{"id":3048,"date":"2021-08-10T19:39:15","date_gmt":"2021-08-10T22:39:15","guid":{"rendered":"https:\/\/pensamientopentecostal.cl\/?p=3048"},"modified":"2021-08-10T19:41:31","modified_gmt":"2021-08-10T22:41:31","slug":"el-exodo-pentecostal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pensamientopentecostal.cl\/el-exodo-pentecostal\/","title":{"rendered":"El \u00c9xodo Pentecostal"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right\">Por Daniel D\u00edaz Romero<\/p>\n\n\n\n<p>Con preocupaci\u00f3n miro hace ya algunos a\u00f1os, como en nuestro mundo pentecostal el \u00e9xodo de hermanos est\u00e1 comenzando a ser un fen\u00f3meno cada vez m\u00e1s com\u00fan, y si a eso le sumamos que nuestras congregaciones ya no crecen como anta\u00f1o, sino que su principal crecimiento viene de los hijos de los creyentes que van naciendo y sum\u00e1ndose a la iglesia; el panorama no parece auspicioso de cara a futuro. Dado este escenario, creo que es necesario meditar en cuales son las causas de este \u00e9xodo, y en el mejor de los casos, migraci\u00f3n de hermanos hacia otras iglesias cristianas.<\/p>\n\n\n\n<p>Partamos por una de las posibles causas. Es innegable que los \u00faltimos treinta a\u00f1os han sido los m\u00e1s pr\u00f3speros que recuerde nuestro pa\u00eds, y esa prosperidad ha llegado tambi\u00e9n a nuestras iglesias, permitiendo que un gran n\u00famero de nuestros j\u00f3venes accedan a la educaci\u00f3n superior, siendo en su mayor\u00eda primera generaci\u00f3n en sus familias. A esta generaci\u00f3n de j\u00f3venes, entre quienes me encuentro, nos toc\u00f3 enfrentar, por un lado, la hostilidad de un mundo universitario laicista que no ve con buenos ojos que nuestras ideas religiosas formen parte de la esfera p\u00fablica, mundo para el cual no fuimos preparados; y por otro, la sospecha de algunos en nuestras congregaciones, quienes se preguntaban en qu\u00e9 momento el estudio se nos subir\u00eda a la cabeza. Otra forma que tomaba esta sospecha, ya en un contexto m\u00e1s eclesi\u00e1stico, era en qu\u00e9 momento la \u201cteolog\u00eda\u201d nos agrandar\u00eda la cabeza, entendi\u00e9ndose por teolog\u00eda simplemente el procurar darle al serm\u00f3n un orden para hacerlo m\u00e1s entendible, como una breve contextualizaci\u00f3n hist\u00f3rica, una breve rese\u00f1a del momento que viv\u00eda el autor de aquella ep\u00edstola o libro prof\u00e9tico. Y si esto lo acompa\u00f1\u00e1bamos de un papel con apuntes, la sospecha ya pasaba a ser molestia. Era inconcebible para algunos hermanos que el Esp\u00edritu de Dios pudiese guiar una predicaci\u00f3n que requiriese de apuntes. A\u00fan recuerdo la ocasi\u00f3n en que una hermana a pocos metros de distancia, dejaba salir fuertemente el aire de su boca, haciendo sonar sus labios, mientras yo hac\u00eda una muy breve rese\u00f1a hist\u00f3rica al inicio de un serm\u00f3n. Lamentablemente, se ha generado una brecha generacional que, en lugar de ser reparada por algunos de nuestros l\u00edderes, ha sido profundizada e incluso promovida.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Una segunda posible causa en la que me gustar\u00eda meditar, es m\u00e1s transversal y est\u00e1 ligada al masivo acceso a la informaci\u00f3n que ha representado la llegada de internet, y todo lo que ello implica. Muchos hermanos pentecostales han tenido la oportunidad de acceder a todo tipo de libros y comentarios b\u00edblicos, videos de predicaciones y series completas de estudios b\u00edblicos de diferentes tem\u00e1ticas. Esto representa un tremendo desaf\u00edo para pastores y predicadores locales, especialmente en comunidades acostumbradas a ser muy herm\u00e9ticas, en las que en ocasiones se rechaza de plano el conocimiento b\u00edblico con el tan abusado y tergiversado vers\u00edculo b\u00edblico: \u201c\u2026porque la letra mata, m\u00e1s el esp\u00edritu vivifica.\u201d Que miembros de dichas iglesias tengan acceso a esa informaci\u00f3n, inevitablemente genera en ellos un cuestionamiento acerca del contenido de las predicaciones que reciben, preguntas surgen respecto a doctrinas como la salvaci\u00f3n, o doctrinas ligadas al fin de los tiempos. Al poder ver y conocer otras congregaciones, los hermanos tambi\u00e9n van familiariz\u00e1ndose con otros sistemas de gobierno eclesi\u00e1stico, donde no existe esa verticalidad tan marcada del mundo pentecostal. Al concentrar todo el poder de decisi\u00f3n en un pastor, o un grupo de pastores, las congregaciones pentecostales, sin voz ni voto, terminan siendo infantilizadas; y puede ocurrir, por ejemplo, que la m\u00e1xima autoridad de una corporaci\u00f3n sea removida y despedida como un gentil, sin que la hermandad general entienda las razones de su salida. Parece que el \u00fanico medio por el cual algunas congregaciones se enteran de los problemas que aquejan a su iglesia es el esc\u00e1ndalo medi\u00e1tico.&nbsp;Es por esto que cuando los hermanos pentecostales conocen iglesias en d\u00f3nde la congregaci\u00f3n tiene una funci\u00f3n m\u00e1s participativa, el contraste puede llegar a ser dif\u00edcil de asimilar. Y todos estos problemas antes mencionados se ver\u00e1n agudizados, con toda seguridad, por causa de la pandemia. Los cultos online le han dado a la hermandad otro tipo de libertad, y es la de comparar el contenido de las predicaciones incluso dentro de su misma denominaci\u00f3n, esto es f\u00e1cilmente comprobable al mirar el n\u00famero de likes y suscriptores que tienen los canales de YouTube de las diferentes iglesias locales. \u00bfC\u00f3mo esto repercutir\u00e1 en el \u00e9xodo pentecostal postpandemia?, es un fen\u00f3meno a\u00fan por analizar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez presentada dos de las posibles causas del \u00e9xodo pentecostal, que son el quiebre generacional y educacional, junto con el acceso a la informaci\u00f3n; cabe meditar ahora en qu\u00e9 se podr\u00eda hacer mejor para acercar a los hermanos que comienzan a sentirse ajenos en medio de nuestras congregaciones pentecostales. Lo primero que deber\u00edamos comenzar a cambiar, y que responde directamente a ambas causas, es desechar de plano la idea que por d\u00e9cadas se ha repetido en nuestras congregaciones, esto es, que el conocimiento teol\u00f3gico est\u00e1 en conflicto con la verdadera espiritualidad. La forma m\u00e1s sencilla de hacerlo, ser\u00eda&nbsp;<em>detenernos en el camino<\/em>&nbsp;y volver a leer a figuras como el Pastor Willis Hoover, pieza central en el pentecostalismo criollo. En uno de sus art\u00edculos titulado \u201c<em>La babaza de la serpiente antigua<\/em>\u201d, adjunto al final del libro \u201cHistoria del Avivamiento Pentecostal en Chile, aparece la siguiente cita que har\u00edamos muy bien en volver a considerar: \u201c<em>Dios tampoco premia la ignorancia. El hombre que imagina que es algo o sirve para algo con Dios solamente porque es ignorante, es tan enga\u00f1ado como aquel que conf\u00eda en su sabidur\u00eda. Hay un solo objeto de confianza: DIOS<\/em>\u201d. Cito especialmente esta frase, ya que, en nuestra cultura pentecostal, producto del rechazo de algunos al conocimiento teol\u00f3gico, se ha ido creando una especie de relaci\u00f3n entre la ignorancia voluntaria y la verdadera espiritualidad. Pero dicha relaci\u00f3n es completamente artificial, se puede llegar a pecar de arrogancia y soberbia cuando creemos saber algo, e incre\u00edblemente tambi\u00e9n cuando voluntariamente decidimos permanecer en la ignorancia. La cita del Pastor Hoover desnuda esta realidad.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Otro punto a considerar, es el rol que juegan los pastores frente al descenso en el n\u00famero de fieles. Dada la verticalidad del sistema de gobierno pentecostal, la actitud que tome un pastor local frente a hermanos de su congregaci\u00f3n que presenten inquietudes genuinas, es crucial. Si la respuesta es la mera imposici\u00f3n de su autoridad, la demonizaci\u00f3n de quienes se sienten disconforme, o peor a\u00fan, la indiferencia y apat\u00eda, el resultado ser\u00e1 el \u00e9xodo seguro de dichos hermanos. En un contexto como el antes descrito, no corresponde citar la primera carta de Juan: \u201c<em>Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habr\u00edan permanecido con nosotros\u2026<\/em>\u201d (1\u00aa\u00a0Juan 2:19a), como he escuchado en muchas ocasiones. Ahora bien, no quiero ser injusto con la noble labor pastoral, ya que conozco de primera mano lo demandante e ingrato que puede llegar a ser dicho ministerio, y son muchos a\u00fan los pastores que dignifican su llamado y honran a Dios, sirviendo abnegadamente a la Iglesia del Se\u00f1or. Sin embargo, quiero hacer este hincapi\u00e9: si nuestros pastores piden sabidur\u00eda al Se\u00f1or, como la recibieron\u00a0Bezalel y Aholiab (\u00c9xodo 31)\u00a0para poder trabajar el oro, la plata, la madera, y para cortar e incrustar piedras preciosas; y con esa sabidur\u00eda moldear y dirigir a una nueva generaci\u00f3n de pentecostales llena de nuevos talentos y herramientas, ser\u00eda de gran bendici\u00f3n para nuestras comunidades. \u00bfPor qu\u00e9 temer a ser opacados por quienes sirven a un mismo Se\u00f1or, y trabajan para un mismo reino? \u00bfPor qu\u00e9 engrosar las filas de las iglesias bautistas, presbiterianas o metodistas con nuestros j\u00f3venes, si la iglesia pentecostal se pudiese beneficiar de sus dones y talentos? Pero para ello debemos tender puentes de uno y otro lado, debemos cerrar la brecha, deben reconocernos como parte de la generaci\u00f3n que tomar\u00e1 su testigo, reconocer que la pentecostalidad no la define ni un grado acad\u00e9mico, ni una soteriolog\u00eda particular, sino la experiencia personal con el Esp\u00edritu Santo de la promesa. Tenemos a\u00fan mucho que aprender de nuestros pastores y hermanos que nos anteceden, anhelamos imitar la vida devocional de muchos de ellos, que, pese a todas las adversidades han mantenido fuego en el altar por d\u00e9cadas, pero este acercamiento, cooperaci\u00f3n y enriquecimiento entre ambas generaciones, s\u00f3lo se dar\u00e1 en la medida que exista voluntad para ello. Desde ac\u00e1 extendemos nuestras manos.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Puedes escuchar este an\u00e1lisis en el podcast <strong><em>La \u00daltima Banca<\/em><\/strong> en todas las plataformas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe title=\"RDB 2 | El \u00c9xodo Pentecostal\" width=\"500\" height=\"281\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/0eXntkjiHOc?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Daniel D\u00edaz Romero Con preocupaci\u00f3n miro hace ya algunos a\u00f1os, como en nuestro mundo pentecostal el \u00e9xodo de hermanos est\u00e1 comenzando a ser un fen\u00f3meno cada vez m\u00e1s com\u00fan, y si a eso le sumamos que nuestras congregaciones ya no crecen como anta\u00f1o, sino que su principal crecimiento viene de los hijos de los [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3049,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-3048","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/pensamientopentecostal.cl\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3048","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/pensamientopentecostal.cl\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/pensamientopentecostal.cl\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pensamientopentecostal.cl\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pensamientopentecostal.cl\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3048"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/pensamientopentecostal.cl\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3048\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3052,"href":"https:\/\/pensamientopentecostal.cl\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3048\/revisions\/3052"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pensamientopentecostal.cl\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3049"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/pensamientopentecostal.cl\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3048"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/pensamientopentecostal.cl\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3048"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/pensamientopentecostal.cl\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3048"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}