*Por Bastian Jara Nicovani
En el último tiempo ha aparecido un sinfín de personas en redes sociales las cuales se han dado a conocer por hacer criticas del neopentecostalismo y otros movimientos. Entre ellas se encuentra Juan Camilo Tovar, quien hace algunos días publicó un meme títulado “pestecostales”, atribuyendo el movimiento apostólico y profético al pentecostalismo clásico. El problema de está critica es que parte de una deshonestidad intelectual grave. Neopentecostalismo y pentecostalismo no es lo mismo ni creen en lo mismo (Allan Anderson, prestigioso académico del movimiento lo aclara en su libro “el pentecostalismo”). Al respecto, podemos encontrar a grandes autores pentecostales como Gordon Fee escribiendo en contra del movimiento neo pentecostal. David Wilkerson, quien fuera uno de los grandes pastores pentecostales del siglo XX, criticó abiertamente las manifestaciones extrañas en una predicación grabada en el extranjero. No es de extrañar que existan contrariedades contra el neopentecostalismo. La lista de abusos ministeriales es larga. Sin embargo, el pentecostalismo clásico es un movimiento ya consolidado, con autores de renombre y con una estructura que le ha permitido crecer de manera exponencial en los últimos años. Académicos como Craig S Keener han pronosticado que las iglesias con mayor proyección en crecimiento son las pentecostales.
Ahora bien, ¿cual es la fijación que tienen estos “influencers” cristianos contra el pentecostalismo? Curiosamente, Will Graham, Sebastian Cespedes y Juan Camilo Tovar vienen de iglesias pentecostales. Lamento, en lo personal, que hayan tenido malas experiencias en sus respectivas iglesias. Sin embargo, una mala experiencia no es normativa al movimiento en general. Espero que no se mal entienda, reconozco que es legítimo que existan personas que estén en contra del pentecostalismo. Como toda posición ideológica y teológica, siempre va a pasar que existan legítimos detractores. No obstante, el contenido que ellos generan es en base a caricaturas, generalizaciones, burlas, analisis sin mayor contenido investigativo. Es más, si ahondamos aún en el fondo de sus intenciones, podemos observar que el proceso que se ha dado de migración del mundo pentecostal hacia el mundo reformado ha sido, en gran parte, por ex pentecostales que se han dedicado a proselitar hacia sus denominaciones, tratando de hacer ver como que el pentecostalismo no tiene teología y tampoco es una iglesia. Esta aseveración es tremendamente falsa, ya que, si hablamos de confesionalidad, debemos decir que las AD tienen las 16 verdades fundamentales. Las iglesias de tradición metodista pentecostal, tienen los 25 artículos de fe. La iglesia Nazarena tiene su confesionalidad y así, suma y sigue.
En último lugar, hay que mencionar que la tónica de Graham y Tovar ha sido falsear la verdad. En uno de sus videos, hablando de pentecostalismo, dijeron el pentecostalismo de siglo XIX y XX tuvo problemas en torno a la justificación por la fe, poniendo en duda la herencia que traían. Los primeros pentecostales venían del movimiento de santidad, de origen metodista wesleyano. En el articulado de fe metodista, el artículo número IX dice: “Se nos tiene por justos delante de Dios, solo por los méritos de Nuestro Señor y Salvador Jesucristo, por la fé y no por nuestras propias obras o merecimientos. Por tanto, la doctrina de que somos justificados solamente por la fe es bien saludable y muy llena de consuelo.”. Dicho esto ¿En qué cabeza cabe que los pentecostales no creían en la justificación por la fe?
En sintesis, las redes sociales se prestan para mucho, sin embargo, si decimos ser católicos en el sentido universal de la palabra, debemos saber que el sectarismo y las criticas para ganar “likes” y adherentes no deben ser bienvenidas en nuestros circulos denominacionales.