{"id":3102,"date":"2021-10-02T12:54:43","date_gmt":"2021-10-02T15:54:43","guid":{"rendered":"https:\/\/pensamientopentecostal.cl\/?p=3102"},"modified":"2021-10-02T13:21:21","modified_gmt":"2021-10-02T16:21:21","slug":"iquique-inmigracion-y-rol-de-la-iglesia-pentecostal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pensamientopentecostal.cl\/iquique-inmigracion-y-rol-de-la-iglesia-pentecostal\/","title":{"rendered":"Iquique, la inmigraci\u00f3n y el rol de las iglesias pentecostales"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Por Marcelo Morales (Pastor IMP)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En el a\u00f1o 1984 llegu\u00e9 a la ciudad de Iquique; era una \u00e9poca de esplendor econ\u00f3mico posterior a las dificultades que vivi\u00f3 la ciudad y que deriv\u00f3 en un per\u00edodo de banderas negras que adornaban las calles del hist\u00f3rico puerto. Este esplendor se deb\u00eda principalmente a la apertura de una zona franca que permit\u00eda una actividad econ\u00f3mica importante. La Zona Franca trajo consigo la presencia de muchas familias de Asia y del Medio Oriente que decidieron invertir en los locales establecidos de este nuevo \u201cCentro Comercial\u201d, o que formaron importadoras de veh\u00edculos aprovechando las regal\u00edas de esta franquicia.<\/p>\n\n\n\n<p>La bonanza que trajo la nueva Zona Franca hizo de la capital de la Regi\u00f3n de Tarapac\u00e1 un destino deseable para quienes intentaban progresar en sus vidas en lo econ\u00f3mico. Sin embargo, la lejan\u00eda con las grandes urbes del centro y sur de nuestro pa\u00eds, y las dificultades de traslado que en estos tiempos son imposibles de imaginar, no hicieron llamativo el destino para los connacionales, pero si a ciudades de pa\u00edses hermanos que vieron en el puerto chileno su esperanza de vida. Sin embargo, la migraci\u00f3n en la ciudad de Iquique data de muchos a\u00f1os antes, por la masiva inmigraci\u00f3n china ocurrida en la segunda mitad del siglo XIX hacia el Per\u00fa, continuada despu\u00e9s de la Guerra del Pac\u00edfico hacia el norte de Chile por el atractivo que signific\u00f3 la actividad econ\u00f3mica que gener\u00f3 la explotaci\u00f3n del salitre. El Auge salitrero no solo motiv\u00f3 esta presencia china, sino que movi\u00f3 a una comunidad importante de italianos y croatas a establecerse en el norte del pa\u00eds, concentr\u00e1ndose principalmente en Iquique y Antofagasta. La mayor\u00eda se dedic\u00f3 al comercio y la miner\u00eda y constituy\u00f3 una comunidad de importancia al surgir numerosas instituciones que los cobijaron.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de la Guerra del Pac\u00edfico tuvo lugar una nueva inmigraci\u00f3n china, pero de caracter\u00edsticas diferentes a la primera. Por una parte, varios se trasladaron a Tarapac\u00e1 y otras regiones del norte de Chile atra\u00eddos por las oportunidades de un trabajo mejor remunerado por la bonanza econ\u00f3mica de entonces. Otros buscaban alejarse de las persecuciones contra la comunidad china que tuvieron lugar en Per\u00fa, por el apoyo que algunos de sus integrantes dieron a las tropas chilenas de ocupaci\u00f3n, en el af\u00e1n de liberarse de las condiciones de esclavitud a las que estaban sometidos por algunos hacendados y empresarios guaneros.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta es la diversidad intercultural que encontr\u00e9 a mi llegada a Iquique lo que, debido a mis cortos dos a\u00f1os de vida, hizo natural el interactuar con personas de diversa nacionalidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Con el tiempo, las comunidades orientales y europeas, fueron afianz\u00e1ndose en lo econ\u00f3mico, estableci\u00e9ndose en barrios de altos ingresos de la ciudad y mezcl\u00e1ndose con la comunidad. Sin embargo, los a\u00f1os no trajeron la misma bonanza a los migrantes sudamericanos, que siguieron teniendo dificultades econ\u00f3micas y que se establecieron en barrios hist\u00f3ricos de la ciudad, en condiciones de hacinamiento y pobreza. A las comunidades peruana y boliviana, se sum\u00f3 una ola de migrantes colombianos y venezolanos que incrementaron la poblaci\u00f3n en estos barrios, pero que activaron la econom\u00eda trabajando hartas horas al d\u00eda pero que se remuneran con el salario m\u00ednimo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los \u00faltimos 10 a\u00f1os aproximadamente, esta realidad se vivi\u00f3 en armon\u00eda, tranquilidad y relativa paz, la que lamentablemente a mediados del a\u00f1o 2019 comenz\u00f3 a quebrarse ante una masiva llegada de familias venezolanas que huyeron de su pa\u00eds ante los graves problemas econ\u00f3micos que atraviesa el pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>En Arica, la Iglesia Metodista Pentecostal de Chile de Derecho Privado, estuvo aproximadamente dos meses atendiendo a familias venezolanas varadas en Tacna, Per\u00fa y que esperaban entrar a nuestro pa\u00eds, lo que finalmente lograron en masa, mientras que otras descubrieron una manera m\u00e1s f\u00e1cil de entrar al pa\u00eds, a trav\u00e9s del desierto, pasando a Bolivia y luego cruzando la cordillera a trav\u00e9s de pasos no habilitados y llegando a Colchane, al interior de Iquique, siendo esta la ciudad m\u00e1s pr\u00f3xima para tratar de establecerse. Una vez llegando a las costas, estas familias comienzan a sobrevivir par\u00e1ndose en los sem\u00e1foros con carteles escritos en cartones que recogen de la basura y que dan cuenta de su situaci\u00f3n. La mayor\u00eda con sus beb\u00e9s en brazos, a pleno sol y en condiciones indignas para cualquier ser humano.<\/p>\n\n\n\n<p>Los pocos dineros que logran juntar, los invierten en bolsas de dulces, lo que en jerga iquique\u00f1a se conoce como \u201cpastillas\u201d, entregando un pu\u00f1ado de estas a cambio de mayores aportes monetarios. Esta situaci\u00f3n se masifica por la ciudad, sobre todo por Avenida Arturo Prat, la costanera de este puerto, concentrando f\u00e1cilmente a m\u00e1s de seis personas por cada esquina ofreciendo esta alternativa de negocios, pero muchos, mantienen sus carteles de cart\u00f3n y viven de las limosnas. Se establecen en primera instancia en playa Cavancha, Bellavista y Poza de los Caballos, pero al ser desalojados se ubican en plazas del centro de la ciudad, formando verdaderas poblaciones en lugares p\u00fablicos que todos hemos visto durante las \u00faltimas semanas.<\/p>\n\n\n\n<p>La ley de Jehov\u00e1 en su momento, instruy\u00f3 al pueblo de Israel a \u201cno angustiar al extranjero; porque vosotros sab\u00e9is c\u00f3mo es el alma del extranjero, ya que extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto.\u201d Fue parte de la manera de vivir para el pueblo elegido. El mismo Jes\u00fas en su momento fue un migrante bajo la cruenta experiencia de la migraci\u00f3n forzosa.<\/p>\n\n\n\n<p>La mirada del pueblo evang\u00e9lico ante esta situaci\u00f3n no puede quedarse s\u00f3lo en la oraci\u00f3n, que si bien es cierto es necesaria, no soluciona los problemas de esta comunidad que requiere apoyo, amor y recursos. Un punto del cual poco se habla, es el aporte espiritual que esta comunidad caribe\u00f1a aporta en las congregaciones evang\u00e9licas, que lidian con la secularizaci\u00f3n de la sociedad chilena, la cu\u00e1l queda manifiesta en las expresiones de odio y violencia que hemos visto durante el fin de semana. Este aporte espiritual es la impactante fe que manifiestan, desde su discurso, manera de hablar, m\u00fasica que escuchan, bendiciones que expresan al recibir una ayuda y tradiciones religiosas tales como la oraci\u00f3n, dar las gracias y otras que demuestran la importancia de Dios en su vida, lugar que lamentablemente cada d\u00eda en nuestro pa\u00eds desaparece, pero que en estas culturas a\u00fan sigue estando firme.<\/p>\n\n\n\n<p>Como mundo cristiano, no hemos visto en ellos la oportunidad de revitalizar la fe de nuestro pa\u00eds, a\u00fan cuando esta verdad no debiera ser la motivaci\u00f3n para generar en nuestros corazones un sentir de caridad que debiera ser propio de nuestro actuar como cristianos. Si bien es cierto, de todo hay en la vi\u00f1a del Se\u00f1or, no podemos atacar esta ola de migraci\u00f3n juzgando a todos como sicarios, delincuentes o narcotraficantes, pues la gran mayor\u00eda s\u00f3lo quieren un lugar para sobrevivir mientras que, en el fondo de su adolorido coraz\u00f3n, guardan una peque\u00f1a esperanza de alg\u00fan d\u00eda volver a su hogar, el cu\u00e1l nunca debieron abandonar.<\/p>\n\n\n\n<p>El desaf\u00edo de nuestra iglesia es tremendo ante esta coyuntura que afecta al norte de nuestro pa\u00eds. Esto no s\u00f3lo se trata de esperar a que autoridades nacionales, gubernamentales o eclesi\u00e1sticas, se muevan para ir en una ayuda transitoria, o mejor, definitiva a esta situaci\u00f3n, sino que deber\u00edamos apelar a la acci\u00f3n que cada uno de nosotros, como creyentes, debemos manifestar ante aquel que est\u00e1 con hambre, y no le hemos dado de comer, tiene sed y no le hemos dado de beber, est\u00e1 desnudo y no le hemos cubierto, enfermo y no les hemos visitado, forasteros, y no les hemos acogido. Nuestro discurso hoy m\u00e1s que nunca debiera convertirse en una acci\u00f3n, nuestras palabras en hechos y nuestra predicaci\u00f3n, disponer nuestro tiempo y recursos para una acci\u00f3n efectiva por quienes hoy lo necesitan.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, me gustar\u00eda citar una peque\u00f1a frase de una hermosa alabanza que es parte de nuestros tradicionales himnarios: \u00ab<strong><em>Soy extranjero aqu\u00ed, en tierra extra\u00f1a estoy; mi hogar est\u00e1 muy lejos, del sol m\u00e1s all\u00e1<\/em><\/strong>\u00ab. Pues bien, entonces debi\u00e9ramos empatizar con quienes viven nuestra misma realidad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Marcelo Morales (Pastor IMP) En el a\u00f1o 1984 llegu\u00e9 a la ciudad de Iquique; era una \u00e9poca de esplendor econ\u00f3mico posterior a las dificultades que vivi\u00f3 la ciudad y que deriv\u00f3 en un per\u00edodo de banderas negras que adornaban las calles del hist\u00f3rico puerto. 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