¿Quién nombró pastor a Manuel Umaña? Un análisis histórico – Por Bastián Jara

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Desde tiempos inmemoriales el hombre ha tratado de relatar su historia. Ya sea desde pictogramas hasta por testimonios escritos. En ese afán de dejar registros históricos nace el oficio del historiador, quien recopila fuentes de todo tipo y hace historia. La historia trata de las personas, de los hechos y de los contextos y, en este sentido, nos permite tener una comprensión más acabada de las cosas pasadas. Es por esto que, cuando hablamos de la historia de la iglesia pentecostal en Chile, encontramos diferentes versiones de ella.

Cada actor de esta historia interpreta los hechos a su manera y articula una visión de lo que fue sucediendo a lo largo de los años, sin embargo, cuando hacemos historia lo más importante es no dejar de lado la revisión de fuentes y la sistematización de los hechos en orden cronológico, tal como lo planteaba March Bloch en su libro Introducción a la historia. Es por esto que, a pesar de que se han escrito diversos libros sobre historia pentecostal, no se ha podido sistematizar del todo esta historia debido a los diferentes conflictos denominacionales e institucionales que han acontecido a lo largo de la historia. En síntesis, cada actor tiene una versión de la historia diferente. Dicho esto, el siguiente artículo pretende rectificar una declaración hecha en el contexto del aniversario de Jotabeche por el actual Obispo de la Iglesia Metodista Pentecostal de Chile, Edmundo Zenteno Céspedes.

La catedral de Jotabeche contiene un rico patrimonio histórico y cultural para el pentecostalismo nacional. Como iglesia, fue fundada el 15 de febrero de 1910 con el nombre de Primera Iglesia Metodista Nacional, sin embargo, al salir el pastor Hoover del Metodismo Episcopal, le piden junto con la Segunda Iglesia ser el Superintendente, por lo que acepta, pero pide que ambas congregaciones adopten el nombre Iglesia Metodista Pentecostal, creado el 1 de mayo de 1910 por la congregación de Valparaíso. La iglesia pasó por varias locaciones hasta establecerse en calle Jotabeche. En un principio, no contó con un pastor. Fue administrada por la junta de oficiales hasta la llegada del pastor Carlos Leigthon. Sus pastores han sido: Carlos Leigthon, Manuel Umaña Salinas, Javier Vásquez Valencia, Eduardo Durán y Hector Cerda.

En noviembre del año 2024 se estuvieron celebrando los 50 años del templo catedral de Jotabeche 40. Durante el sermón del día 15 de noviembre, el obispo Edmundo Zenteno Céspedes, habiendo trascurrido dos horas y veintiocho minutos del video, trató de hacer una reseña histórica del templo. Dicha reseña será dividida en tres partes para mejor comprensión del texto.

La primera afirmación del obispo Zenteno sostiene lo siguiente:

“Esta iglesia fundada en 1909 y con pastor en 1910 Leigthon, quien vió, quien sintió por el Espíritu que estaba enfermo y se iba a morir y exigió que se pusiera al hermano Umaña como pastor. Algunos dan otras fechas, pero están más perdidos que la guagua de la comedia, porque no es así, no, el pastor Carlos Leigthon, él sintió de Dios que el que tenía que sucederle era Manuel Umaña Salinas y no le hicieron caso (Jotabeche, 2024).

En primer lugar, Carlos Leigthon perteneció a la Iglesia Metodista Episcopal, desempeñando funciones en las iglesias de: Temuco en 1903, enviado por el reverendo Hoover. En Valparaíso como reemplazo de Hoover en 1904 y luego en 1905 en Quillota. En 1908 estuvo como pastor de Iquique y en 1909 en Antofagasta, en donde le sobrevino su primer ataque tipo parálisis. Para finalmente radicarse en Angol en 1910 hasta su renuncia en 1911 y posterior adhesión al surgente movimiento pentecostal.

Willis Hoover le nombró pastor de la primera iglesia metodista pentecostal de Santiago, que hasta entonces no tenía pastor, sino que era liderada por la junta oficial (Chile pentecostal 10, 15 de mayo de 1911). Dirigió la obra por tres meses, sin embargo, el 9 de mayo de ese mismo año, le sobrevino un segundo ataque del cual se describe que

“…está en cama muy grave sin habla, causa de un segundo ataque parálisis, rogamos al señor haga con él conforme a su voluntad- alabado sea el señor, orad y velad sin cesar es nuestra obligación” (Chile pentecostal 10, 15 de mayo de 1911).

En junio de ese año, estando el pastor Hoover en Estados Unidos, visitando a su madre que estaba gravemente enferma, la iglesia de Santiago nombra a Manuel Umaña como pastor interino. En Julio el pastor Leigthon mostro leves mejorías de su ataque. Lo descrito nos aclara que no fue Leigthon quien promovió al pastor Umaña (ya que no podía hablar) sino que fue la junta de oficiales quien le nombró como pastor interino. Leigthon después de mejorar, atribuyó su ataque a su renuncia al metodismo, por lo cual, renuncia al pentecostalismo en 1912 y vuelve a la iglesia metodista.[1] Él no muere sino hasta 1943, cuidado por la iglesia metodista episcopal (Kessler, 2019), descartando el enunciado del obispo Zenteno de que, antes de morir, obligó al pastor Hoover (de viaje en EE.UU.) a dejar a Umaña como pastor.

La segunda afirmación del obispo Zenteno sostiene lo siguiente:

“Para los que les gusta la historia, ahí está la raíz de 1934, el entendido entiende, los mismos que se opusieron para que el reverendo Hoover nombrara a Manuel Umaña como pastor, son los mismos que armaron el problema el 34 y después se fueron. Cuidado, las cosas cuando no se arreglan porque la gente no se convierte, termina después en crisis y en división. Y el pastor Carlos Leigthon tuvo que ponerse firme con el pastor Hoover y exigirle que nombrara a Manuel Umaña y cuando lo apretó, y usted dirá pero que Willis Hoover era el superintendente sipo pero era pastor de Valparaíso y aquí en Santiago las iglesias eran dos, una de ellas era esta, la primera, correspondiente a la primera de la metodista episcopal, entonces allí la cosa cambió po´, ahí el pastor Hoover nombró al hermano Umaña…”

En segundo lugar, el pentecostalismo estaba en formación, por lo tanto, no hubo objetores a Manuel Umaña como pastor de la primera Iglesia Metodista Pentecostal de Santiago, por el contrario, según el acta la junta de oficiales puso el nombre de Umaña para dirigir la congregación.

“Pastor interino.- Mientras dura la enfermedad del pastor Carlos N. Lighton, de la 1a Iglesia, lo reemplazará el hermano Manuel umaya [sic]. Tenemos que insistir en la sanida de nuestro pastor, que permanece aún en el mismo estado. Es nuestro deseo que el interinaje sea corto para la gloria de Dios.” (Chile Pentecostal N°11, 1 de julio de 1911.) 

Por lo tanto, es incongruente decir que “Los que se opusieron al nombramiento de Umaña son los mismos de la división del 34”, ya que, los motivos de la división de ese año fueron otros (Lalive, 1968).

La tercera afirmación del obispo Zenteno sostiene:

“…como pastor de esta iglesia y (refiriéndose a Leigthon) murió, si él sabía que iba a partir por eso que estaba preocupado de dejar a un hermano que fuera fiel para cuidar las ovejas y ese varón fue nuestro recordado obispo Manuel Umaña Salinas, que fue como se dijo en la biografía, honrado como primer obispo pentecostal chileno en 1950 en la conferencia de Tomé. Hasta antes de eso, mi obispo asume como superintendente general en 1934….”

En tercer y último lugar, Umaña no fue superintendente en 1934. Desde 1909 hasta 1933, el reverendo Hoover fue el superintendente de la Iglesia Metodista Pentecostal. Luego, cuando sucede el cisma, en la conferencia de enero de 1933 en Jotabeche, descontinúan a Hoover del cargo y se divide en dos bandos la corporación. La línea sucesoria de la Iglesia Metodista Pentecostal queda a cargo del pastor Daniel Venegas, quien era el presbítero de Concepción, hasta 1934 (Chile Pentecostal N°1, marzo 1933  – N° 2, abril 1933). Posteriormente, en conferencia de enero de 1935, nuevamente en Jotabeche, es elegido el pastor presbítero de Chillán, Domingo Taucán hasta 1937 (Chile Pentecostal N°24, marzo de 1935) y, finalmente, en conferencia de enero de 1938 en Temuco, es elegido el pastor presbítero Manuel Umaña salinas como superintendente hasta 1949, ya que, en 1950 es nombrado obispo (Chile Cristiano N°56, marzo de 1938).

Por otra parte, el 24 de abril de 1933 el grupo de pastores que siguió a Hoover declaran lo siguiente: Reconocen como único Superintendente, al pastor Willis Hoover. Y como ayudante al pastor Víctor Pavez. Además, aparece un detallado reporte de las injusticias cometidas por el grupo que desconoce la autoridad de Hoover. (Fuego de Pentecostés N°56, mayo de 1933). Esta fracción es dirigida por el Superintendente Willis Hoover hasta su muerte en mayo de 1936, siendo reemplazado por el pastor Guillermo Castillo. Este es el grupo que adoptó el nombre de Iglesia Evangélica Pentecostal (IEP), mientras que el grupo que desconoció la autoridad del Superintendente Hoover en 1933, se quedó con el nombre original, Iglesia Metodista Pentecostal (IMP).

Cabe señalar que, Daniel Venegas, Domingo Taucán y Manuel García con los años se fueron de la IMP comandada por Umaña, para integrarse a la IEP, debido a diferencias y abusos de poder en la administración de la corporación. Otro cúmulo de pastores tambíen emigraron por el mismo motivo y fundaron diferentes denominaciones. Como afirma el historiador escocés Juan Kessler:

“Desafortunadamente la ambición de Umaña no le permitió descansar hasta que el movimiento estuvo por completo en su poder. La conferencia anual, sostenida a principios de 1941, lo reeligió como superintendente por el siguiente periodo y con la ayuda de otro pastor consiguió cambiar las minutas para hacer parecer que él había sido elegido supertintendente de por vida” (Kessler, 2019).

Finalmente, si bien el grupo que desconoció la autoridad de Hoover en 1933 conservó el nombre de “metodista”, eliminó varios elementos heredados del metodismo. Un ejemplo de esto es que, en 1934, se eliminaron los 25 artículos de fe metodistas que venían en el himnario anteriormente usado y el ritual fue modificado con el pasar de los años. Sin embargo, el grupo que permaneció leal al superintendente Hoover, si bien no pudo mantener el nombre original “metodista”, conservó gran parte de la herencia metodista como los artículos de fe, el ritual y también el Himnario.

Ante lo mencionado podemos hacernos diversas preguntas ¿es legítimo hacer historia sin fuentes? ¿se pueden aseverar cosas desde la memoria colectiva? ¿es valido generar polemica institucional desde el púlpito? ¿podemos mentir desde él? Las respuestas a estas preguntas se deben hacer desde la construcción de narrativas historicas fehacientes, que procuren ser fidedignas con los hechos y serias con las fuentes. No es solo el hecho de levantarnos y decir lo que nos enseñaron o repitieron. Debemos buscar en los rincones más reconditos de la historia y ser rigurosos al hacer nuestros análisis. Una vez que tengamos rigurosidad con nuestra historia eclesiástica podremos dar reseñas sin ánimo de ser contensiosos sino buscando la unidad de la iglesia. Tenemos una historia rica en testimonios de fe, nutramosnos de ella, fomentemos la sana convivencia y aprendamos de los errores institucionales para no cometerlos en el futuro.

 

Referencias

Chile Cristiano . (Marzo de 1938). Chile Cristiano nº 56.

Jotabeche. (15 de noviembre de 2024). 50 Años Templo Catedral | Reunión General Viernes 15 de noviembre 2024. Obtenido de https://www.youtube.com/live/u4rMk27V-8U?t=8885s

Kessler, J. (2019). El comienzo de los protestantes, pentecostales y adventistas en Chile. Santiago. Sabiduría Libros.

Lalive, C. (1968). El refugio de las masas. Santiago. Editorial del pacifico.

Chile Pentecostal. (15 de mayo de 1911). Chile Pentecostal Nº 10.

Chile Pentecostal. (1 de julio de 1911). Chile Pentecostal Nº 11.

Chile Pentecostal . (marzo de 1933). Chile Pentecostal Nº 1 y Nº 2.

Chile Pentecostal. (enero de 1935). Chile Pentecostal nº 24.

Fuego de Pentecostés. (mayo de 1933). Fuego de pentecostés N°56.

Actas de la Duodécima reunión de la conferencia anual de la Iglesia Metodista Episcopal, celebrada en Santiago, febrero 14-19 de 1912.

Lumbre Pentecostal: https://www.facebook.com/story.php?story_fbid=297054835594359&id=101586048474573&rdid=rT6vL3rIyFiJ0xcy#


 

[1] Carlos N Leigthon. W. F. Tuve hizo moción que dicho hermano fuese Readmitido y que el Secretario le entregue sus credenciales. Aprobado.

Carlos N Leigthon. A petición de dicho hermano y por moción de W. F. Tuve dicho hermano fue colocado en la lista de los jubilados.

(Actas de la Duodécima reunión de la conferencia anual de la Iglesia Metodista Episcopal, celebrada en Santiago, febrero 14-19 de 1912)