/estudiosevangelicos.org\/un-disenso-amigable-con-el-pentecostalismo\/<\/a><em> <\/em>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a>Kierkegaard, Soren. (1987). <em>Temor\ny Temblor.<\/em> Madrid: Tecnos. P. 44.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a> Spener, Felipe (2007). <em>Pia\nDesideria.<\/em> Buenos Aires: ISEDET. P. 77.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref4\">[4]<\/a>\nBonhoeffer, Dietrich (2007). <em>El\nprecio de la gracia. El seguimiento.<\/em>\nSalamanca:S\u00edgueme. P. 106ss.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref5\">[5]<\/a> Lutero, Martin (2006). <em>La\nvoluntad determinada.<\/em> St. Luis: Concordia. P. 170.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Luis Ar\u00e1nguiz Kahn* 110 a\u00f1os de Pentecostalismo en Chile Peter Berger, el connotado soci\u00f3logo de la religi\u00f3n, dijo alguna vez que cuando hablaba de teolog\u00eda, lo hac\u00eda como un \u201cte\u00f3logo desautorizado\u201d[1]. As\u00ed que, en esta ocasi\u00f3n, dado que no soy un te\u00f3logo autorizado, seguir\u00e9 sus pasos y lo har\u00e9 como uno desautorizado. 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