Cuando hablamos de pensar nuestra fe y nuestra confesionalidad debemos entender que el contenido de la biblia se ha discutido desde que se escribe el canon bíblico. Pablo, por ejemplo, exhorta a los Gálatas debido a su interés en volver a las raíces judías, reconviniéndolos a que consideren que el evangelio no es volver a los rudimentos de la ley sino descansar en la gracia de Cristo. Estas discusiones no eran nuevas, en el libro de los Hechos se había levantado una disputa en torno a la evangelización de los gentiles, la cual se resolvió en el concilio de Jerusalén. Llamar a discutir lo que creemos es parte central de la historia de la iglesia, no solo por resolver discusiones doctrinales sino también por dar identidad eclesiástica. Como bien sabemos, la iglesia tuvo una serie de divisiones históricas, fragmentando su visión doctrinal, litúrgica y administrativa. Es así como nacen en la reforma: Presbiterianos, Bautistas, Luteranos, Anglicanos, etc. Todas con diferentes concepciones teológicas en torno a los sacramentos o la soteriología. Dicho esto, para fines del presente artículo, es necesario hacer un breve repaso histórico del devenir confesional para plantearnos si es necesario seguir pensando nuestra fe, discutir sobre nuestra teología en torno a los desafíos contemporáneos del mundo y reforzar nuestra identidad denominacional aprendiendo sobre nuestros documentos históricos.
Desde los inicios del cristianismo, las confesiones de fe y el compendio de doctrinas a las que se apegan los cristianos, han generado controversias y disputas en torno a ellas. Para dar un poco de contexto, debemos saber que los primeros cristianos no creían todos lo mismo ni de la misma forma. Basta con leer Los cristianismos derrotados, de Antonio Piñero, para darse cuenta de que había una gran cantidad de gente que se identificaba con el cristianismo pero que sus doctrinas no se alineaban con las del posterior “cristianismo oficial”. Es así como surgen los primeros concilios, en especial, el de Nicea, el cual fue convocado principalmente para discutir en torno a la divinidad de Cristo. Arrio, obispo de Alejandría, había propuesto que el Hijo había sido creado, lo cual fue condenado y juzgado mediante postulados que reafirmaban la formula trinitaria (Cary, 2025). Lo que no muchos comentan, es que, hasta la fecha, no había formulas estrictas para definir la trinidad. Es así, como Nicea encuentra la solución perfecta para superar este debate: El credo Niceno. Unos años más tarde, a este credo se le añadirían más definiciones para precisar aún más la doctrina base del cristianismo. Nace así el credo niceno constantinopolitano. Los concilios, por su parte, siguieron su rumbo, discutiendo y alineando a la Iglesia en torno a las doctrinas relevantes. Mientras más se discutía, más pensaba la fe
Ahora bien, a medida que la Iglesia toma su lugar en el mundo y se inmiscuye en la cultura de occidente, las discusiones teológicas menguan. Sobre todo, porque acumula un poder que le faculta para perseguir la herejía. Ejemplo de esto son los cataros, los valdenses y los arnaldistas, entre otros. Cada uno acusado de herejía (algunos con justa razón). Esto no quiere decir que la Iglesia no piense su fe. Tomás de Aquino y su Suma teológica es la viva representación de que el catolicismo pensaba y discutía lo que creía, siempre y cuando se mantuvieran en los márgenes que ella establecía. Esto hasta el alzamiento de Martín Lutero, en donde la Iglesia se ve forzada nuevamente a discutir su fe fuera de los márgenes que ella normaba. Esta vez, no por cuestiones Trinitarias ni por la naturaleza de Dios, sino por la soteriología y el rol de la Iglesia. Lutero clava las 95 tesis en 1517 en forma de protesta después de escuchar la predicación de Tetzel, quien había sido encomendado por el papa León X, para vender indulgencias mediante la predicación. Para Lutero, la salvación era por la fe y estaba convencido de ello al estudiar y, posteriormente, enseñar sobre la carta de Pablo a los Romanos. “El justo por la fe vivirá” escribió el apóstol y Lutero había hallado paz en esas palabras. La Iglesia Católica por su parte, condena a Lutero y se rehúsa a reconocer su error doctrinal. Persigue al clérigo y profesor agustiniano e intenta acallar sus críticas. ¿Qué provoco todo esto? La Reforma protestante.
La Reforma protestante surge como un movimiento pluralista, que tiene diferentes visiones sobre la iglesia pero que comparte los mismos principios fundamentales como, por ejemplo, las 5 solas: Sola Fide, Sola Gratia, Solus Christus, Sola Scriptura y Soli Deo Gloria (cabe aclarar que no todas las solas se escriben y elaboran durante la Reforma, algunas, como la Soli Deo gloria, son bastante posteriores). La Reforma, a su vez, es la cuna de las confesiones y discusiones doctrinales. Si hacemos un breve repaso podemos encontrar las siguientes confesiones: El catecismo de Heidelberg, Los 39 artículos de la religión, La confesión de fe de Westminster, la confesión Belga, los 5 Artículos remonstrantes, la confesión de fe arminiana de 1621, los Canones de Dort, La confesión bautista de Londres de 1689 y Los 25 artículos metodistas (Confesiones y credos cristianos, 2022). Todas ellas tienen algo en común: su propósito era construir identidad doctrinal en base a discusiones sobre la salvación, los atributos de Dios, la mortalidad del hombre, etc. Es en este punto en donde podemos ver dos caminos confesionales distintos: El arminiano y el calvinista. Calvino y Arminio pensaron su fe y la plasmaron en su obra: Los comentarios bíblicos y la Institución de la religión cristiana por parte de Calvino y La declaración de sentimientos y disputas por parte de Arminio. Sin embargo, fueron sus seguidores los que sistematizarían y levantarían pugnas en torno a su pensamiento.
Así como Calvino y Arminio se contraponían en pensamiento, también Wesley y Whitefield se levantarían en medio de la iglesia anglicana, distanciándose el uno del otro en materia soteriológica. El anglicanismo, también tendría sus influencias teológicas externas. Entre Las de la Reforma y el catolicismo. Y, durante el tiempo de estos dos, entre el calvinismo y el arminianismo. Los dos eran amigos y promovieron la predicación callejera en conjunto de la atención a los más desvalidos, a aquellos que la iglesia anglicana había dejado de lado. La teología en ellos no solo se pensaba, sino que se practicaba. Independiente de esto, cada uno logró que su pensamiento se plasmara en más confesiones. Wesley se vio forzado a “institucionalizar” el metodismo wesleyano, con base en los 39 artículos anglicanos, desprendiendo 24 de ellos, escribiendo una disciplina metodista y un ritual, haciendo que naciera una iglesia muy similar a la anglicana, sin embargo, con el sello wesleyano y arminiano.
Los metodistas de Estados Unidos, por su parte, fueron tan influyentes que sus ideas sobre la entera santificación se propagaron de manera muy rápida, dando forma a varias iglesias de “santidad”. Dichas iglesias se vieron inmersas en una discusión teológica que marcaría una vez más la historia del cristianismo, esto es el continuismo. A. B Simpson, ex ministro presbiteriano, sería uno de los primeros que experimentaría sanidad divina y, en base a esa experiencia, fundaría la ACyM (alianza cristiana y misionera) con su propia confesionalidad continuista. El escándalo se acrecentó aún más cuando comenzó el boom de los avivamientos pentecostales. Las lenguas y los dones espirituales fueron noticia en todo el mundo. Los diarios estadounidenses colocaban a Azusa como la nueva “babel”. En la India, Noruega, África, Chile, China, Corea y más, nace el pentecostalismo. Los pentecostales estadounidenses, por su parte, tuvieron fuertes pugnas en torno a la teología. Lo primero fue el tema de la evidencia de ser bautizado en el Espíritu. Posteriormente, la Trinidad. Las Asambleas de Dios se vieron forzadas a escribir las 16 verdades fundamentales (confesión de fe de las AD) y con ello, lograron apartar a los unicitarios dentro del movimiento pentecostal. Chile, en cambio, no tuvo que discutir su teología durante los primeros años. El pastor Willis Hoover consideraba que, con el sistema metodista, habían prosperado bastante bien. Es así como conserva: El Himnario, el ritual, los 25 artículos de fe metodistas, la liturgia, la sacramentalidad metodista y agrega, en la práctica, la creencia del bautismo del Espíritu Santo con diferentes manifestaciones.
Dicho todo esto ¿Por qué hacer este repaso histórico confesional?
Durante los últimos años se ha visto un creciente interés en el pentecostalismo criollo en aprender teología. En ese sentido, se han formado seminarios institucionales que han tratado de responder a dicho interés. Esto se debe en gran parte a que, los pentecostales, durante años abandonaron la práctica y el estudio de la teología. Si hacemos un análisis por encima, podemos notar que el énfasis teológico tiene una mayor relevancia con el pastor Willis Hoover, luego, durante la separación IMP-IEP, el trasfondo cambia, sobre todo en la IMP. Esto queda evidenciado al observar que en el himnario se sacó el credo, el padre nuestro y los 25 artículos metodistas. Este hecho no es de extrañar, ya que, el líder más recordado de la corporación metodista pentecostal diría en su momento (según los relatos) “En otra ocasión predicó un sermón en que dijo, Aquí no tenemos literatura, aquí no tenemos teología, aquí no tenemos erudición, ¡aquí tenemos solo el Espíritu Santo!». (Hoover, 2002). Todo esto provocó que durante muchos años en las iglesias pentecostales no se abordara ningún tema teológico en profundidad, es más, los que iban un poco más allá eran advertidos de que leer y profundizar perjudicaría su fe porque “la letra mata”. ¿Cuándo se logra ver un cambio sustancial? A fines de los 70, con la llegada de Pablo Hoff y la fundación del IBN (antes instituto bíblico pentecostal). Los pastores, los menos en ese entonces, comenzaron a educarse de forma más profunda en las escrituras encontrándose con una barrera con la cual debemos lidiar hasta el día de hoy: La confesionalidad. Si durante La Reforma este tema fue importante para el protestantismo, para los pentecostales pensar su fe no fue tema. Esto se nota en cuanto uno analiza las confesiones de fe de cada corporación. Algunas fueron modificadas con el pasar de los años, otras están lejos de ser solidas. Tenemos iglesias como la IPN (Iglesia pentecostal Nazareth) que en su página web declara 10 artículos de fe, entre ellos el más innovador, uno sobre el matrimonio. La IMPCH en su página oficial declara 8, muy alejados de los 25 metodistas. La IUMP tuvo una fuerte discusión hace un tiempo al intentar levantar una confesión que tenía fuertes influencias de Westminster. Debido al gran revuelo que se generó por la discusión arminianismo-calvinismo, se conservó la anterior. La IMP privada, en su sitio oficial declara 6 artículos, con influencia de iglesias como la del Nazareno y confesiones como la de Westminster, algo que, en la práctica parece un tanto difícil de armonizar. La IPECHI declara en su página 10 artículos, incluyendo el matrimonio y el Bautismo y la Cena las propone como sacramentos, algo que otras iglesias han abandonado por el memorialismo. La IEP conserva los 25 artículos de fe, la liturgia y sacramentalidad metodista. La iglesia Pentecostal Naciente en su página declara 11, con una fuerte raíz metodista. Hay artículos y costumbres que se han vuelto propias del pentecostalismo chileno. De esto nos puede dar registro el libro Rastros de un fuego milenario de Luis Aranguiz. (Aranguiz, 2025 ) Sin embargo, que esas costumbres sean parte de la cultura no significa que exista necesariamente un trabajo intelectual de fondo. Y este es el gran problema al que nos enfrentamos los pentecostales actuales. Los jóvenes están llenos de preguntas. Muchos se refugian en lecturas de todo lo anteriormente citado. Otros estudian en seminarios que, incluso, son externos a sus iglesias porque en las suyas no les enseñan a pensar su fe. Y las iglesias pentecostales chilenas ¿Cuándo se levantarán a discutir lo que creen?
Ahora bien, dado que en el último tiempo la discusión teológica ha girado en torno a la soteriología y a las raíces denominacionales (wesleyanismo arminiano-calvinismo) ¿Qué tanta teología arminiana y wesleyana podemos desprender de las confesiones actuales? Descartando a la IEP y a las iglesias que provienen de ella. Las demás solamente definen temas de manera muy minimalista. Por ejemplo, La IMPCH en su web tiene como artículos:
1.-La trinidad: sin mayores definiciones teológicas de por medio.
2.-La persona de Cristo. Con una definición sacada del credo.
3.- La inspiración de las escrituras.
4.- Los sacramentos, definiéndolos por aspersión en el caso del bautismo y para infantes (lo cual es totalmente metodista).
5.-Sobre el bautismo del Espíritu Santo, definiendo, desde la perspectiva pentecostal el significado de dicho bautismo.
6.-La resurrección de los muertos. También desprendida del credo.
7.-Sobre la segunda venida de Cristo.
8.-La justificación por la fe. Artículo basado en el legado de la reforma protestante. (Chile I. M., 2022)
De los 8 artículos ninguno habla sobre la salvación.
Algo similar pasa con la confesión de la IMP privada. De los 6 artículos mencionados, 1 habla sobre la salvación, pero sin entrar en definiciones muy profundas sobre arminianismo o calvinismo: “Los metodistas pentecostales creemos que la Salvación es por pura gracia y mediante la fe en Jesucristo. Por su muerte en la cruz, nuestro Señor hizo una expiación plena por todo el pecado de la humanidad, y que esta expiación es la única base de la salvación y que es suficiente para todo individuo que cree en el Señor. Esta expiación es también misericordiosamente eficaz para la salvación de aquellos incapaces de responsabilidad moral y para los niños en su inocencia, pero para los que llegan a la edad de responsabilidad es eficaz para su salvación solamente cuando se arrepienten y creen.” (privada, 2019)
Aunque lo más cuestionable son dos puntos: El primero es dejar a la cena como memorialista y quitarle su carácter sacramental, quitando lo que consideraba Wesley como un medio de gracia en donde estaba la presencia real espiritual en la comunión de la cena: “Creemos en la cena conmemorativa y de comunión instituida por nuestro Señor y Salvador Jesucristo…” (privada, 2019) Y el segundo es la no definición en torno a la forma del bautismo: “Los metodistas pentecostales creemos que el bautismo cristiano, ordenado por nuestro Señor, es un sacramento que significa la aceptación de los beneficios de la expiación de Jesucristo, que debe administrarse a los creyentes, y que declara su fe en Jesucristo como su Salvador y su pleno propósito de obediencia en santidad y justicia” (privada, 2019). Aunque por la descripción se infiere que es una forma credo bautista.
La IPECHI por su parte, tampoco define su posición soteriológica, en su artículo 6 declara: “Creemos que todos han pecado y están destituidos de la gloria de Dios y que único medio para alcanzar la paz con Dios y la salvación, son por los meritos, muerte y sangre de Jesucristo, nuestro Señor Jesucristo.” (Chile I. P., 2014)
Aunque si define el bautismo del Espíritu Santo como la definición de Willis Hoover y el pentecostalismo criollo en su artículo 7: “Creemos en el bautismo del Espíritu Santo como una gracia y promesa para todos los creyentes en Cristo Jesús, acompañada de diversas manifestaciones expresadas en los dones del Espíritu Santo, que producen un efecto regenerador y transformador en la vida del creyente, conforme está establecido en las Sagradas Escrituras.”.
Uno de los casos particulares en cuanto a confesionalidad vendría a ser el del Ejercito Evangélico de Chile, que en su sitio web no declara, pero si promociona el instituto bíblico de su corporación, dando opciones de continuidad de estudios en IBN. (Chile E. E., s.f.)
De todos estos casos, ninguno aborda directamente el tema soteriológico tal como lo abordan los 25 artículos metodistas desde el séptimo hasta el doceavo: 7.- Del pecado original o de nacimiento. 8.- Del libre albedrio. 9.-De la justificación del hombre. 10.-De las buenas obras. 11.-De las obras de supererogación. 12.- Del pecado después de la justificación.
Sin lugar a dudas, la disminución de artículos, de lenguaje, de significados y de discusión de doctrinas en razón de los conflictos generacionales actuales, está a la vista. Quizás es la falta de voluntad para discutir y enseñar sobre identidad y doctrinas denominacionales lo que ha hecho que tengamos a miembros de nuestra iglesia buscando respuestas fuera de nuestras iglesias. ¿Cómo se baja la información desde el pastorado y las instituciones a los laicos? ¿Cómo enseñamos nuestra doctrina institucional? ¿Realmente sabemos lo que creemos? ¿Enseñamos sobre Wesleyanismo y Arminianismo o es el miedo ante el vacío doctrinal lo que nos hace confrontar a los que abordan la vereda calvinista? Los reformados llevan años apegados a sus confesiones, discutiéndolas, enseñándolas durante los cultos, repitiendo y explicándolas en catecismos mayores y menores. Quizás eso es lo que debemos aprender y no dejarnos llevar por el miedo a la migración de jóvenes a otras iglesias. Este breve ensayo debe alentarnos a pensar en que siempre se va a necesitar discutir la fe, no solamente amarrarla a una visión estática, sin mayores explicaciones. La fe se piensa, se discute, se práctica, genera polémicas, nos une, pero definitivamente, nos ayuda a entender mejor a Dios acercándonos al texto bíblico por medio de definiciones que no siempre tenemos a la mano.
Bibliografía
Aranguiz, L. (2025 ). Rastros de un fuego milenario. Santiago: Tarso .
Cary, P. (2025). El credo niceno. Una introducción. . Barcelona: Clie.
Ejército Evangélico de Chile. (s.f.). EECH. Obtenido de EECH.cl: https://www.eech.cl/ibeech/
Confesiones y credos cristianos. (2022). San josé: Clir.
Hoover, M. G. (2002). El movimiento pentecostal en Chile del siglo XX. Santiago: Eben Ezer.
Iglesia Metodista Pentecostal de derecho privado. (4 de Enero de 2019). Imp.cl. Obtenido de Imp.cl: https://www.imp.cl/?v=z3CJ98U4%2Bmzdol4pPEAYmaTEdyC%2FSuci%2FWek%2Bq83%2FaU%3D
Iglesia Metodista Pentecostal de Chile. (2022). IMPCH.org. Obtenido de IMPCH.org: https://www.impch.org/
Iglesia Pentecostal de Chile. (2014). Ipechi.cl. Obtenido de Ipechi.cl: https://ipechi.cl/declaracion-de-fe/