[Nota: Este texto es una síntesis de un artículo académico de su autor, aceptado en una revista de teología, el que será publicado durante este año. Una síntesis en audio puede encontrarse aquí.]
La interacción del pentecostalismo con la tradición reformada es palpable desde su génesis, particularmente en los Estados Unidos de América en el siglo XIX, donde el movimiento de Santidad y líderes de trasfondo reformado se vieron involucrados en el desarrollo teológico del mismo, es decir, las primeras imágenes teológicas pentecostales. Dicho desarrollo, que funcionó como bisagra para el movimiento pentecostal moderno, fue la doctrina del bautismo con el Espíritu Santo como una obra subsecuente a la conversión/regeneración, ya que el fuerte énfasis pneumatológico ha estado relacionado con los llamados avivamientos, y el pentecostalismo es considerado uno de ellos.
Tanto metodistas wesleyanos como presbiterianos, congregacionalistas y bautistas tenían este deseo. Waldvogel (1979), refiriéndose a una de las denominaciones evangélicas más representativa del pentecostalismo norteamericano, señala que: “Desde su inicio en 1914, las Asambleas de Dios reconocieron las contribuciones no wesleyanas a su herencia… La perspectiva doctrinal que distinguía el énfasis reformado del énfasis wesleyano sobrevivió en el pentecostalismo” (p. 17).
Para abordar esta interacción con la tradición y teología reformada se tendrá en cuenta cuatro elementos que nos pueden brindar luz sobre la misma.
1. Desarrollo Teológico del Bautismo con el Espíritu Santo
El metodismo wesleyano cumple un papel fundamental para el desarrollo teológico de esta doctrina cardinal para el pentecostalismo. Cuando hablamos de metodismo, sobre todo cuando lleva el adjetivo wesleyano, es inevitable mencionar a John Wesley, el reconocido fundador de esta ala del metodismo y su impacto en los Estados Unidos a final del siglo XVIII. Wesley desarrolló la doctrina conocida como la “perfección cristiana.” Los metodistas estadounidenses en el siglo XIX, bajo esta herencia teológica, empezaron a matizar sobre la perfección cristiana como una segunda obra de gracia. No obstante, son los aportes de John Fletcher, unos de sus más grandes teólogos, los que se erigen como fundamento para hacer dicha matización teológica. Es Fletcher quien llevaría más allá este tópico teológico y que asociaría la “perfección cristiana” con el “bautismo del Espíritu Santo”. Anderson (2007) afirma que:
John Fletcher llevó esta doctrina un paso más allá cuando se refirió a la experiencia posterior de santificación como «bautismo con el Espíritu Santo», relacionando la «segunda bendición» con la experiencia de recibir el Espíritu. Wesley consideraba inaceptable esta idea y parece que enseñaba que el Espíritu se recibía en la conversión. Pero su doctrina de la santificación completa y la posibilidad de tener experiencias espirituales posteriores a la conversión sin duda constituyeron la semilla de la que después brotaría el movimiento de santidad y su vástago, el pentecostalismo (p. 39).
Dayton (2008) argumenta sobre esta diferencia acerca de la perfección cristiana asociada al bautismo del Espíritu diciendo que: “Wesley y Fletcher compartían muchas cosas, pero sus diferencias no eran meramente semánticas y terminológicas. Estas alusiones al conflicto revelan divergencias fundamentales que subyacen a lo que les es común” (p. 31). Asimismo, Butler (2021) argumenta que: “…dado que se lo puede identificar con mayor precisión como el abuelo espiritual del movimiento pentecostal en lo que respecta al bautismo del Espíritu, tal vez los estudios pentecostales deban estudiar más extensamente la teología de John Fletcher” (p. 198).
El impacto de la “segunda bendición” o la “entera santificación” no solo estuvo presente en los movimientos wesleyanos estadounidenses, sino que también tuvo desarrollo en círculos reformados. Por un lado, estaba la escuela de Oberlin representada por Charles Finney y Asa Mahan, Dayton (2008) afirma que: “el perfeccionismo de Oberlin era básicamente wesleyano en su forma, aunque influido (implícita o explícitamente) por el contexto de la corriente calvinista «New Divinity»” (p. 40). La diferencia estaba en que en los círculos wesleyanos se empezó a ver la “segunda bendición” como la erradicación del pecado, en cambio, en los círculos avivamentistas y reformados se empezó a desarrollar, de manera paralela, el énfasis de una “segunda bendición” como un empoderamiento para ejercer el testimonio y ministerio cristianos, y que se le identificó como el bautismo con el Espíritu Santo. A esto dicho, podemos hacer uso de las palabras de Loder (2000), cuando relata que:
En 1845, John Morgan, profesor del Oberlin College, publicó un artículo en la revista Oberlin Quarterly Review titulado “El don del Espíritu Santo”. Morgan definió la “segunda bendición”, a la que llama “el bautismo en el Espíritu Santo”, como una experiencia posterior a la conversión que otorga al cristiano el poder para dar un testimonio eficaz (p. 33).
Por otro lado, se desarrolló posteriormente en Europa el movimiento Keswick, que a su vez no se podía encasillar en una tradición cristiana concreta, tomando los aportes de Oberlin y otros maestros sobre la santidad, la “segunda bendición” y/o “perfeccionismo”. Por ser un movimiento no-denominacional tenía la suficiente apertura para tratar y reflexionar de los temas teológicos relevantes, entre ellos la santificación. Smith (2000) nos relata lo que representaba este movimiento:
Keswick llegó a ser el centro principal de la enseñanza de santidad en Inglaterra. En cierto sentido era el equivalente británico del movimiento campestre nacional en América. Sin embargo, allá, fueron los ministros calvinistas y de la Iglesia Anglicana los que proveyeron inspiración y sostén… Debido en parte a estas razones, creció rápidamente en Keswick la tendencia a explicar el bautismo con el Espíritu Santo como una capacitación de poder antes que como limpieza de pecado (p. 27).
Se puede decir entonces que los desarrollos paralelos entre wesleyanos y reformados fueron importantes para el pentecostalismo en su establecimiento de la teología del bautismo del Espíritu Santo.
2. Influencia de los Avivamientos Predecesores al Pentecostalismo
Los avivamientos han tenido conexiones entre sí, y el pentecostalismo y sus participantes siempre fueron conscientes de esto. Ahora, es necesario decir que estos fenómenos se daban en tradiciones protestantes distintas, entre ellas estaba la tradición reformada. Los primeros avivamientos, tanto en Estados Unidos como en Europa, fueron influenciados por la tradición y teología reformadas, podemos mencionar el Primer Gran Despertar donde predicadores como George Whitefield y Jonathan Edwards eran calvinistas. Y uno de los movimientos evangélicos que nació en estos avivamientos fue el metodismo, el cual tenía una expresión arminiana/wesleyana y una calvinista/reformada. Ésta última es conocida como la Iglesia Metodista Calvinista de Gales, de la cual hay una conexión e influencia directa con el pentecostalismo moderno. Frank Bartleman (2008) escribió lo siguiente: “El avivamiento mundial que existe hoy surgió de la cuna de la pequeña Gales. “Creció” en la India, luego; y más tarde maduró en Los Ángeles” (p. 52). Cuando Frank Bartleman hace mención de Gales está referenciando el avivamiento que experimentó dicha nación en 1904, debido a que él tenía contacto con un pastor bautista llamado Joseph Smale, que a su vez había viajado a Gales para presenciar lo que ocurría allá. Robert Owens (2006) nos relata:
…Joseph Smale, pastor de la Primera Iglesia Bautista de Los Ángeles. Smale había nacido en Inglaterra y había estudiado para el ministerio en el Spurgeon’s College de Londres. Cuando la noticia del gran avivamiento de Gales en 1904 llegó a Los Ángeles, Smale tomó licencia del púlpito y viajó a Gales para observar y participar directamente… Al regresar de Gales Smale era un hombre cambiado. Buscaba un avivamiento similar al que había visto en Gales (p. 54).
El anhelo por un avivamiento a escala mundial era común en muchos círculos evangélicos en los Estados Unidos, sobre todo los contextos religiosos derivados de los movimientos de Santidad y de Keswick. Algunos autores hacen la conexión directa con el avivamiento de Gales para referirse al pentecostalismo estadounidense, Anderson (2007) sostiene que: “Los líderes del avivamiento de Los Ángeles consideraron que los avivamientos de Gales y la India tenían una significación especial para ellos” (p. 127).
Esta conexión con el avivamiento en Gales arroja una interacción con la tradición metodista de Gales, a la cual pertenecía Evan Roberts, figura ampliamente conocida. En su confesión de fe, que fue establecida en 1823, se evidencia una apertura al obrar del Espíritu. En su primera traducción al castellano (Aránguiz, 2023) puede leerse lo siguiente en el artículo 20 que trata sobre la Persona y Obra del Espíritu Santo: “Él llama y capacita a los hombres para, y los envía a la obra del ministerio, y les da victoria” (p. 89). A esto se le puede agregar que uno de los fundadores de esta ala metodista, Howell Harris, fue señalado como un entusiasta. Eifion Evans (2006) hace mención de ello: “Un magistrado local acusó una vez a Harris de ser una mezcla entre presbiteriano y cuáquero con la observación: “usted pretende tener el Espíritu” (es decir, revelaciones extraordinarias e inspiración inmediata)” (p. 30).
Todo esto nos evidencia cómo uno de los avivamientos, que pertenecía a una tradición calvinista/reformada, llegó a ser referencia a los primeros líderes del pentecostalismo estadounidense. Incluso, el reconocido líder del avivamiento pentecostal en Chile, Willis Hoover, hizo referencia al mismo y vio con buenos ojos este mover espiritual en el pequeño principado de Gales.
3. Pluralidad Denominacional en el Génesis del Pentecostalismo Estadounidense
Se puede decir que la pluralidad de tradiciones cristianas al inicio del pentecostalismo estadounidense brindó interacciones inevitables con la tradición teológica reformada, debido a que eran bautistas, presbiterianos, metodistas y los movimientos de santidad que estuvieron involucrados. Incluso, Anderson (2007) sostiene que: “La historia del avivamiento de la calle Azusa suscita la compleja cuestión de los orígenes del pentecostalismo. No se puede hacer hincapié en una teoría de los orígenes y excluir a las otras” (p. 59). De la misma manera resulta necesario hacer la claridad en el desarrollo teológico dentro del pentecostalismo estadounidense, es por ello que autores pentecostales como César Moisés Carvalho (2018) sostienen que:
No es posible hablar de una matriz teológica del pentecostalismo clásico, porque su diversidad no lo permite. Examinando los datos históricos, se da cuenta que lo más apropiado es hablar de “matrices”, en plural. Esto porque, a diferencia de los demás grupos o expresiones del cristianismo, el pentecostalismo no tiene un fundador. Alguien que, de manera individual, pueda reclamar su creación (p. 310).
Esta pluralidad teológica llevó a tener ciertas controversias internas en el naciente movimiento pentecostal, entre ellas hubo una que giró en torno a la santificación. McGee (1996), teólogo asambleísta, nos relata acerca de esta controversia: “¿era instantánea, o progresiva? Como era de esperar, las fronteras quedaron marcadas entre los pentecostales con simpatías wesleyanas (tres obras de la gracia) y los de simpatías reformadas (dos obras)” (p. 19). De este último grupo de pentecostales, que son representados en su mayoría por las Asambleas de Dios, se exploraron rastreos hereditarios en la tradición y teología reformada. Uno de sus teólogos, William W. Menzies, escribió sobre este tópico en su artículo titulado The Reformed Roots of Pentecostalism:
… Es evidente que al menos una porción significativa del movimiento pentecostal moderno derivó mucho de fuentes no wesleyanas. Un libro estándar de enseñanza doctrinal empleado ampliamente en las Asambleas de Dios, desarrolla una soteriología claramente basada en una comprensión reformada, en lugar de la wesleyana (Menzies, 2007, p. 88).
Comúnmente, la influencia bautista en las Asambleas de Dios tiene esta inclinación a la teología reformada. Por ende, la pluralidad denominacional llevó a esta apertura a la tradición reformada dentro de las filas pentecostales estadounidenses y fueron las Asambleas de Dios que han profundizado en ello.
4. Influencia Reformada en el Pentecostalismo Europeo y Brasileño
Otro momento interesante para el pentecostalismo, esta vez en el contexto europeo, fue la influencia de un prominente predicador de tradición reformada: Martyn Lloyd-Jones. Este predicador galés, de trasfondo teológico metodista calvinista, publicó un libro llamado Gozo Inefable donde trata el tema en específico del bautismo del Espíritu y los dones espirituales. En dicho libro, Lloyd-Jones (2009) argumenta su entendimiento sobre el bautismo del Espíritu Santo:
Lo que intento decir es que esto es, por tanto, obviamente distinto y separado de la conversión, la regeneración o tener al Espíritu Santo morando en nosotros. Lo expresaré de esta manera: “Puedes ser un hijo de Dios y no estar bautizado con el Espíritu Santo” (p. 25).
Esto evidencia el concepto teológico que tenía Martyn Lloyd-Jones sobre el bautismo del Espíritu Santo y su similitud con el pentecostalismo moderno. Esta era una de las razones por las cuales algunos líderes de las Asambleas de Dios británicas tenían simpatía con él. Uno de estos líderes fue Billy Richards, predicador y pastor pentecostal galés. Incluso, William Kay (2013) escribe acerca de ello: “La influencia de Lloyd-Jones sobre Richards y sobre las Asambleas de Dios británicas y otros pentecostales fue siempre positiva, dándoles confianza en el mensaje que predicaban y en la comprensión de la historia de la iglesia que compartían” (p. 291).
También es importante expresar que la influencia de Lloyd-Jones no se limitó solamente al contexto británico, ya que su literatura en general llegó a muchos lugares, entre ellos a Latinoamérica, exactamente a Brasil. Y es en este país donde se empieza un movimiento interesante que se ha denominado pentecostalismo reformado. Sakač (2023) escribe acerca de este fenómeno en particular:
Aunque la influencia de Lloyd-Jones fue significativa incluso durante su vida, especialmente en el contexto del movimiento pentecostal británico y su amistad con personas como Billy Richards … es esencial mencionar que esta contribución no se limita a su contexto, sino que tiene su punto de apoyo en muchas otras partes del mundo, como Brasil y su contexto de auge del cristianismo evangélico, donde los pentecostales reformados se reúnen y se identifican con la enseñanza de Lloyd-Jones (p. 36).
El llamado pentecostalismo reformado en Brasil se ha dado a conocer por la literatura de los pastores Walter y John McAlister. Este último, ha escrito cómo la influencia de Lloyd-Jones y la tradición metodista calvinista ha tenido incidencia en su propuesta teológica:
… Los comentarios del Dr. Martyn Lloyd-Jones, uno de los grandes campeones del rescate de la teología reformada del siglo XX, son bastante pertinentes al reflexionar sobre su tradición de origen, el metodismo calvinista galés. Hoy suena tan absurdo hablar de “pentecostales reformados” como en la época de Lloyd-Jones resultaba hablar de “metodistas calvinistas”. Sin embargo, como bien observa Lloyd-Jones, los metodistas calvinistas existen desde la primera generación del metodismo en la vida de los líderes en el país de Gales como Daniel Rowland (1713-1790), George Whitefield (1714-1770), Howell Harris (1714-1773) y William Williams (1717-1791) … La síntesis representada por el metodismo calvinista galés desde el siglo XVIII, sirve de importante precedente histórico y de inspiración en potencia para los nuevos pentecostales reformados de inicios del siglo XXI (McAlister, 2021, pp. 447-448).
Así es como los primeros líderes del pentecostalismo estadounidense fueron influenciados por el avivamiento de Gales y, de una u otra forma, pentecostales brasileños desean tomar esa tradición metodista calvinista para una revitalización y no solo desde la espiritualidad, sino desde sus postulados teológicos reformados. De la misma manera, algunos pentecostales en Chile han seguido los pasos del caso brasileño al adherirse a esta percepción teológica (Aránguiz, 2024). La creación de la Alianza Pentecostal Reformada de Chile es la prueba palpable de que en ambientes pentecostales hispanoparlantes también se ha ido notando la influencia de la teología reformada (Pensamiento Pentecostal, 2024).
Resumen
Con todo lo dicho anteriormente, se puede afirmar que la teología del bautismo del Espíritu Santo se desarrolló de manera paralela entre los movimientos de herencia metodistas/wesleyanos y evangélicos reformados de contextos avivamentistas, partiendo de los aportes teológicos de John Fletcher. También es necesario acotar que los avivamientos o despertares espirituales nunca fueron de una sola corriente teológica, sino que los movimientos evangélicos se conjugaron en ellos, teniendo distintas tradiciones cristianas dentro de sí. Teniendo en cuenta esto, el pentecostalismo nunca ha sido monolítico, lo cual propicia interacciones teológicas en su interior. Es por ello que predicadores de tradición reformada, como es el caso de Martyn Lloyd-Jones, han sido una influencia entre pentecostales, y no solo en el contexto europeo, sino que han llegado hasta nuestro territorio latinoamericano. La conjunción de la tradición reformada de trasfondo avivamentista siempre ha estado en la «ecuación teológica» del pentecostalismo global.
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