Nota introductoria
El Avivamiento de Gales (1904-1905) es considerado el precursor de los avivamientos pentecostales de principios del siglo XX tanto desde sus inicios como por historiadores. Desde distintas partes del mundo había personas que buscaban vivir un acontecimiento espiritual similar en sus propios países. Este influyente avivamiento, bajo la guía de Evan Roberts, tuvo su inicio en el ambiente metodista calvinista galés, movimiento con profundas raíces en ese principado desde la primera mitad del siglo XVIII y que es conocido por su énfasis en la experiencia espiritual.
El texto que compartimos fue publicado por el pastor metodista episcopal estadounidense en Chile, Willis Hoover, en 1905, cuatro años antes de 1909, que es la fecha fundacional del avivamiento pentecostal en Chile que él encabezó. La existencia de este artículo, tomado de la revista El Cristiano N° 310, muestra la importancia internacional del Avivamiento de Gales para quienes buscaban una experiencia como esa. También revela la apertura del pastor Hoover a otras tradiciones eclesiásticas, pues si bien él pertenecía al ala wesleyana del metodismo, eso no fue impedimento para observar con admiración lo que ocurría en el ala calvinista del metodismo. Las diferencias doctrinales como estas quedaban en un lugar secundario porque lo que primaba era la unidad de la fe en torno a la experiencia espiritual. Esta disposición del pastor Hoover sigue siendo ejemplar al día de hoy. Agradecemos este valioso documento histórico a Manuel Alveal.
PP
El Avivamiento de Gales
Tal vez muchos de nuestros lectores sabrán que Gales es un país pequeño; que tiene una superficie un poco más que la provincia de Aconcagua, o de las de Santiago y Valparaíso unidas. Forma parte de Inglaterra, y tiene, tal vez, la mitad de cuantos habitantes hay en Chile.
“Este país es el campo actualmente de un avivamiento notabilísimo de la salvación. Comenzó, al parecer, sin que haya sido esperado y ha penetrado todas las denominaciones y todas las clases de gente. Tan grande es el interés entre el pueblo que en todas partes multitudes asisten a los cultos que se celebran, casi sin interrupción, desde la mañana hasta la media noche, y aún más tarde, y millares de los mineros llegan temprano a su trabajo en las minas con el objeto de celebrar servicios religiosos antes de principiar el trabajo del día”. (N. W. Ad)
Preguntará alguno: ¿Qué es un avivamiento? Cuando se habla de religión se entiende que los cristianos fríos se calientan, los dormidos se despiertan, los rebeldes se someten, los flojos se activan; todos animados por el amor y el Espíritu de Dios, que entra a su corazón porque ellos le invitan y le dan lugar. El resultado es que muchos, muchísimos, de los que no eran cristianos, viendo el poder de Dios en estas vidas, y movidos por el mismo Espíritu de Dios en respuesta a las oraciones y actividades de los cristianos vivos, se rinden a Cristo y se convierten.
Esto es lo que pasa en Gales. En el corto tiempo de cinco semanas, más de 20.000 se unieron con las iglesias, y es probable que muchos más se habrán convertido. La obra ha continuado ya más de seis meses y todavía continúa. Se ha extendido a distintas partes de Inglaterra y hasta en los Estados Unidos se siente. El Espíritu Santo ha sido dado en beneficio a todo el mundo. Chile es una parte del terreno privilegiado. ¿Qué impide que venga aquí con el mismo poder? Cada cristiano pregúntelo a su propio corazón.
La causa del avivamiento en Gales
El gran avivamiento actual en Gales da evidencia de un verdadero derramamiento del Espíritu Santo. A nadie se le ocurrió organizar un avivamiento; nadie hizo funcionar la maquinaria de la iglesia con ese fin; no se nombró comisión alguna. Un hombre, por medio de la oración, lo hizo descender del cielo.
Cual Pentecostés, el avivamiento en Gales vino por el Espíritu Santo, y no por métodos humanos. Dichos métodos: resoluciones, comisiones, promesas, sociedades, nunca pueden reemplazar el trabajo de rodillas.
Evan Roberts, de quien ha placido Dios valerse para encabezar esta obra, es un joven de 26 años de edad, minero de carbón, que hace un año comenzó a afligirse por causa del mal éxito espiritual del cristianismo moderno. Esta aflicción le impulsó a orar tanto que la señora a quien arrendaba le pidió la pieza, creyendo que estaba loco. Cuando los reporteros de los diarios lo interrogaron les dijo:
“Por largo tiempo he estado muy angustiado en mi alma, pensando en el mal éxito del cristianismo. Me parecía un fracaso tan grande, tan grande, que oraba y más oraba, pero parecía que nada me daba alivio. Pero una noche, después de haber orado con gran tristeza sobre el particular, dormí, como a la una, de repente, desperté y me hallé, con asombro indecible, en la misma presencia de Dios. Y por el espacio de cuatro horas fue mi privilegio hablar cara a cara con Él, como un hombre habla con su amigo. A las cinco parecíame que volvía otra vez a la tierra. Y no fue solamente esa mañana, sino todas las semanas durante tres o cuatro meses. Siempre gocé cuatro horas de esa comunión maravillosa con Dios. No lo puedo describir. Penetró todo mi ser y cambió toda mi naturaleza. Vi las cosas bajo un aspecto nuevo y supe que Dios iba a obrar en este país, y no tan solo en este país, sino en toda la tierra. Esto continuó hasta que tuve que ir al seminario para prepararme para predicador. Tuve recelo de ir, temiendo perder esas cuatro horas con Dios todas las mañanas. Pero tuve que ir, y se verificó mi temor. Por todo un mes no vino más y estuve en tinieblas. Mi corazón se volvió piedra. Ni me vinieron lágrimas al contemplar la cruz. Así continuó hasta que, a mi gran gozo, volvió a venir y otra vez gocé de esa gloriosa comunión. El Señor me dijo: “Anda y habla a la gente en tu pueblo”.
Luego, después se comenzó la obra maravillosa en su derredor, que continúa como fuego en paja seca.
Estas visiones y revelaciones que él recibe parecen fanatismo a los formalistas. Pero el que no las recibe no es competente testigo para decir que otros no las reciben. El hecho es que hay tantos miembros de iglesias frías y de medio corazón que nunca han recibido mensaje alguno del cielo, que muchos no creen en lo sobrenatural, ni en la comunión directo con el Dios de los cielos. En toda edad de tinieblas, Dios ha venido por manifestaciones especiales a sus vasos escogidos. Los formalistas han titulado misticismo a tal experiencia. San Juan dice: “Por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoce a Él”. El péndulo que se movía hacia el racionalismo y la evolución está de regreso hacia lo sobrenatural en la religión. Creemos que se acerca un nuevo tipo de religión; un tipo que dejará en sus huellas las ruinas de la alta crítica, de los eclesiásticos muertos, y de los miembros mundanales en las iglesias ¡Oh! ¿no es tiempo ya que los hombres dejen de jugar a la religión y comiencen a servir a Dios en espíritu y en verdad?
W.C.H.
El Cristiano No 310, 29 de mayo de 1905