Nota Introductoria
Nos complacemos en compartir un texto de importancia para esclarecer parte de la historia pentecostal chilena, cuyo autor es quien fuera el obispo Manuel Umaña Salinas (1876-1964), uno de los pastores que marcó la historia del pentecostalismo chileno, en particular la Iglesia Metodista Pentecostal con posterioridad al quiebre de 1933, en el cual él tomó posición contra el pastor Willis Hoover. En torno a su figura se han levantado diversos relatos de tradición oral que han marcado generaciones. Uno de ellos es que la profecía de que «Chile será para Cristo» fue pronunciada por él. Sin embargo, una investigación atenta a las fuentes permite constatar que esto no fue dicho por él, y que cuando fue dicho tampoco se consideró una profecía. Esta fue una expresión de buen deseo de parte de misioneros metodistas en Chile a fines del siglo XIX. Es seguro que los primeros pentecostales, por su procedencia metodista, la escucharon de ahí.
Esta expresión de buen deseo fue considerada profecía a partir del movimiento pentecostal, y el documento que compartimos aquí es una prueba fehaciente. Este texto «Mensaje a las iglesias» fue firmado por el propio pastor Manuel Umaña y se publicó en la revista Chile Cristiano de N° 54 de enero de 1938, órgano oficial de la Iglesia Metodista Pentecostal. En él, el pastor Umaña afirma que en 1915 él fue testigo de que en una manifestación espiritual se entregó como profecía la expresión «Chile para Cristo». De esta forma, es con un texto de la propia autoría del pastor Umaña que queda probado que no fue él el autor de dicha expresión ni tampoco de su entendimiento como profecía. Agradecemos esta fuente primaria a Manuel Alveal.
PP
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Mensaje a las iglesias
En San lucas 19:44 encontramos estas palabras proféticas del Señor Jesucristo: “Y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti; y no dejarán sobre ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación”.
En 1915 fui testigo de un mensaje del Espíritu Santo que dijo: “Chile para Cristo”. Agregó además: “que levantaría hombres del seno de la iglesia Católica para predicar el mensaje del Reino de Dios; y traería, además testigos del Oriente que confirmarían la legitimidad y verdad de su obra en Chile. Si bien es cierto que su obra soportaría rudas pruebas, llegando mucha gente a dudar y aun a negar que nuestra Iglesia era obra del señor. Y todo esto ha acontecido.
¿Por qué ha sufrido la Iglesia pruebas tan fuertes?
La contestación no es otra que ésta: “A los que teméis mi nombre nacerá el Sol de justicia, saltaréis como becerros en la manada; y hollaréis a los malos, los cuales serán cenizas bajo las plantas de vuestros pies, en el día en que yo hago estas cosas. Ha dicho Jehová de los Ejércitos”.
Hermanos míos, con todas las señales que habéis visto, con las profecías que ya se han cumplido y otras que se están cumpliendo, profecías exclusivas para la obra pentecostal de Chile, el tiempo ha llegado.
Tenemos en estos días entre nosotros un testigo que proviene de la Iglesia Católica y es ministro de ella y que predica el Evangelio del Reino. Otros testigos han venido de tierras lejanas a confirmar este mismo Evangelio del Reino, predicado aquí por nosotros, hijos rescatados con la Sangre del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, hijos que somos nacidos de Chile.
Tal vez este hermano, sacerdote de la Iglesia Católica, no haya sufrido las agonías y experiencias de toda clase de que nosotros hemos participado, como antecesores que somos en la noble labor de difundir el Evangelio. Y estamos por esto en el deber de ayudarle con nuestras oraciones, y confortarlo con palabras espirituales, cuando la debilidad quiera abatirle los brazos y a fin de que siempre los mantenga en alto.
Amando a nuestro prójimo es como demostramos que en verdad amamos a Dios.
Prosigamos hasta su término la misión que el Señor nos ha encomendado y prosigámosla saturados de un pleno y verdadero amor fraternal.
M. U. S.