Contrastes del Pentecostalismo: Un análisis a la influencia de las AD en el pentecostalismo criollo – Por Bastián Jara

Contrastes del Pentecostalismo

*Bastián Jara

En este último tiempo ha surgido un creciente fervor por una defensa de “la doctrina pentecostal” en las redes sociales. Entre los que se han levantado están pastores y hermanos laicos que estudiaron en diversos institutos y seminarios teológicos con gran influencia de las Asambleas de Dios. Esto no sería un problema si las voces que se han levantado para hacer dicha defensa no confundieran los procesos históricos y teológicos que han vivido “los pentecostalismos” en Chile. Hablar de un pentecostalismo unificado chileno en doctrina, liturgias, método de administración, confesionalidad y música es un argumento falaz, por lo menos en la actualidad. El pentecostalismo chileno no puede examinarse con la misma lupa que el estadounidense (asambleísta) porque no tiene las mismas características: No tiene la misma confesionalidad y no tiene el mismo desarrollo. A través de este este artículo, se analizarán y se expondrán las diferencias entre el pentecostalismo chileno y el de tipo asambleísta.

El analfabetismo del siglo XX, la falta de una “doctrina” oficial, la escasa educación teológica formal de los pastores nombrados en esos años, la poca comprensión teológica y el desinterés por el tema “doctrinal” llevó a que se cometieran abusos, excesos, enseñanzas sin contexto bíblico y una iglesia inmadura, teológicamente hablando. A raíz de esto, desde 1990 en adelante se han instaurado diversos institutos y seminarios bíblicos de corte pentecostal que han podido dar capacitación teológica a un sinnúmero de pastores, obispos y laicos que no tenían acceso a una enseñanza bíblica seria y que han sido de bendición para el cuerpo de Cristo. No obstante, dichas instituciones son, en su mayoría, de corte asambleísta. Conocido es el caso del pastor Pablo Hoff, quien pertenecía a las filas de las Asambleas y se instaló en Chile para prestar educación teológica a pastores que la necesitaban, fundando el actual Instituto Bíblico Nacional (IBN). Por otro lado, el Instituto de Superación Ministerial (ISUM) y el Centro de Estudios Teológicos (CET) son algunos de los seminarios e instituciones que prestan servicio educativo y pertenecen a las Asambleas de Dios.

La problemática que se presenta en esta descripción es que, desde el contexto metodista pentecostal, no se han levantado instituciones propias que fortalezcan la historia, doctrina y liturgia de este movimiento, sino que, las que hay, también han bebido de la fuente teológica asambleísta. Como resultado de esto, surgen personas que intentan unificar (en el papel) un movimiento que tiene notables diferencias en cuanto a su desarrollo histórico-teológico y en cuanto a su origen. (Aránguiz, 2023, pág. 20ss) Dichas diferencias son descritas a continuación:

  1. En primer lugar, el pentecostalismo chileno no tiene como única evidencia del bautismo del Espíritu Santo el hablar en lenguas. Hoover describe esta situación en la revista fuego de pentecostés de la siguiente forma: “La cosa que más distingue a los Pentecostales de otras denominaciones, y por lo mismo choca y ofende a algunos extraños a sus cultos, es el mismo hecho de que el Espíritu de Dios se manifiesta en ellos, conforme a la promesa de la palabra de Dios. La manera de la manifestación no la busca, ni la dicta la persona que la recibe, ni menos el que dirija la reunión. Algunas veces hay risa, hay lloro, hay gritos, hay danza. Pero estas cosas vienen algo como ese viento recio en el día de Pentecostés; conmueven a muchos por algunos minutos una hora y pasa, y la reunión sigue su curso.” (Hoover, ¿Quiénes son estos pentecostales?, 1928, págs. 2-5). Si bien es cierto, y, tal como lo asevera el pastor Juan Sepúlveda, Hoover no señala las lenguas como la evidencia del bautismo del Espíritu Santo, sin embargo, si señala las manifestaciones. Las cuales sirven como un poder transformador de la personalidad del hombre (Sepúlveda, 2023). Esto, por el contrario de lo que creen los asambleístas, es una diferencia notable, ya que quita la centralidad que le da la doctrina de las Asambleas al bautismo en lenguas y abre paso al poder transformador del E.S. dentro de la vida del creyente a través de las diversas manifestaciones carismáticas. Hoover, a diferencia de los asambleístas y unicitarios, no fue excluyente para nada en esta experiencia, sino que manifestó al respecto que se les persiguió y criticó por estar abiertos a la manifestación del Espíritu. (Hoover, 2000). Las asambleas de Dios, por su parte, en su articulado de fe titulado Las 16 verdades fundamentales de las asambleas de Dios, esboza lo siguiente en cuanto al bautismo del E.S.: “El bautismo de los creyentes en el Espíritu Santo se evidencia con la señal física inicial de hablar en otras lenguas como el Espíritu los dirija (Hechos 2:4). El hablar en lenguas en este caso es esencialmente lo mismo que el don de lenguas (1 Corintios 12:4-10,28), pero es diferente en propósito y uso” (Dios, 2024). Esto evidencia la diferencia doctrinal que existe entre el pentecostalismo asambleísta y el pentecostalismo criollo. Si hacemos un análisis visual, histórico y de memoria, podemos observar que la tónica de los cultos metodistas pentecostales (IMP) y de la Iglesia Evangélica Pentecostal (IEP) son las manifestaciones carismáticas. Se dan en lenguas, en danzas, en risas, en lloro, en gritos y en las diferentes expresiones que leemos en el libro del pastor Hoover. Desde 1909 hasta la actualidad se han repetido estas manifestaciones. Basta con ver algún culto en vivo o alguna grabación antigua para darse cuenta de esta realidad. Cabe recordar también que, las iglesias que más crecimiento tuvieron dentro del pentecostalismo chileno y las que más promovieron a lo largo de los años estas manifestaciones, fueron las herederas de 1909 (IMP privada, Pública, PRIMP, IUMP, IEP, entre otras).
  2. En segundo lugar, otra de las grandes diferencias entre el metodismo pentecostal y el asambleísta, es su bautismo. El metodismo pentecostal es heredero de la tradición wesleyana y, por consiguiente, de la tradición anglicana. Comparten un articulado de fe que es heredado desde el anglicanismo. Por lo tanto, sus liturgias son similares. En el artículo XXVI de la confesión anglicana podemos encontrar lo siguiente: “El Bautismo no solamente es signo de profesión y nota de distinción con la que se diferencian los cristianos de los no cristianos; sino que es también signo de la regeneración, por el cual, como por instrumento, los que reciben rectamente el Bautismo son injertados en la Iglesia, las promesas de la remisión de los pecados y de nuestra adopción como Hijos de Dios por el Espíritu Santo, son visiblemente selladas, la fe es confirmada, y la gracia aumentada por virtud de la oración a Dios. El Bautismo de niños debe conservarse enteramente en la Iglesia, como muy conforme con la institución de Cristo” (Iglesia Anglicana). En el artículo XVII de la iglesia metodista se dice: “El Bautismo no es solamente signo de profesión y nota distintiva, por la cual se distinguen los cristianos de los no bautizados, sino también signo de la regeneración o renacimiento. El bautismo de los párvulos debe conservarse en la Iglesia.” (Iglesia Metodista). Y el artículo de fe de la IEP conservó este ítem de la misma forma y contenido. Esta particularidad la notó Juan Kessler, ya que, evidenció el camino separado que tomaron las asambleas de Dios con las Iglesias Metodistas en los años 20. Las asambleas, a diferencia de la iglesia metodista, eran congregacionalistas y no bautizaban infantes. (Kessler, 2019, pág. 195). Durante el siglo XX, el artículo del bautismo por aspersión y de infantes se cumplió a cabalidad en todas las iglesias chilenas que pertenecían a la herencia hooveriana. Sin embargo, durante los últimos años, esta tendencia fue cambiando. Si echamos un vistazo en las redes sociales de las IMP, podemos observar que, una cierta cantidad de iglesias dejó de bautizar por aspersión y dejo de bautizar niños. En el articulado de fe de la IMP de derecho privado se eliminó el ítem del paidobautismo, no se menciona la forma y solo se menciona la palabra bautismo como tal: “Los metodistas pentecostales creemos que el bautismo cristiano, ordenado por nuestro Señor, es un sacramento que significa la aceptación de los beneficios de la expiación de Jesucristo, que debe administrarse a los creyentes, y que declara su fe en Jesucristo como su Salvador y su pleno propósito de obediencia en santidad y justicia” (Derecho Privado, 2019, pág. 7). En el inicio de este articulado se confiesa que se toman ítems de todas las confesiones famosas, entre ellas, las de las Asambleas de Dios. Esto evidencia, en parte, que la tendencia fue cambiando en medida que, los seminarios de las Asambleas fueron tomando lugar. Las instituciones teológicas mencionadas al principio han bebido de esta fuente teológica, sus pastores/profesores se han capacitado en ellas y es indudable la influencia que han tenido con respecto a estos temas. Incluso, hay pastores de iglesias metodistas pentecostales que a pesar de la herencia wesleyana de sus iglesias, bautizan por inmersión. La única excepción a esta regla es la IEP, que ha conservado los mismos artículos de fe que dejo el pastor Hoover.
  3. En tercer y último lugar, está la administración de la iglesia. La Iglesia metodista pentecostal es Episcopal, las Asambleas, por el contrario, son congregacionalistas. Desde la implantación de la superintendencia del pastor Hoover (herencia metodista) hasta el nombramiento como primer obispo Pentecostal del pastor Umaña, queda en evidencia la diferencia administrativa que tiene cada iglesia. Orellana comenta al respecto: “La Iglesia local siguió el modelo metodista, pero bastante más sencillo. El Pastor u obrero tenía amplia libertad para conducir y administrar la congregación. Esto se debió a que los obreros empezaban una obra prácticamente solos y sin los más mínimos recursos. A pesar de la libertad que tenían los pastores, estos no podían impartir la santa cena, confirmar la Junta Oficial ni hacer la recepción de miembros en plena comunión, actos que, solamente podía hacerlos el Pastor Hoover en su calidad de Superintendente de la Iglesia” (Orellana, 2006, pág. 70). En la actualidad, el sistema de ascenso pastoral es más engorroso, pero se adhiere a la misma costumbre episcopal.  Por el contrario, las Asambleas de Dios dejan la responsabilidad de elegir a sus pastores a las iglesias locales. (Dios, 2024). Si esto no fuera suficiente, se puede citar el Libro de Oro de las propias Asambleas de Dios en Chile, donde queda en evidencia que reconocían las tres diferencias presentadas en este escrito diciendo sobre los pentecostales chilenos que: “sus doctrinas sobre el bautismo de niños, la evidencia del bautismo en el Espíritu Santo y el sistema de gobierno eclesiástico diferían algo de lo establecido en las Asambleas de Dios” (Chile, 2003, pág. 24). Es por estas razones que el pentecostalismo chileno no se acopló al de Estados Unidos, lo que hizo que las Asambleas de Dios tuvieran que abrir su propia obra en el país.

Finalmente, lo que se quiere plantear con lo ya descrito es la falta de identidad teológica, doctrinal y confesional que ha tenido el pentecostalismo chileno ya que, evidentemente, hay un sector que se ha inclinado en pos de la confesionalidad de las Asambleas de Dios. El Instituto de Superación Ministerial (ISUM), el Instituto Bíblico Nacional (IBN) y el Centro de Estudios Teológicos (CET) son espacios educativos que van en esta línea y por los cuales pasan no pocos pastores pertenecientes al pentecostalismo chileno. Un caso particular es el seminario de la Iglesia Metodista pentecostal de derecho privado la cual, si bien tiene un articulado de fe reducido, pero con varios aspectos propios del metodismo como tal, pero, los pastores que conforman su plana educativa pasaron por seminarios de las Asambleas. Ante esto, cabe preguntarse ¿Por qué no generamos teología pentecostal nacional?, ¿Cuál ha sido la influencia de las doctrinas asambleístas en las iglesias pentecostales chilenas?, y por último, ¿hemos identificado, recopilado y enseñado sobre nuestra teología nacional? Por lo tanto, cuando se habla de una identidad pentecostal chilena, entramos en un equívoco porque queda en evidencia que existen notables diferencias entre los pentecostalismos en Chile. En Chile, el pentecostalismo que ha predominado es el wesleyano y no el estadounidense. Este ha sido difundido oralmente y ha quedado implantado en la cultura nacional a través del cántico de himnos, puntos de predicación, liturgia, confesionalidad y evidencia del bautismo del E.S.  Es necesario que estudiemos nuestras raíces metodistas pentecostales, que nos identifiquemos con ellas, y que las promovamos.

Bibliografía

  • Aranguiz, L. (2023). Ciudadanos del cielo y de la tierra. Ensayos sobre la vida pública del pentecostalismo chileno. Santiago : Ediciones del pueblo.
  • Comision del cincuentario de las Asambleas de Dios en Chile. (2003). El libro de oro. Historia de los 50 años de las asambleas de Dios de Chile. Alfa design Impresores.
  • Concilio general de las asambleas de Dios. (s.f). Assemblies of God. Obtenido de https://ag.org/es-ES/Creencias/Declaraci%C3%B3n-de-verdades-fundamentales-#7
  • Hoover, W. (1928). ¿Quiénes son estos pentecostales? . Fuego de pentecostés 7, págs. 2-5.
  • Hoover, W. (2000). Historia del avivamiento pentecostal en Chile . Concepción: Ceep ediciones.
  • Iglesia Anglicana de Chile. (s.f.). Artículos de fe de la Iglesia Anglicana de Chile. Obtenido de https://iach.cl/wp-content/uploads/2020/06/LOS-39-ARTI%CC%81CULOS.pdf
  • Iglesia Metodista de Chile (s.f.). Artículos de fe de la Iglesia metodista de Chile. Obtenido de https://www.metodistachile.cl/doctrina/#:~:text=John%20Wesley%20lo%20afirmaba%20as%C3%AD,Santo%20que%20nos%20fue%20dado%E2%80%9D.
  • Iglesia Metodista pentecostal de derecho privado (2019). Manual de fe y doctrina de la Iglesia Metodista Pentecostal. Santiago.
  • Kessler, J. (2019). El comienzo de los protestantes, pentecostales y adventistas en Chile. Primera ediciones y Sabiduria libros.
  • Orellana, L. (2006). El fuego y la nieve. Historia del avivamiento pentecostal en Chile: 1909-1932. concepción : Ceep ediciones.
  • Sepúlveda, J. (2023). Pentecostalismo a la chilena. Particularidades, rasgos teológicos y su impacto en la sociedad. Santiago: Ediciones Universidad Alberto Hurtado.

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Bastián Jara Nicovani está casado con Tamara y hace unas horas padre de Maxi. Licenciado en Historia por la Universidad Andrés Bello y bachiller en teología en seminario de la gracia para América Latina (STGAL). Miembro de tradición Metodista Pentecostal.